Trump abre paso en Ormuz, pero Irán responde con misiles, drones y un ataque a Fujairah
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El día se abre con la sensación —ya familiar, casi rutinaria— de que el sistema internacional vive al borde de la fractura, sostenido por equilibrios precarios que cualquier exceso puede quebrar. El amanecer del 5 de mayo encuentra al Estrecho de Ormuz convertido, una vez más, en epicentro mundial: la operación estadounidense «Project Freedom» —el intento de Donald Trump de desbloquear, escoltando buques, una vía marítima por la que circulaba antes de la guerra en torno al 20 % del crudo seaborne global— ha derivado en un intercambio de fuego entre la marina norteamericana y la oligarquía yihadista iraní, con misiles cruceros lanzados por los terroristas del CGRI (Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica), drones contra buques mercantes y un ataque iraní —el primero contra infraestructura energética en semanas— al complejo portuario de Fujairah, en los Emiratos Árabes Unidos. |
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Mientras el Brent escalaba hasta los 114 dólares —máximo desde mediados de 2022— y la gasolina estadounidense rozaba los 4,46 dólares por galón, Vladimir Putin y Volodymyr Zelensky escenificaban, casi en paralelo, una pugna de altos el fuego rivales en torno al Día de la Victoria del 9 de mayo: dos treguas unilaterales, dos calendarios opuestos, ninguna confianza. En Pekín, el Ministerio de Comercio chino activaba por primera vez en cinco años su mecanismo extraterritorial contra las sanciones norteamericanas, justo en la antesala de la cumbre Trump–Xi del 14 y 15 de mayo. Y en el sur de Líbano, el alto el fuego del 16 de abril —prolongado hasta mediados de mayo— ha dejado de existir salvo en el papel, con Israel emitiendo nuevas órdenes de evacuación forzosa y los terroristas de Hezbolá reanudando ataques al norte de la Línea Amarilla. |
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Conviene fijar el marco con precisión: lo que vengo describiendo desde hace semanas como una «fractura sistémica contenida» empieza a mostrar grietas más profundas. Este analista estima que las próximas setenta y dos horas —entre el ruido de los rotativos y el silencio buscado de las cancillerías— marcarán si las llamadas «guerras de temperatura variable» —esos conflictos de baja resolución pero alta destrucción que nadie puede ganar ni permitirse perder— se mantienen en su umbral actual o se deslizan hacia una escalada que ningún actor tiene ya capacidad de orquestar. |
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II. NOTICIAS MÁS IMPORTANTES DE LAS ÚLTIMAS 24 HORAS |
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1. “Project Freedom” entra en su fase caliente: intercambio de fuego en Ormuz, Fujairah golpeada |
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El CENTCOM confirmó que dos buques mercantes con bandera estadounidense atravesaron el Estrecho de Ormuz bajo escolta naval, mientras destructores con misiles guiados operaban en el Golfo Pérsico tras cruzar el estrecho. La oligarquía yihadista iraní disparó misiles cruceros y drones contra buques de guerra y mercantes; CENTCOM informó del hundimiento de siete pequeñas embarcaciones iraníes. Los EAU registraron un incendio en la zona portuaria petrolera de Fujairah —primer impacto sobre infraestructura energética en semanas— y la interceptación de misiles entrantes. Al cierre de la jornada del 4 de mayo, el Brent cerraba en torno a 113-114 dólares y el WTI en 105, con la gasolina estadounidense en máximos de cuatro años, rozando 4,46 dólares por galón. |
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Implicaciones |
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Trump ha optado por una respuesta calibrada —escolta selectiva en lugar de reapertura plena— para reactivar el flujo sin desencadenar una escalada estratégica. El problema, como ha advertido la propia industria naviera, es matemático antes que geopolítico: hay alrededor de una docena de buques de guerra norteamericanos capaces de defender mercantes, frente a los más de cien que cruzaban diariamente Ormuz antes de la guerra. La aritmética no cuadra y los aseguradores —Lloyd's, NorthStandard— lo saben. Bessent ha presionado a Pekín para que «empuje» a Teherán a reabrir el estrecho, en una secuencia que vincula directamente el dossier energético con la cumbre del 14-15 de mayo en Pekín. |
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Perspectivas y escenarios |
