La NASA mueve un asteroide y altera su órbita solar, y nos recuerda el Atlas/3I
Una nave de apenas 579 kilogramos ha conseguido algo que hasta hace pocos años pertenecía al terreno de la ciencia ficción: modificar de forma medible el movimiento de un sistema de asteroides alrededor del Sol.
DART impactó contra Dimorphos a unos 22.500 kilómetros por hora, cuando el sistema se encontraba a cerca de 11 millones de kilómetros de la Tierra. La NASA pretendía probar una futura herramienta de defensa planetaria. El resultado superó ampliamente todas las previsiones.
🚨 BOMBA: la NASA confirma que movió un asteroide alrededor del Sol.
— Jose Vizner (@Josevizner) July 26, 2026
🛰️ 570 kilos de nave a 22.500 km/h contra una roca a 11 millones de km
⏱️ El objetivo mínimo era desviar la órbita 73 segundos. La desvió 33 MINUTOS
🌞 Y ahora se confirma: también cambió su órbita solar, 0,15… pic.twitter.com/H9ZVkhE69o
Un impacto perfectamente calculado
La nave colisionó deliberadamente el 26 de septiembre de 2022 contra Dimorphos, un pequeño cuerpo de aproximadamente 160 metros de diámetro que orbita alrededor del asteroide Didymos. Ninguno de los dos suponía una amenaza para la Tierra: fueron elegidos porque formaban un laboratorio natural donde el cambio podía medirse con precisión.
DART viajó durante diez meses antes de ejecutar la maniobra de manera autónoma. Su cámara transmitió imágenes hasta apenas dos segundos antes del choque. La velocidad alcanzada, cercana a 6,1 kilómetros por segundo, convirtió la nave en un proyectil cinético con una energía aproximada de 10,94 gigajulios.
Un objetivo pulverizado
La NASA había fijado como criterio mínimo de éxito reducir en 73 segundos el periodo orbital de Dimorphos alrededor de Didymos. La misión logró acortarlo inicialmente en más de 32 minutos, superando el umbral establecido en más de 25 veces.
Las mediciones posteriores elevaron el cambio definitivo hasta aproximadamente 33 minutos y 15 segundos. Dimorphos pasó de completar una vuelta cada 11 horas y 55 minutos a hacerlo en poco más de 11 horas y 22 minutos. El resultado demostró que incluso una variación mínima de velocidad puede acumular una desviación relevante cuando se dispone de suficiente tiempo.
El cambio alrededor del Sol
Lo más relevante ha llegado con los análisis posteriores. El impacto no solo modificó la órbita de Dimorphos alrededor de Didymos. También alteró el recorrido conjunto del sistema binario alrededor del Sol.
Los dos asteroides tardan aproximadamente 770 días en completar su órbita solar. La colisión cambió ese periodo en 0,15 segundos, una diferencia ínfima en términos cotidianos, pero extraordinaria desde el punto de vista científico. Es la primera vez que un objeto fabricado por el ser humano modifica de manera mensurable la trayectoria solar de un cuerpo celeste.
Los escombros multiplicaron el golpe
DART no actuó sola. El impacto expulsó alrededor de un millón de kilogramos de material, formando una extensa cola de polvo y rocas. Al salir despedidos en una dirección, esos escombros generaron un retroceso adicional sobre Dimorphos, similar al efecto que impulsa un globo cuando libera aire.
El nuevo análisis sitúa el factor de amplificación del momento cerca de dos, es decir, el material expulsado prácticamente duplicó el efecto directo de la nave. Estudios anteriores, basados en determinadas estimaciones de densidad, habían calculado incluso un impulso 3,6 veces mayor que el producido por la absorción simple del proyectil. La composición del asteroide resulta, por tanto, decisiva para diseñar cualquier futura misión defensiva.
Una defensa que exige anticipación
El éxito no significa que la humanidad pueda destruir cualquier asteroide peligroso en el último momento. La técnica depende del tamaño, la masa, la estructura y el tiempo disponible. Un cuerpo compacto podría expulsar menos material y reaccionar de forma distinta a Dimorphos, cuya superficie presentaba una acumulación relativamente débil de rocas.
La consecuencia es clara: la detección temprana sigue siendo más importante que la potencia del impacto. Una pequeña corrección aplicada años antes de una posible colisión podría bastar para que un asteroide no coincida con la Tierra en el mismo punto de su órbita.
Hera medirá el cráter
La misión europea Hera está prevista para alcanzar el sistema Didymos en noviembre de 2026, un mes antes del calendario inicialmente programado. Su objetivo será estudiar de cerca las consecuencias del impacto, determinar la masa de Dimorphos y analizar la superficie transformada por DART.
La información permitirá convertir un experimento exitoso en una tecnología reproducible. El diagnóstico es inequívoco: la humanidad ya ha demostrado que puede empujar un cuerpo celeste. El siguiente desafío será calcular con precisión cuánto debe moverlo, cuándo debe hacerlo y qué nave necesita para evitar una catástrofe.