Racionalizar la carga regulatoria y lograr condiciones equitativas, prioridades de la banca para 2024-2029

Transformación digital, sostenibilidad, fiscalidad y unión bancaria se erigen como los desafíos clave del sector

MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

Racionalizar la carga regulatoria y lograr unas condiciones más equitativas para los diferentes actores del ámbito financiero con el objetivo de evitar el riesgo de arbitraje regulatorio son las prioridades estratégicas del sector bancario para la próxima legislatura europea, que comprende el periodo 2024-2029.

Así lo pone de manifiesto el documento ‘Prioridades del sector CECA para el nuevo ciclo legislativo de la UE 2024-2029’ que CECA, asociación bancaria que defiende los intereses de las cajas de ahorros y los bancos creados por ellas, y Caixabank han presentado en Bruselas en el marco de las elecciones al Parlamento Europeo, que se celebrarán el mes de junio.

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El encuentro ha sido inaugurado por el director de Cumplimiento, Control y Public Affairs y miembro del Comité de Dirección de CaixaBank, Manuel Galarza, que ha repasado los principales expedientes de relevancia para el sector de cara a la próxima legislatura europea destacando la necesidad de contar con una regulación “eficiente, práctica y coherente”.

El documento se estructura en torno a los “desafíos clave” a los que se enfrentará el sector en los próximos años: transformación digital, sostenibilidad, fiscalidad y unión bancaria.

LIMITAR EL ALCANCE DEL EURO DIGITAL

Según CECA, el avance de la digitalización del sector financiero conlleva “nuevos retos que requieren de atención por parte de las instituciones europeas”.

A su juicio, uno de los más relevantes es el euro digital, un proyecto que “podría tener importantes implicaciones para la estabilidad financiera y la financiación de las entidades de crédito”.

El sector bancario apela a la necesidad de delimitar su alcance restringiendo sus aplicaciones a un medio de pago para fines únicamente transaccionales y estableciendo límites claros a la cantidad de euros digitales que puede poseer cada cliente.

En el plano operativo, señala la entidad, “las tecnologías emergentes demandan un marco regulatorio robusto para abordar los riesgos en materia de ciberseguridad”. “En el caso de la digitalización, resulta fundamental alcanzar un equilibrio entre innovación y seguridad”, asegura.

En materia de sostenibilidad, CECA sostiene que “la creciente intensidad regulatoria ha generado un conjunto de obligaciones muy exigentes y que en ocasiones presentan inconsistencias que dificultan su implementación por parte de las entidades financieras”.

Ante esta situación, considera necesaria una hoja de ruta con hitos alcanzables que esté basada en “una normativa clara que facilite la adaptación y aplicación de este nuevo paradigma”.

Del mismo modo, ante la dificultad que entraña el conocimiento detallado de las actividades de sus clientes por parte de los bancos, considera necesaria una mayor protección y normativas equilibradas con el fin de evitar acusaciones de ‘greenwashing’.

UNIÓN BANCARIA y HOMOGENEIZACIÓN DE CONDICIONES

En materia de unión bancaria, CECA denuncia que no se ha puesto en marcha el sistema único de garantía de depósitos (EDIS, por sus siglas en inglés) “a pesar de tratarse de un requisito imprescindible para lograr una unión real y reducir el vínculo entre los riesgos soberanos y bancarios”.

En esta línea, el director de Regulación y Estudios de CECA, Luis Teijeiro, ha resaltado que por ello, el sector insta a la nueva Comisión de la UE y al Parlamento Europeo a “aunar esfuerzos para sacar adelante el proyecto de unión bancaria durante la nueva legislatura, lo que probablemente implicará trabajar en un enfoque pragmático para el EDIS”.

Por otra parte, CECA denuncia la extensión a 2024 del gravamen temporal sobre los beneficios extraordinarios de la banca española aprobado en 2022 y la intención del Gobierno de convertirlo en permanente pese a las advertencias del Banco Central europeo (BCE) sobre sus consecuencias en el sector.

A su juicio, estos gravámenes deberían retirarse o, en caso contrario, se debería “impulsar un marco europeo para homogeneizar los diferentes enfoques evitando que sean discriminatorios entre entidades, sectores económicos y jurisdicciones”.

EVITAR LA REGULACIÓN DEL CONTROL DE PRECIOS

Por último, CECA advierte de que en un entorno cada vez más complejo y diversificado los legisladores tienden a regular cada vez más los precios, “una práctica que puede tener importantes implicaciones negativas para la competencia y la innovación”.

Según relata, los ‘benchmark’ previstos en la Estrategia de Inversión Minorista (RIS, por sus siglas en inglés) o los topes a los tipos de interés que prevé la directiva de crédito al consumo son ejemplos en este sentido y reflejan la complejidad para imponer controles de precios debido a las especificidades nacionales, las cualidades propias de cada producto o servicio o las preferencias de los consumidores.

Ante este desafío, el sector CECA aboga por evitar el uso de la regulación de control de precios centrando la estrategia regulatoria en garantizar un funcionamiento eficiente del mercado.

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