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Escenario central (probabilidad media-alta): mantenimiento del statu quo —tránsitos goteantes bajo escolta, oscilación del Brent en la franja 105-120 dólares— hasta la cumbre Trump-Xi, que actuará como «hito de descompresión» o, en su defecto, de fractura. Escenario adverso (probabilidad media): impacto cinético contra un destructor norteamericano o un superpetrolero, lo que dispararía el barril por encima de 130 dólares y forzaría un quiebre del alto el fuego del 7 de abril. Escenario favorable (probabilidad baja-media): apertura limitada negociada vía Pekín-Moscú, con China cobrándose el favor en aranceles y semiconductores. |
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2. Putin y Zelensky escenifican treguas rivales para el 9 de mayo |
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Hechos |
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Putin declaró el 4 de mayo un alto el fuego unilateral del 8 al 9 de mayo, coincidente con la conmemoración del 81 aniversario del Día de la Victoria sobre la Alemania nazi. El Ministerio de Defensa ruso advirtió que cualquier intento ucraniano de perturbar las celebraciones desencadenaría «un ataque masivo de represalia con misiles sobre el centro de Kiev» y conminó a la población civil y al personal diplomático a abandonar la ciudad. Zelensky, desde la cumbre de la Comunidad Política Europea en Ereván, contraprogramó con un alto el fuego propio a partir de medianoche del 5 al 6 de mayo, sin fecha de cierre, y reiteró su propuesta de tregua larga de 30 días. El parche de Moscú vendrá este año sin desfile pesado de material —sin tanques en la Plaza Roja por primera vez en años— por temor a los drones ucranianos, que han alcanzado en jornadas recientes refinerías como Lukoil-Permnefteorgsintez, a más de 1.500 km del frente. |
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Implicaciones |
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El gesto de Putin no es diplomático: es teatral. Una tregua de 48 horas que se decreta unilateralmente, con amenaza de bombardeo masivo a la capital del adversario si se «altera» un desfile, no es una propuesta de paz; es un acto de propaganda al uso. La contraoferta de Zelensky —tregua adelantada y abierta— pone a Moscú frente a su propia retórica. Las negociaciones siguen estancadas desde hace más de dos meses, mientras la atención diplomática norteamericana se ha desplazado al frente iraní. El borrador conocido como «entendimiento de Anchorage», que en agosto de 2025 sugería ceder Donetsk íntegro a Moscú, sigue siendo el suelo de las negociaciones —un suelo inaceptable para Kiev y peligrosamente cercano al apaciguamiento. |
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Perspectivas y escenarios |
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El analista que esto firma estima que asistiremos a una tregua simbólica del 8-9 de mayo —ambos bandos contendrán el fuego artillero clásico mientras seguirán los drones de largo alcance—, sin que la diplomacia avance un milímetro. Kiev ha aprendido lo que Bruselas todavía no: con el Kremlin, las treguas cortas son armas de tiempo, no de paz. La presión real seguirá siendo la del invierno energético europeo y la lenta hemorragia industrial rusa, aceleradas por los ataques ucranianos a refinerías. |
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3. Pekin activa por primera vez su mecanismo antisanciones: el felpudo para Trump |
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El 2 de mayo, el Ministerio de Comercio chino (MOFCOM) emitió la Notificación nº 21, que activa por vez primera —desde su promulgación en enero de 2021— el Reglamento sobre la Aplicación Extraterritorial Injustificada de Legislación Extranjera. El texto ordena a toda persona física, jurídica u organización china que «no reconozca, no aplique y no cumpla» con la Orden Ejecutiva 13902 de Trump y nombra a cinco refinerías asiáticas alcanzadas por sanciones secundarias estadounidenses. El movimiento se produce a doce días vista de la cumbre Trump-Xi del 14 y 15 de mayo en Pekín, la primera visita de un presidente norteamericano a la República Popular en casi una década. |
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Implicaciones |
