La nevada “imposible” de Kamchatka que todo el mundo cree que es IA
La península rusa de Kamchatka vive estos días una nevada tan extrema que, vista desde el móvil, parece directamente imposible. Calles convertidas en túneles cavados a pala, coches desaparecidos bajo montículos blancos, entradas de portales tapiadas por muros de nieve que llegan al segundo piso y niños deslizándose desde lo alto de auténticas “montañas” urbanas. Las imágenes se han hecho virales en cuestión de horas y las redes se han llenado de mensajes escépticos: “esto es IA”, “es un montaje”.
Antes de que lleguen los correos indignados, conviene decirlo claro: no, no es IA. Es meteorología extrema, documentada por medios locales e internacionales, que ya hablan de la mayor nevada en al menos 60 años en esta región del Lejano Oriente ruso. En algunos puntos, los espesores superan los dos metros de nieve compactada y los ventisqueros alcanzan hasta cinco metros de altura, bloqueando barrios enteros.
La mayor nevada en seis décadas
Lo que está ocurriendo en Kamchatka no es una nevada fuerte más. Los servicios meteorológicos locales coinciden en calificar el episodio como el peor temporal de nieve en varias décadas, con algunos expertos remontándose a eventos similares en los años setenta.
Solo en diciembre de 2025, la capital regional, Petropavlovsk-Kamchatski, habría recibido alrededor de 370 milímetros de nieve, más de tres veces su media mensual. Entre el 1 y el 16 de enero de 2026 se habrían sumado otros 160 mm largos, con un espesor medio de unos 170 centímetros y zonas donde se superan los 250 centímetros de acumulación.
En la práctica, esto significa que en apenas mes y medio la ciudad ha encajado del orden de tres metros y medio de nieve caída, que el viento ha ido apilando en forma de grandes ventisqueros junto a edificios, carreteras y mobiliario urbano.
Una ciudad enterrada: portales cegados y coches desaparecidos
Las imágenes que han saturado redes sociales no exageran: en muchos barrios, la nieve ha alcanzado la altura de los semáforos y supera sobradamente el techo de los coches aparcados. Los accesos a numerosos bloques de viviendas han quedado sepultados y los vecinos han tenido que abrirse camino a base de palas, creando pasillos estrechos entre paredes de nieve que recuerdan a una especie de cañones blancos urbanos.
Vídeos grabados por residentes muestran a personas saliendo de sus casas por las ventanas del primer piso, porque la puerta del portal se abre directamente contra un muro blanco. En otras escenas, los niños se lanzan en trineos o simplemente se tiran de cabeza desde la parte alta de los ventisqueros, que en algunas zonas alcanzan entre tres y cinco metros de altura.
En las calles principales, las máquinas quitanieves trabajan sin descanso, apilando la nieve en grandes paredes a los lados de las calzadas. Aun así, muchas vías secundarias siguen intransitables y una parte del transporte público se ha suspendido, dejando barrios prácticamente aislados.
Children sliding down a snowdrift as tall as an apartment building in Kamchatka, Russia, after the massive snowfalls of the past days.pic.twitter.com/RDAlKi84RC
— Massimo (@Rainmaker1973) January 17, 2026
Estado de emergencia y vida en pausa
Ante la magnitud del temporal, las autoridades locales han declarado el estado de emergencia en Petropavlovsk-Kamchatski. Se han cancelado o trasladado a formato online las clases en colegios y universidades, se han cerrado numerosas instalaciones públicas y se ha pedido expresamente a los vecinos que no salgan de casa salvo por necesidad.
El temporal no solo ha dejado postales espectaculares: también ha causado víctimas mortales. Se han registrado al menos fallecimientos de personas mayores tras caerles encima grandes placas de nieve y hielo desprendidas de tejados, y las autoridades advierten de que la combinación de acumulación en cubiertas, bajadas bruscas de temperatura y nuevos episodios de viento aumenta el riesgo de aludes urbanos y desprendimientos.
El transporte aéreo también se ha visto afectado: algunos vuelos han sido cancelados o retrasados, y las conexiones por carretera con otros municipios se han restringido por el riesgo de quedar atrapado en mitad de un tramo expuesto.
Por qué tanta gente cree que es IA (y por qué no lo es)
En pleno 2026, no sorprende que las primeras reacciones a las imágenes hayan sido de sospecha. La mezcla de escenarios extremos, colores muy contrastados entre nieve y fachadas y planos espectaculares grabados con móviles y drones recuerda sin esfuerzo a muchas creaciones generadas por inteligencia artificial que circulan a diario.
Pero en este caso, la diferencia es clara:
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Las secuencias proceden de distintas fuentes independientes: medios locales, agencias, cuentas personales de vecinos y servicios de emergencia.
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Los datos sobre espesores, duración de la nevada y rachas de viento están respaldados por los servicios meteorológicos oficiales de la región.
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La situación se mantiene en el tiempo: no son tres imágenes sueltas, sino días de vídeos, fotos y partes oficiales que encajan entre sí.
En otras palabras: las imágenes parecen “demasiado” espectaculares para quienes viven en climas templados, pero están dentro de lo posible (y de lo documentado) en una de las regiones habitadas más extremas del planeta.
Forget the “romantic winter” myth. ❄️
— Nfoz (@N_fozz) January 19, 2026
This isn’t AI — no filters, no effects. Just real snow, raw nature.
Kamchatka, Russia: days of extreme storms buried areas up to the 4th floor. 🏢🌨️
Postcard views → frozen cities, blocked roads, daily life on pause.
Nature isn’t always… pic.twitter.com/PnPPGqvlki
Kamchatka, donde lo extremo es rutina
Kamchatka es una península volcánica, montañosa y azotada por borrascas que llegan del Pacífico Norte. Sus inviernos combinan temperaturas muy bajas, abundantes precipitaciones y viento fuerte, el cóctel perfecto para que la nieve se acumule de forma rápida y descomunal.
En muchas zonas rurales, los habitantes están acostumbrados a pasar semanas con las casas medio enterradas y a depender de vehículos especiales para moverse entre localidades. Lo excepcional de este episodio no es que nieve mucho —eso ocurre casi todos los años—, sino la intensidad y la rapidez con la que se ha acumulado la nieve en zonas urbanas en tan poco tiempo.
Para quien mira desde lejos, Kamchatka parece estos días un escenario salido de un generador de imágenes. Para quien vive allí, es la confirmación de algo que ya sabían: que el clima, cuando quiere, puede dibujar estampas que superan a cualquier filtro… y que no hace falta pedirle ayuda a la IA para quedarse con la boca abierta.