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Los CDS de Santander y BBVA registran ajustes por la tensión geopolítica en Oriente Próximo

El incremento en el coste de los CDS de bancos europeos refleja la cautela del mercado ante la escalada en Oriente Próximo, no un deterioro de los fundamentales del sector. Santander figura entre los más afectados, en parte por la mayor liquidez de sus instrumentos de deuda.
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Los inversores ajustan su posición en los CDS en un entorno geopolítico incierto

Cuando los mercados entran en modo defensivo, los credit default swaps (CDS) son uno de los primeros termómetros en reaccionar. Esta semana no ha sido una excepción. La escalada bélica en Oriente Próximo, con el ataque a Irán como detonante, ha empujado al alza el coste de los seguros frente a impago de deuda bancaria en toda Europa, reproduciendo un patrón ya visto en episodios anteriores de tensión geopolítica.

Los datos de Bloomberg muestran que los CDS sobre deuda sénior preferente a cinco años de los 35 principales bancos europeos han subido de forma generalizada en las últimas cinco sesiones. La reacción, en todo caso, es moderada: los spreads actuales están muy por debajo de los máximos registrados hace apenas un año, cuando la guerra comercial impulsada por la administración Trump sacudió con fuerza los mercados de crédito bancario.

Un impacto selectivo, con Santander en primera línea

No todos los bancos están recibiendo el mismo castigo. La geografía, la estructura de negocio y la liquidez de los instrumentos de deuda de cada entidad explican diferencias notables.

El banco austriaco Erste Group encabeza la tabla de mayores incrementos con un encarecimiento de casi el 23% en sus CDS sénior, seguido de Raiffeisen Bank (+13%) y Barclays (+17%), entidades con mayor exposición a regiones cercanas al conflicto.

Santander ocupa el quinto puesto europeo en el encarecimiento de sus CDS sobre deuda sénior preferente, con una subida del 12%.

Si se amplía el análisis a bonos no preferentes y subordinados, el banco español escala hasta la tercera posición del continente en ambas categorías. Es, con diferencia, el banco español más penalizado en este episodio, por delante de:

  • BBVA (+10%, puesto 13 en Europa en deuda sénior)

  • Sabadell (cerca del +6%)

  • CaixaBank, que apenas ha experimentado movimiento.

Los analistas afirman que la liquidez es un factor determinante en esta diferencia. Los CDS de Santander y BBVA son los más negociados del sector bancario español, debido a que ambas entidades cuentan con los mayores volúmenes de deuda en circulación.

Esa mayor profundidad de mercado los convierte en los primeros instrumentos que los inversores utilizan para ajustar su exposición al riesgo en momentos de incertidumbre, ya sea comprando protección o reduciendo posiciones. CaixaBank, con un mercado de CDS más estrecho, queda en gran medida al margen de estos movimientos.

Consultado sobre estos movimientos en el mercado de CDS, Banco Santander declinó hacer comentarios.

Fundamentos sólidos como contrapeso

El movimiento en los CDS debe contextualizarse en el punto de partida financiero de los bancos afectados.

Santander cerró 2025 con un beneficio atribuido récord de 14.101 millones de euros y mantiene comprometida una política de distribución de al menos 10.000 millones de euros en recompras de acciones con cargo a los resultados de 2025 y 2026.

Además, su ratio de capital CET1 se mantiene en niveles sólidos, con el objetivo de operar en torno al 13% en 2028.

Este contexto es relevante porque el incremento en los spreads de CDS no refleja un deterioro de la solvencia del banco, sino la gestión táctica del riesgo por parte de los inversores en un entorno de mayor volatilidad.

La historia reciente respalda esta lectura. En marzo de 2023, los CDS de varios bancos europeos se dispararon en cuestión de horas durante la crisis de Credit Suisse, para corregir rápidamente una vez que el mercado comprobó que el problema no era sistémico.

Los próximos días, decisivos

La duda ahora está en la evolución del conflicto en Oriente Próximo. Si la tensión se prolonga y empieza a afectar de forma tangible a los precios de la energía y a las expectativas de inflación, el encarecimiento de los CDS podría extenderse al conjunto del sector bancario europeo, sin distinción de tamaño o liquidez.

Este escenario sería especialmente relevante porque las cotizaciones bursátiles y los spreads de deuda del sector financiero europeo parten de niveles ajustados, tras el fuerte rally registrado en los últimos dos años.

Cualquier shock sostenido en el coste de financiación podría impactar directamente en los márgenes y en la rentabilidad del sector bancario.

Por ahora, sin embargo, los datos no apuntan a una crisis de crédito bancario. El movimiento es real y merece seguimiento, pero su magnitud actual está lejos de justificar lecturas alarmistas.

Los CDS son instrumentos extremadamente sensibles, diseñados precisamente para reflejar con rapidez cambios en la percepción del riesgo. Que estén reaccionando no significa necesariamente que el riesgo haya cambiado de naturaleza, sino que los inversores están ajustando posiciones ante un entorno geopolítico más incierto.

 

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