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Es difícil exagerar el alcance de esta jugada. Durante decenios, Washington proyectó su arquitectura de sanciones partiendo de un supuesto implícito: que ningún actor sistémico contraatacaría con un mecanismo simétrico. Ese supuesto expiró el 2 de mayo de 2026. Pekín ha activado un derecho de acción privada que permite a sus empresas litigar contra quienes apliquen sanciones extraterritoriales norteamericanas. La señal es nítida: las reglas del juego se reescriben en Pekín, y los BRICS —de los que China es el liderazgo de facto— seguirán la plantilla. Esto reordena dramáticamente la posición negociadora de Trump en el dossier de Ormuz, donde Bessent ha estado pidiendo a Pekín «un poco de diplomacia con Teherán». |
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Perspectivas y escenarios |
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La cumbre del 14-15 de mayo ya no será —como pretendió la Casa Blanca— una escenificación de estabilidad: será un examen de poder negociador. Xi llega con cartas: tierras raras, galio (99 % de la producción global), un aparato anti-sanciones recién activado y la palanca iraní. Trump llega con una guerra inacabada, un barril a 114 dólares y una opinión pública —el 32 % aprueba la guerra contra Irán— que se le está escapando. Los analistas vienen siendo claros desde hace tiempo: «las sanciones son cartas que juegan los perdedores». Hoy podríamos estar asistiendo a la confirmación empírica de esa máxima. |
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4. Líbano: el alto el fuego “solo existe en el papel” — órdenes de evacuación forzosa al norte del Litani |
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El ejército israelí emitió el 3 de mayo nuevas órdenes de evacuación forzosa para más de diez localidades del sur del Líbano, incluidas varias en el distrito de Nabatieh, al norte del río Litani —fuera, por tanto, de la «zona buffer» autodeclarada por Israel. El alto el fuego mediado por EE. UU., en vigor desde el 16 de abril y prorrogado hasta mediados de mayo, ha sido violado —según Hezbolá— en más de 500 incidentes; Israel responde que la organización terrorista chiita está rearmándose en violación sistemática del acuerdo. El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, advirtió la semana pasada que cualquier amenaza «más allá de la Línea Amarilla y al norte del Litani será eliminada». Los terroristas de Hezbolá han matado en la última semana a dos soldados israelíes y a un contratista del ejército mediante ataques de drones. |
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El alto el fuego libanés del 16 de abril fue, desde su origen, una construcción frágil; en realidad, una pausa táctica para permitir las negociaciones formales entre Beirut y Tel Aviv —las primeras desde el fracasado acuerdo del 17 de mayo de 1983—, no un cese de hostilidades sostenible. Hezbolá, descabezada militarmente tras el desmantelamiento de su cúpula y huérfana de Teherán por la asfixia económica que sufre la oligarquía yihadista iraní, opera hoy bajo la lógica de la «paradoja del descabezamiento»: cuanto más se la desarticula, más se dispersa su capacidad de daño asimétrico, y más difícil resulta neutralizarla por completo. El gobierno de Beirut —que ya prohibió en marzo todas las actividades militares del grupo terrorista y exige su desarme— se enfrenta al imposible político de imponer la decisión sin desencadenar una guerra civil. |
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Perspectivas y escenarios |
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Vengo sosteniendo, desde el informe académico «El Líbano: Estado mártir», que la única salida sostenible es una arquitectura de seguridad en tres capas: desarme efectivo del aparato terrorista de Hezbolá; despliegue del LAF al sur del Litani con respaldo internacional robusto; e integración política del chiismo libanés desvinculada de Teherán. Los próximos quince días serán críticos. Si la prórroga del alto el fuego no se acompaña de avances concretos en las conversaciones Beirut-Tel Aviv, el escenario probable es un retorno acelerado a la guerra abierta, con consecuencias humanitarias devastadoras y una nueva ola de desplazados que podría superar el millón largo ya registrado. |
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5. Venezuela: el chavismo se reorganiza tras la caída de Maduro — repunte de los ataques contra narcolanchas |
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El Washington Post publicó el 4 de mayo un análisis confirmando un repunte de los ataques estadounidenses contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico oriental, tras la pausa relativa que siguió a la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero en la Operación «Absolute Resolve». Maduro y Cilia Flores aguardan en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn la próxima vista, aplazada hasta finales de mes. La Vicepresidenta Delcy Rodríguez —jurada como presidenta interina el 5 de enero y formalmente reconocida por Washington el 7 de marzo— consolida poder mediante el nombramiento de fieles en la Fiscalía General y la Defensoría del Pueblo. El senador Rick Scott criticó el 4 de mayo a Rodríguez por sus vínculos con cárteles y por la retención de cientos de presos políticos. |
