Lunes negro

Lunes negro en Wall Street: el Dow Jones se hunde 820 puntos

El pulso de Trump contra el Supremo y la ruptura comercial con la Unión Europea desatan el pánico en los parqués internacionales

Dow Jones
Dow Jones

Wall Street ha vivido este lunes una de sus sesiones más negras en lo que va de año, protagonizando un repliegue masivo que ha borrado de un plumazo el optimismo acumulado la semana anterior. El Dow Jones de Industriales ha capitulado con una caída de 821,91 puntos, un 1,7% menos, situándose en su nivel de cierre más bajo en un mes (48.804,06 puntos). Este seísmo financiero, que ha arrastrado al S&P 500 y al Nasdaq por encima del punto porcentual, revela una fractura profunda en la confianza de los inversores ante el estallido de una guerra total entre el Despacho Oval y el Tribunal Supremo por la política arancelaria. El diagnóstico es inequívoco: el mercado ha pasado de celebrar el control judicial a temer un escenario de «caos gestionado» donde la seguridad jurídica de los Estados Unidos se desvanece al ritmo de los mensajes en redes sociales del presidente.

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El fin de la tregua institucional

La jornada ha estado marcada por la agresiva respuesta de Donald Trump a la sentencia del Tribunal Supremo que el pasado viernes declaró ilegales sus aranceles globales. Lejos de acatar el veredicto, el mandatario ha redoblado la apuesta elevando el gravamen universal del 10% al 15%, el máximo «legalmente testado» bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio. Este hecho revela una voluntad de confrontación directa con el Poder Judicial que ha dejado a los analistas en un estado de desconcierto absoluto. La consecuencia es clara: Wall Street ya no solo descuenta el impacto económico de las tasas, sino el riesgo político de una nación donde el Ejecutivo desafía abiertamente la arquitectura constitucional de pesos y contrapesos.

Este contraste con la estabilidad institucional de décadas previas resulta demoledor para el capital internacional. El Dow Jones llegó a tocar mínimos intradía de 48.775,94 puntos, reflejando una liquidación de posiciones que afectó especialmente a los valores industriales y de consumo. Según Mark Hackett, estratega jefe de Nationwide, aunque los índices han cotizado en una banda estrecha del 2,7% durante los últimos dos meses, bajo la superficie la volatilidad es extrema, con una variación media de los títulos del S&P 500 del 14% en lo que va de 2026. El lunes ha sido el día en que esa energía acumulada ha roto la presa, provocando un desbordamiento del rojo en los terminales de Bloomberg de todo el mundo.

El órdago del 15% y la asfixia comercial

La decisión de Trump de elevar los aranceles al 15% en menos de 24 horas tras el fallo judicial ha sido interpretada como una maniobra de urgencia para forzar una renegociación masiva de los flujos de capital. Sin embargo, este movimiento ha tenido un efecto bumerán inmediato sobre la percepción del riesgo país. El mercado aborrece la incertidumbre casi tanto como las malas noticias, y el hecho de que la Casa Blanca pretenda imponer estas tasas por un periodo de 150 días sin pasar por el Congreso —como reconoce su propia hoja informativa— pero afirmando simultáneamente que no necesita aprobación legislativa, sitúa a las empresas importadoras en un laberinto legal impracticable.

La consecuencia para las multinacionales que componen el Dow Jones es un encarecimiento súbito de sus estructuras de costes que amenaza con devorar los beneficios del primer trimestre. «Estamos viendo cómo la libertad ordenada está siendo sustituida por un caos gestionado que no sienta bien a ningún inversor en activos estadounidenses», señalan fuentes de Macquarie Group. El diagnóstico es que el proteccionismo de Trump ha pasado de ser una herramienta de presión a un pilar de inestabilidad sistémica que podría detraer del PIB estadounidense varias décimas de crecimiento antes del verano, situándolo por debajo del actual 1,4%.

Bruselas
Bruselas

La ruptura con Bruselas: «Un pacto es un pacto»

A la inestabilidad interna se ha sumado un frente diplomático de dimensiones sísmicas. La Comisión Europea ha emitido este lunes un comunicado de una firmeza gélida, solicitando «plena claridad» sobre los pasos que pretende dar Washington tras el revés del Supremo. Ante la amenaza de nuevos aranceles, el Parlamento Europeo ha decidido congelar el proceso de ratificación del acuerdo comercial alcanzado en agosto de 2025. Este hecho revela que el eje atlantista se encuentra en su punto más crítico de los últimos ochenta años, con Bruselas exigiendo que se honren los compromisos adquiridos bajo la premisa de que «un trato es un trato».

