Las Henry Jullien Pacific S 01, se cae la web

Las gafas de Macron en Davos ponen en órbita a una marca francesa de 659 €

El presidente convierte un accesorio médico en símbolo político global y escaparate perfecto para la artesanía óptica ‘made in France’
Las gafas de aviador de Macron en Davos disparan la marca de lujo francesa Henry Jullien
Las gafas de aviador de Macron en Davos disparan la marca de lujo francesa Henry Jullien

La imagen dio la vuelta al mundo más rápido que cualquier titular. Emmanuel Macron, traje azul marino, corbata azul de lunares y gafas de aviador de 659 euros frente al icónico fondo azul de Davos. Lo que nació como una necesidad médica por la rotura de un vaso sanguíneo en el ojo se ha convertido en un fenómeno viral y en un inesperado escaparate de la marca país Francia: lujo, diseño y artesanía. Mientras el presidente denunciaba un “mundo sin reglas” y la “acumulación interminable de nuevos derechos de aduana”, sus gafas firmadas por la histórica maison Henry Jullien se transformaban en mensaje visual, político y comercial al mismo tiempo. El accesorio ya no es solo un detalle estético: es un caso de estudio sobre cómo la imagen construye poder… y negocio.

El detalle que se hizo viral en segundos

La escena fue milimétrica en su impacto: traje azul marino, corbata azul con lunares, gafas de aviador con cristales azulados y el telón de fondo, también azul, del Foro Económico Mundial de Davos. En ese encuadre, la atención de cámaras y redes sociales se fijó en un punto: las gafas.

El origen era estrictamente médico: una rotura de un vaso sanguíneo en el ojo obligó al presidente a proteger la zona con lentes tintadas. En Francia, el público ya se había acostumbrado a ver al jefe del Estado con este nuevo accesorio en los días previos. Sin embargo, Davos multiplicó el alcance.

En cuestión de minutos, la imagen circulaba por X y otras plataformas. Se compartían capturas del discurso, montajes fotográficos y primeros planos del rostro del presidente. Lo que para el equipo de Macron era una solución sanitaria se convirtió en icono instantáneo, capaz de competir en visibilidad con el contenido del discurso.

Un “accesorio” convertido en mensaje político

En teoría, la jornada pedía sobriedad: crisis geopolíticas, tensiones comerciales, la sombra de nuevos aranceles estadounidenses sobre Europa. En la práctica, el “accesorio” visual dominó buena parte de la conversación.

Según el CNRTL (Centre National de Ressources Textuelles et Lexicales), una de las acepciones de accesorio viene del mundo teatral: “objeto necesario para la representación o la escena”. En Davos, las gafas de Macron encajaron exactamente en esa definición.

Mientras denunciaba un “mundo sin reglas” y criticaba la “acumulación interminable de nuevos derechos de aduana”, el presidente evitó en todo momento mencionar el nombre de Donald Trump, que intervenía un día después. Optó por hablar de “respeto frente a matones” y de una Europa que no debe “ceder a la ley del más fuerte”. Las gafas, con su estética de aviador, reforzaban visualmente la idea de firmeza y determinación, aunque su origen fuera casual.

El resultado es claro: la escenografía se volvió parte inseparable del mensaje político. El contenido hablaba de reglas, equilibrio y fortaleza europea; la imagen proyectaba control, calma y una cierta dureza, amplificada por la lente azulada.

Macrón
Macrón

Top Gun, Joe Biden y la batalla del relato en redes

En X, la lectura fue inmediata. Una parte de los usuarios interpretó el conjunto como un “reproche poderoso” a Trump, multiplicando emojis de gafas de sol, banderas europea y francesa, y calificando el momento de “cartón” o “tabac” en la jerga coloquial francesa.

Otros optaron por el humor. Se habló de “gafas mitad Top Gun, mitad Joe Biden”, en referencia al gusto del presidente estadounidense por las clásicas Ray-Ban. Se lanzaron preguntas jocosas: ¿seguirá Macron con las gafas hasta el final del mandato? ¿Se convertirán en un nuevo elemento fijo de su imagen pública?

También hubo comparaciones con otros líderes. Algunos usuarios recordaron el caso del entonces canciller alemán Olaf Scholz, que en septiembre de 2023 se dejó ver con un parche negro en el ojo tras una caída haciendo footing. Entonces, Scholz bromeó con que la lesión “parecía peor de lo que era” y aprovechó la ocasión para humanizar su figura. En Davos, las gafas de Macron jugaron un papel similar, pero con un componente de estilismo mucho más marcado.

