Análisis 3

«Nos preocupa un conflicto entre la Fed y el Gobierno de EE. UU.»

Comentario de Gilles Moëc, economista jefe de la gestora de fondos de inversión AXA Investment Managers, sobre la situación de la economía estadounidense tras los datos del IPC.

WASHINGTON, Reserva Federal

Tras los últimos datos macro, la situación debería dar lugar a reacciones divergentes entre los activos de riesgo y los activos sin riesgo. El descenso de los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo tiene todo el sentido, dada la creciente probabilidad de recortes de la Fed, pero el mayor optimismo en el mercado de renta variable es más que cuestionable. En pocas palabras, el efecto positivo de la reducción del tipo de descuento sobre las valoraciones de la renta variable debería verse compensado, al menos en parte, por la contracción de los márgenes de beneficios esperados y el aumento de la morosidad que normalmente deberían acompañar al crecimiento del PIB que se mueve por debajo del potencial.

El mercado tiene puestas sus esperanzas en un escenario de ‘Ricitos de Oro’ en el que la relajación de la Fed y la mejora general de las condiciones financieras mantendrían la economía real lo suficientemente robusta como para minimizar cualquier desaceleración significativa de los beneficios. La orientación fiscal es otro término de importancia en la ecuación actual de la economía estadounidense. Una diferencia clave entre Europa y EE. UU. es que, en este último, no se avecina un giro de austeridad. Más bien al contrario, las próximas elecciones presidenciales podrían dar lugar a una nueva ración de caramelo fiscal.

Aunque confiamos en que la Fed comience a recortar antes de las elecciones estadounidenses -septiembre es nuestra línea de base-, nos preocupa un posible conflicto entre la Fed y el Gobierno estadounidense. Por un lado, el Gobierno, presionando a favor de una rápida reducción de los tipos de interés oficiales; y por otro, la Fed volviéndose aún más reacia a participar en una eliminación acelerada de la restricción si la economía estadounidense se enfrenta a una combinación inflacionista de mayores aranceles comerciales y un déficit fiscal.

Queremos explorar la posibilidad de que, especialmente bajo un potencial segundo mandato de Donald Trump, surja un conflicto entre una Fed, que opta por una retirada muy prudente de la postura restrictiva, y una Administración estadounidense dispuesta a proporcionar aún más apoyo fiscal el próximo año. No se trata de una preocupación teórica. Trump criticó explícitamente a Jay Powell durante su primer mandato, al menos hasta la pandemia, y la semana pasada un antiguo presidente de la Fed de Nueva York publicó un artículo de opinión sobre la posibilidad de ver a la Administración ejercer presión sobre el banco central. El proceso legislativo a través del cual se podría reformar el estatus de la Fed sería probablemente engorroso, pero la configuración institucional de la Fed es peculiar, y su independencia está menos sólidamente garantizada que la del BCE.