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Implicaciones |
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El régimen chavista no ha caído: se ha reconfigurado. Los siniestros hermanos Rodríguez —Delcy en la presidencia interina, Jorge controlando la Asamblea Nacional— operan ahora bajo una lógica de «normalización sin transición», expresión que ha popularizado el analista Benigno Alarcón Deza. Esto significa: licencias OFAC parciales, acuerdo Chevron en la Faja del Orinoco, FARA registrado, amnistía retórica con 473 presos políticos todavía detenidos, y captura institucional del llamado Poder Ciudadano. María Corina Machado, premio Nobel de la Paz 2025, ha defendido —con un realismo que algunos no perdonan— que la transición exige que «el trabajo sucio» lo haga el régimen mismo. Es una apuesta arriesgada pero coherente: el tiempo, dice ella, juega a favor de quienes saben esperar; este analista no está plenamente convencido de que sea así. |
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Perspectivas y escenarios |
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Que el execrable régimen chavista —que es y ha sido una organización mafiosa cósmicamente corrupta, un narcoestado en sentido estricto— caiga de una vez es un imperativo moral y de seguridad hemisférica. La cuestión es cómo. La política Trump-Rubio ha optado por la palanca petrolera y la presión militar selectiva contra narcolanchas, posición que respaldo sin ambages. Pero la transición no se sostiene si el clan Rodríguez se atrinchera. El analista que esto firma sostiene que sin elecciones libres y sin desmantelamiento real de la estructura represiva, lo que tendremos será un chavismo «kosher» —sancionable, sí, pero operativo—. La pregunta para los próximos seis meses es si Washington tiene paciencia estratégica o si Trump se impacientará y forzará el desenlace. |
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6. Europa: pérdida de 5000 efectivos norteamericanos en Alemania y la encrucijada del rearme |
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El Pentágono confirmó la retirada escalonada de 5.000 efectivos norteamericanos de Alemania a lo largo de los próximos doce meses, decisión que el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, calificó de «anticipada» pero que los presidentes republicanos de los comités de Servicios Armados de la Cámara y el Senado han recibido con preocupación expresa. Paralelamente, una filtración de correos del Pentágono revela que se contempla la suspensión de España del esquema operativo de la OTAN —no formalmente del tratado—, en represalia por la denegación del uso de bases y espacio aéreo para misiones contra Irán y por el rechazo de Pedro Sánchez al objetivo del 5 % del PIB en defensa para 2035. El plan ReArm Europe / Readiness 2030, articulado en torno al instrumento SAFE de 150.000 millones, avanza con desigualdad entre Estados miembros. |
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Implicaciones |
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Vengo describiendo desde hace meses una de las paradojas estructurales de nuestro tiempo: las sociedades europeas que más desconfían de Trump son, simultáneamente, las menos dispuestas a pagar el coste de su independencia estratégica. Polonia y los bálticos —los más atlantistas— rearman; Alemania, Francia y España —los más críticos con Washington— dudan. Y aquí debo ser claro, otra vez: la posición del Gobierno español es más hostil con Estados Unidos que con la oligarquía yihadista de Teherán; mantiene una postura de neutralidad que bordea la irresponsabilidad mientras las bases de Rota y Morón siguen siendo —cualquiera que conozca el dossier lo sabe— soporte logístico activo de operaciones. La incoherencia entre realidad militar y discurso público alcanza cotas grotescas. No pido maximalismo: pido coherencia. El espectáculo de un primer ministro español sermoneando a la Alianza mientras sus bases vuelan misiones que él dice no autorizar es indigno de una democracia seria. |
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Perspectivas y escenarios |