Henry Jullien: lujo discreto y ADN francés

Detrás del gesto viral hay una historia industrial. Las gafas no son unas Ray-Ban estadounidenses ni un modelo genérico, sino el Pacific S 01 de la maison Henry Jullien, marca fundada en 1921 y considerada un exponente de la alta artesanía óptica francesa.

La firma, contactada por Euronews, confirmó que Macron llevaba ese modelo exacto, creado en 2017 y disponible en tres colores: gris, azul y marrón. Su precio de catálogo ronda los 659 euros, lo que sitúa el producto en la franja de lujo accesible dentro del segmento de gafas de diseño.

Henry Jullien tiene su sede en Lons-le-Saunier (Jura), una región con larga tradición en marroquinería, madera y oficios finos. Aunque la compañía pasó a manos italianas en 2023, mantiene el diseño y la producción en Francia, con lo que Macron no solo lucía un accesorio estéticamente reconocible, sino también un símbolo de “savoir-faire” nacional.

En términos de marca país, la ecuación es perfecta: presidente francés + foro global + crisis geopolítica + accesorio de lujo fabricado en Francia. Cada fotografía del discurso es, indirectamente, publicidad gratuita de la capacidad del país para vender estilo, calidad y diseño.

Colapso web y efecto escaparate para la marca

El impacto en Henry Jullien fue inmediato. Desde la mañana siguiente al discurso, la web de la maison experimentó interrupciones por tráfico excepcional, según reconocieron fuentes de la firma. El modelo Pacific S 01, un diseño de nicho desde 2017, se convirtió de repente en el protagonista de cientos de búsquedas.

Aunque no se han hecho públicos datos de ventas, el patrón es conocido en la industria del lujo: cuando una celebridad política o cultural aparece con una prenda o accesorio concreto en un gran escenario, las consultas pueden multiplicarse por diez o por veinte en pocas horas. En este caso, además, confluyen varios factores:

  • Un precio elevado pero no inalcanzable (659 euros).

  • Una estética reconocible y asociable a referentes icónicos (aviador, Top Gun).

  • La narrativa de producto “hecho en Francia” que refuerza el valor intangible.

Para la marca, el reto será gestionar el pico de notoriedad sin traicionar su posicionamiento histórico de lujo discreto y artesanal, evitando que el modelo se convierta simplemente en una moda efímera.

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Francia, lujo y poder blando en el escenario global

Más allá de la anécdota, el episodio ilustra hasta qué punto el lujo forma parte del “poder blando” francés. El país lidera un sector que factura decenas de miles de millones al año, desde la moda y la perfumería hasta los vinos, los coches y, ahora, las gafas de aviador presidenciales.

Cuando Macron aparece en Davos con un producto de una casa centenaria del Jura, no solo proyecta una imagen personal; proyecta, de forma implícita, una narrativa de industria nacional sofisticada y resiliente, capaz de competir en la franja alta de la cadena de valor global. Cada vez que un medio internacional menciona las gafas, menciona también la procedencia y el precio, reforzando la asociación entre Francia, calidad y lujo.

En paralelo, el contraste con las Ray-Ban de Joe Biden no pasa desapercibido. Mientras el presidente estadounidense se apoya en una marca masiva de origen norteamericano, Macron elige una maison más discreta, con producción localizada y fuerte arraigo territorial. Es una forma de diferenciar el relato: Estados Unidos como cultura pop global, Francia como cuna del lujo artesanal.

Imagen, autoridad y la escenografía del poder

El caso de las gafas de Davos confirma una intuición que los estrategas de comunicación repiten desde hace años: en política, la autoridad no solo se ejerce; se representa. La puesta en escena no es un truco, sino parte integral del mensaje.

En un foro dominado por cifras, previsiones y discursos sobre aranceles, la imagen del presidente francés con gafas de aviador se convirtió en un “accesorio político” por derecho propio, cargado de lecturas posibles: firmeza frente a los “matones”, modernidad sin renunciar a la tradición, vulnerabilidad humana (la lesión en el ojo) protegida y enmarcada por un objeto de alta gama.

Lo que empezó como un problema médico menor ha terminado siendo un caso de manual sobre cómo la moda y el diseño se integran en la comunicación de poder. Y cómo, en plena era de las redes sociales, una montura metálica y unos cristales azulados pueden hacer más por una marca —y por la imagen de un país— que cualquier campaña publicitaria de millones de euros.

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