Sacyr cierra la financiación de 460 millones para la mayor planta de reutilización de agua en Latinoamérica
Sacyr da un golpe estratégico en América Latina al asegurar una financiación histórica para uno de los proyectos hídricos más ambiciosos del continente. La compañía española ha alcanzado el cierre financiero de una planta de reutilización de agua en Antofagasta, Chile, que promete convertirse en un referente global en sostenibilidad y eficiencia.
Sacyr impulsa la mayor planta de reutilización de agua en Latinoamérica
El proyecto, ubicado en el área de Salar del Carmen, contará con una inversión de 460 millones de dólares y se desarrollará bajo un modelo de concesión a 35 años, consolidando la apuesta de la compañía por infraestructuras sostenibles.
La financiación ha sido respaldada por entidades de primer nivel como Banco Estado, BTG Pactual y Banco Internacional, en una operación que marca un hito por su complejidad técnica y su escala inédita en proyectos de reutilización de agua.
La planta, adjudicada por Econssa, será la mayor instalación de este tipo en América Latina y tendrá como objetivo principal abastecer de agua reutilizada a la industria minera, uno de los sectores más intensivos en consumo hídrico.
Un proyecto clave para la seguridad hídrica y la sostenibilidad
En un contexto global marcado por la escasez de agua, esta infraestructura se posiciona como un elemento crítico para mejorar la resiliencia de Chile, especialmente en regiones áridas como Antofagasta.
La planta permitirá reutilizar aguas residuales tratadas, reduciendo la presión sobre los recursos naturales y elevando los estándares de sostenibilidad en la minería, uno de los pilares de la economía chilena.
El director de Sacyr Water en Chile, Lucas de Marcos, destacó que el proyecto “marca una tendencia pionera en la reutilización de aguas residuales” y refuerza el compromiso de la empresa con infraestructuras de alto impacto ambiental y social.
Además, la construcción generará más de 500 empleos, contribuyendo al desarrollo económico local.
Detalles técnicos: una infraestructura de gran escala
La planta de Salar del Carmen se integrará con la actual instalación de Antofagasta, también operada por Sacyr Water, captando aguas residuales previamente tratadas.
El proyecto contempla:
- Transporte de agua a lo largo de 16 kilómetros, incluyendo un tramo urbano de 5,4 kilómetros mediante microtúnel
- Construcción de 24 kilómetros adicionales hacia La Negra
- Otros 24 kilómetros hasta Mantos Blancos
La capacidad final alcanzará 900 litros por segundo, posicionando la instalación como una de las más relevantes del mundo en su categoría.
Se prevé que la planta entre en operación en 2028, consolidando un modelo de economía circular aplicado al agua.
Chile, eje estratégico para Sacyr
La operación refuerza la presencia de Sacyr en Chile, donde la compañía opera desde 1996 y ha desarrollado una amplia cartera de activos en concesiones, infraestructuras y agua.
Actualmente, la empresa gestiona:
- 5 aeropuertos
- 11 carreteras concesionadas
- 7 hospitales en distintas fases
- 5 infraestructuras del ciclo integral del agua
Además, Sacyr Water lidera el desarrollo de la planta desalinizadora de Coquimbo, la primera destinada al consumo humano en esa región.
Con presencia en 14 de las 16 regiones del país, la compañía genera más de 4.100 empleos directos, consolidándose como uno de los actores clave en el desarrollo de infraestructuras críticas.
Una operación que redefine el futuro del agua
El cierre financiero de este proyecto no solo representa un avance para Sacyr, sino también un cambio de paradigma en la gestión del agua en América Latina.
La reutilización de aguas residuales a gran escala se perfila como una solución estructural frente a la escasez hídrica, especialmente en sectores industriales de alto consumo como la minería.
En este contexto, la apuesta de Sacyr combina financiación internacional, innovación tecnológica y sostenibilidad, en una operación que podría replicarse en otros mercados con desafíos similares.
El mensaje es claro: el futuro del agua pasa por la eficiencia, la reutilización y la inversión en infraestructuras inteligentes.