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La pregunta no es ya si Europa rearmará —lo está haciendo, aunque mal y tarde— sino con qué arquitectura industrial y bajo qué doctrina. Como advirtió Francisco Sánchez, presidente de Airbus España, gastar el 5 % sin un plan industrial común es «profundizar la dependencia, no resolverla». Europa lleva 30 años de retraso en algunas tecnologías críticas, fabrica una docena de carros de combate principales —frente a uno solo en EE. UU.— y carece de capacidad real para sostener simultáneamente una guerra en su flanco oriental y otra en su flanco sur. El riesgo, esta vez, no es la retórica: es que la mediocre y miope clase política europea siga confundiendo presupuestos con capacidades, y compras con autonomía estratégica. |
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III. RACK DE MEDIOS |
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IV. SEMÁFORO DE RIESGOS |
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● ROJO — Estrecho de Ormuz / «Project Freedom». Probabilidad media-alta (40-55 %) de incidente cinético mayor en los próximos 7-10 días. Brent en 113-114 USD; gasolina USA en 4,46 USD/galón. Riesgo de ruptura del alto el fuego del 7 de abril. |
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● ROJO — Líbano sur (Línea Amarilla, Litani). Alto el fuego del 16 de abril desbordado de facto. Órdenes de evacuación al norte del Litani. Probabilidad media-alta de retorno a guerra abierta antes de mediados de junio si no se prorroga el alto el fuego con compromisos verificables. |
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● NARANJA — Cumbre Trump–Xi (14-15 mayo, Pekín). Activación china del mecanismo anti-sanciones (Notif. 21) reescribe el balance negociador. Riesgo elevado de cumbre sin entregables sustantivos. Implicaciones globales sobre el régimen de sanciones secundarias. |
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● NARANJA — Ucrania / treguas del 9 de mayo. Tregua simbólica probable; estancamiento estratégico persistente. Riesgo bajo-medio de incidente con drones sobre Moscú o represalia rusa sobre Kiev. |
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● NARANJA — Venezuela / transición Rodríguez. Repunte de ataques contra narcolanchas. Atrincheramiento del clan Rodríguez. Sin elecciones libres a la vista. Riesgo de «normalización sin transición» que beneficia a la estructura mafiosa heredada del chavismo. |
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● AMARILLO — Europa / pérdida de 5.000 efectivos USA en Alemania. Movimiento esperado pero con efecto político mayor. Posible suspensión operativa de España en la OTAN. Tensiones internas en el Plan ReArm Europe. |
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● AMARILLO — Sudán / RSF–SAF. Conflicto en cuarto año, impasse militar. Drones intensificándose en Kordofán y Darfur. Crisis humanitaria sin atención internacional proporcional. |
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● VERDE — Cumbre Comunidad Política Europea (Ereván). Foro útil de coordinación informal. Sin riesgos sistémicos asociados. |
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V. COMENTARIO EDITORIAL |
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Hay días —y este 5 de mayo es uno de ellos— en que el orden internacional se contempla como una catedral en obras a la que han fallado simultáneamente arquitectos, capataces y peones. La oligarquía yihadista iraní —que es y sigue siendo el Estado terrorista más peligroso del mundo, exportador en serie de inestabilidad a través de sus proxies (los terroristas de Hezbolá, los terroristas Huthíes, los terroristas de Hamás, las milicias terroristas pro iraníes de Irak y los títeres de Asia Central)— ha sobrevivido al descabezamiento de Jamenei convirtiéndose en algo distinto: una despiadada estructura tripartita del CGRI —Vahidi, Zolghadr, Rezaei— ultraconservadora hasta la médula, que ha vaciado de contenido la presidencia reformista de Pezeshkian. Y, sin embargo, sigue ahí, hostigando, minando, jugando con vidas ajenas en Ormuz. |
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He sido —y sigo siendo— favorable a los ataques contra Irán. Las capacidades nucleares y misilísticas de la oligarquía yihadista representaban —representan— una amenaza existencial no sólo para Israel, sino para todo el orden de no proliferación. Pero he sido también —y debo seguir siéndolo— extremadamente crítico con la absoluta falta de planificación del «día después» que ha caracterizado a esta guerra. La Operación «Epic Fury» ha sido un éxito militar y un fracaso estratégico: se ha decapitado al régimen sin haber preparado la sucesión, se ha quebrado al sistema sin haber pensado el después. El resultado es esta «fractura sistémica contenida» que vengo describiendo, donde el régimen, descabezado pero no derrocado, se ha vuelto si cabe más despiadado, bestial y vicioso. |