Esta parálisis del comercio transatlántico afecta a un paquete de intercambios valorado en miles de millones de euros y deja a sectores como el del motor y la tecnología en una situación de parálisis operativa. La consecuencia es un escenario de represalias cruzadas donde la UE ya prepara el uso de su «bazuca comercial» o Instrumento Anti-Coerción (ACI). El diagnóstico de los expertos en comercio internacional es sombrío: si la Administración Trump persiste en ignorar a sus tribunales y a sus socios, la fragmentación del comercio global será irreversible, condenando a Wall Street a una era de rendimientos mediocres y alta inflación de costes importados.

El hundimiento de IBM y el factor Anthropic

En el plano tecnológico, el lunes ha dejado una víctima de guerra inesperada: IBM, cuyas acciones se han desplomado un 13,2%. El motivo de este hundimiento no ha sido solo el clima general de mercado, sino el lanzamiento por parte de Anthropic de nuevas capacidades de su IA Claude para modernizar el lenguaje COBOL. Este lenguaje de programación, que sigue siendo el corazón de los sistemas de procesamiento de datos en miles de bancos, gobiernos y grandes corporaciones, era el «foso defensivo» que garantizaba a IBM contratos de consultoría millonarios y recurrentes.

Este hecho revela que la inteligencia artificial ha empezado a canibalizar áreas de negocio que se creían inexpugnables. La capacidad de Anthropic para automatizar la migración de sistemas heredados supone una amenaza existencial para el modelo de servicios de IBM. La consecuencia ha sido un efecto contagio en el sector del software, con el índice Dow Jones U.S. Software hundiéndose un 3,9%. Wall Street ha comprendido de forma brusca que el valor de las tecnológicas tradicionales puede evaporarse en una sola sesión si una startup de IA logra resolver problemas estructurales que IBM ha monetizado durante medio siglo.

amazon anthropic
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El sector financiero ante el abismo de la duda

El sector financiero ha protagonizado las peores actuaciones de la jornada, con el índice de bancos KBW registrando un desplome del 4,4%. Este hecho revela una desconfianza sistémica sobre la capacidad de la banca para capear una tormenta que combina el aumento del déficit —que alcanzó los 1,8 billones de dólares en el ejercicio fiscal 2025— con la inestabilidad arancelaria. Los inversores temen que el encarecimiento de la vida y el parón comercial acaben traduciéndose en una oleada de impagos en el crédito privado, un sector que ha crecido de forma descontrolada a la sombra de los tipos altos.

La banca de inversión también ha sufrido un duro correctivo del 3,4%, evidenciando que el negocio de las fusiones y adquisiciones se encuentra en punto muerto ante la falta de previsibilidad política. El diagnóstico es preocupante: el sector que debería ser el motor de la liquidez en Wall Street es hoy el principal lastre del Dow Jones. La consecuencia es una rotación de carteras hacia los sectores más defensivos, como el de productos de primera necesidad (Staples), que ha sido el único capaz de cerrar el lunes en verde mientras el resto del parqué sucumbía a la presión vendedora.

El refugio del oro y la sombra de Irán

Ante el colapso de las certezas, el capital ha buscado refugio en el puerto seguro por excelencia: el oro. El metal precioso ha escalado casi un 3%, situándose por encima de la cota psicológica de los 5.200 dólares la onza. Este hecho revela que, para el mercado, el oro ya no es solo una cobertura contra la inflación, sino un seguro contra el colapso institucional. Simultáneamente, el mercado de bonos ha reaccionado con una caída del rendimiento del bono a 10 años hasta el 4,029%, reflejando una demanda masiva de deuda soberana por parte de inversores que prefieren la seguridad de los bonos del Tesoro a la volatilidad incendiaria de las acciones.

Lo más grave es que este movimiento se produce bajo la sombra de un posible conflicto militar con Irán. Los rumores sobre un ataque inminente para derrocar a Jameneí, alimentados por el despliegue de 40.000 efectivos en la región, han inyectado una prima de riesgo bélica que el mercado de criptomonedas no ha podido soportar, con el bitcoin retrocediendo más de un 4%. El diagnóstico de los gestores de fondos es que nos encontramos ante un escenario de «tormenta perfecta»: una guerra comercial interna y externa, combinada con la amenaza de un conflicto armado de alta intensidad en el Golfo.

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