El bloqueo de Ormuz desata la mayor alerta aérea en Europa

Europa afronta la peor crisis de queroseno desde la pandemia: vuelos cancelados, racionamiento y billetes disparados

Europa sufre la peor crisis de combustible de aviación desde la pandemia por el bloqueo del estrecho de Ormuz. Ryanair, Lufthansa y Volotea ya cancelan vuelos.

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La situación en el estrecho de Ormuz pone en peligro los viajes en la temporada de verano.

Europa se enfrenta a la mayor crisis de suministro de combustible de aviación desde la pandemia. El bloqueo del estrecho de Ormuz, provocado por la escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán, ha cortado el flujo de queroseno procedente del Golfo Pérsico y ha puesto en alerta a aerolíneas, aeropuertos y reguladores europeos en plena antesala de la temporada alta de verano.

La situación ya se deja sentir en el mercado: los precios del queroseno se han disparado más de un 130%, varias aerolíneas han empezado a cancelar vuelos y Bruselas estudia medidas de emergencia ante el riesgo de escasez prolongada.

El verano de 2026 amenaza con convertirse en el más caro e incierto para el transporte aéreo europeo en décadas.

Europa pierde su principal vía de suministro desde el golfo

El último petrolero con combustible de aviación procedente del Golfo llegó a Róterdam el 9 de abril, marcando un punto crítico para el suministro europeo.

A partir de ese momento, Europa queda prácticamente desconectada de una fuente que representa cerca del 40%-43% del queroseno importado, según estimaciones del sector.

Las importaciones de combustible para aviación ya han caído con fuerza, mientras varios analistas advierten de que, a finales de abril o principios de mayo, Europa podría disponer de solo la mitad del combustible necesario para cubrir la demanda habitual.

La situación se agrava por un problema estructural: la capacidad de refino en Europa se ha reducido notablemente desde la pandemia y la desaparición del suministro ruso tras las sanciones de 2022 ha debilitado aún más la cadena logística.

Europa llega a esta crisis con una posición energética mucho más frágil que hace cuatro años.

Ryanair, Lufthansa y Volotea ya recortan vuelos

El impacto ya no es solo una amenaza teórica.

Varias compañías han comenzado a ajustar capacidad y cancelar operaciones.

Ryanair ha advertido de que podría cancelar entre el 5% y el 10% de sus vuelos de verano si el bloqueo persiste.

Lufthansa estudia dejar en tierra entre 20 y 40 aviones, priorizando los modelos más antiguos y menos eficientes.

Volotea ya ha confirmado cancelaciones en rutas entre abril y octubre, aunque en España el impacto por ahora se limita al 0,5% de sus operaciones.

También otras aerolíneas como easyJet, Wizz Air o SAS han comenzado a reducir capacidad.

La industria activa planes de contingencia ante el riesgo de escasez física de combustible.

Italia raciona y Bruselas prepara medidas de emergencia

La crisis ya se ha trasladado al terreno operativo.

Cuatro aeropuertos italianos —Bolonia, Milán, Venecia y Treviso— han impuesto restricciones al repostaje tras advertencias de disponibilidad limitada.

Mientras tanto, la Comisión Europea ha convocado reuniones con el sector para evaluar el estado de las reservas y estudiar medidas extraordinarias.

Entre las opciones sobre la mesa figuran:

  • Liberación de reservas estratégicas
  • Medidas voluntarias de ahorro
  • Racionamiento temporal
  • Priorización de vuelos esenciales

 

En contraste, España mantiene por ahora la calma.

Aena ha asegurado que no existen problemas de suministro en los aeropuertos españoles y que los niveles de stock son normales gracias al seguimiento conjunto con operadores logísticos como Exolum.

España se mantiene, de momento, al margen de las restricciones más severas que afectan al norte de Europa e Italia.

Billetes más caros y verano bajo presión

El incremento del coste del combustible ya se traslada al precio final de los billetes.

La IATA estima que el precio medio de los vuelos en Europa podría aumentar entre un 7% y un 9% si la situación persiste durante mayo y junio.

Las aerolíneas afrontan además la temporada más importante del año para su rentabilidad, con menor margen para absorber costes extraordinarios.

Todo apunta a un verano con menos capacidad, precios más altos y posibles cancelaciones masivas.

El peor escenario: un verano aéreo recortado

Los analistas consideran que, incluso si el estrecho de Ormuz reabriera de forma inmediata, el suministro tardaría semanas en normalizarse.

El tránsito marítimo, la carga y la descarga en puertos europeos podrían extender la tensión logística durante al menos uno o dos meses más.

Por ello, el mercado da por hecho que el verano de 2026 será el más complejo para la aviación europea desde la crisis sanitaria.

Europa se prepara para un verano con vuelos más caros, menos plazas y máxima incertidumbre operativa.

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