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La política exterior de Trump ha producido, conviene reconocerlo, éxitos diplomáticos significativos en menos de un año: el alto el fuego entre Camboya y Tailandia, los avances entre Azerbaiyán y Armenia, los progresos en Gaza. Cuando actúa con prudencia y aconsejado por Marco Rubio —cuya línea es, sencillamente, la línea sensata— el resultado es solvente. El problema surge cuando la toma de decisiones se vuelve errática y presidida por el exceso. «Project Freedom» nació de la frustración de un golfista en Florida —Trump anunció la operación desde su campo— y arrastra la marca original de toda decisión nacida del impulso: incapacidad de sostenerse, falta de planificación naval, ausencia de teatro diplomático preparatorio. La aritmética de los buques no perdonará a nadie. |
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Sobre Venezuela, este analista mantiene una posición sin matices: el régimen narcodictatorial chavista —encabezado antes por Maduro y ahora por los siniestros hermanos Rodríguez— es una organización mafiosa cósmicamente corrupta, una estructura de narcoterrorismo puro y duro que debe caer de una vez. Los ataques contra narcolanchas son legítimos y necesarios; la captura de Maduro fue un acto de justicia largamente esperado. Pero la transición real —la única que merece ese nombre— exige elecciones libres y desmantelamiento efectivo del aparato represivo. Lo que vemos hoy bajo Delcy Rodríguez es —tomo prestada la fórmula del analista venezolano Alarcón Deza— «normalización sin transición»: peligrosa secuencia que blanquea al régimen sin democratizarlo. Trump y Rubio harían bien en no caer en el espejismo de la estabilidad cosmética. |
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Sobre Europa —y sobre España— el diagnóstico no admite ya circunloquios. Sigo siendo atlantista de corazón y europeísta convencido; pero precisamente por eso me toca decirlo: la mediocre y miope clase política del siglo XXI es incapaz de tomarse en serio su propia defensa, su propia seguridad, su propio destino. La paradoja del rearme europeo —que los menos atlantistas son los menos dispuestos a pagar la independencia estratégica— es la confesión cifrada de una cobardía colectiva. Y la posición del Gobierno español es indefendible: bordea la irresponsabilidad, mantiene una hostilidad pública contra Washington mayor que la que muestra contra Teherán, y vive de una hipocresía operativa —Rota y Morón funcionan, lo digo sin ambages— que ofende la inteligencia. No pido maximalismo: pido coherencia. La transición española —cuyo arquitecto fue el Rey Juan Carlos I, figura cuya obra histórica resisto cualquier intento de demolición desde el ruido del relativismo presente— nos legó una manera de hacer política seria, pactada, de altura. Lo que hoy gobierna Madrid es la antítesis de aquella herencia. |
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La cumbre Trump–Xi del 14 y 15 de mayo será —y conviene decirlo con claridad— la prueba decisiva de hasta dónde puede recomponerse el orden global tras este trimestre vertiginoso. Si Pekín cobra cara la palanca iraní, si la Notificación nº 21 marca el inicio de una arquitectura BRICS de contra-sanciones, si Trump llega con un Brent a 120 dólares y una opinión pública huidiza, lo que veremos no será una cumbre: será una capitulación encubierta. Y eso es algo que ni los aliados europeos ni los socios del Indo-Pacífico —ni la propia democracia liberal representativa, en la que sigo creyendo como mejor sistema imaginable— pueden permitirse. |
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Termino donde empecé: vivimos «guerras de temperatura variable», conflictos de baja resolución y alta destrucción que nadie puede ganar y que nadie puede permitirse perder. La sensatez, el sentido común, la batalla cultural por los valores fundamentales —la igualdad real, la no discriminación, el rechazo del wokismo identitario y del relativismo posmoderno, la defensa sin compromisos de las libertades fundamentales y la dignidad humana— se libran hoy en cada uno de los teatros que hemos repasado. Quien no entienda que Ormuz, Líbano, Donetsk, Caracas y Pekín son escenarios del mismo combate —el combate por sostener un orden internacional basado en reglas— habrá perdido, antes incluso de que empiece, la batalla decisiva del siglo XXI. |