Trump agradece a Mohamed VI la “Autopista Trump” y Marruecos vuelve a sacudir el tablero español

El homenaje de Mohamed VI convierte una infraestructura estratégica en un mensaje dirigido a Washington, al Frente Polisario y también a una España cada vez más condicionada por Rabat.
Donald Trump
Donald Trump

Donald Trump ha agradecido públicamente al rey Mohamed VI que la gran vía entre Tiznit y Dajla reciba su nombre. El presidente estadounidense calificó el gesto como «un gran honor» y aseguró que espera recorrer algún día sus 1.055 kilómetros, preferiblemente pronto.

La fotografía del desierto importa menos que el mapa. La carretera atraviesa El Aaiún y se adentra en el Sáhara Occidental hasta alcanzar Dajla, un territorio pendiente de descolonización según Naciones Unidas. No es solo una autopista: es una declaración geopolítica construida sobre asfalto.

El regalo de Mohamed VI

La infraestructura, conocida hasta ahora como vía rápida Tiznit-Dajla, ha sido presentada como President Donald J. Trump Highway. El nombre recompensa al dirigente que en diciembre de 2020 reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, rompiendo décadas de prudencia diplomática estadounidense.

Trump agradeció al monarca el homenaje mediante Truth Social, acompañado de un vídeo institucional sobre la carretera. Sin embargo, todavía existen pocos detalles administrativos sobre el procedimiento formal del cambio de denominación. La dimensión política, en cambio, resulta inequívoca: Rabat está convirtiendo el reconocimiento estadounidense en un símbolo físico, permanente y visible.

Más que una carretera

El proyecto comprende 550 kilómetros de vía rápida entre Tiznit y El Aaiún y otros 500 kilómetros de ampliación de la carretera nacional hasta Dajla. Su coste ha sido estimado en torno a 880 millones de euros y su ejecución ha movilizado a 35 constructoras, 15 empresas de ingeniería, 14 oficinas topográficas y cuatro laboratorios de control.

Rabat calcula que la explotación de la vía generará anualmente el equivalente a 30.000 jornadas de trabajo directas y 150.000 indirectas. El objetivo es reducir tiempos logísticos, facilitar el transporte pesado y conectar el norte marroquí con el futuro puerto atlántico de Dajla.

El Sáhara como mensaje

La autopista consolida la integración económica del territorio controlado por Marruecos. Une ciudades, puertos, zonas industriales y futuras plataformas de exportación, transformando una disputa diplomática en una realidad administrativa difícil de revertir.

Naciones Unidas mantiene al Sáhara Occidental en su lista de Territorios No Autónomos desde 1963. La organización sigue dividida entre quienes reclaman un referéndum de autodeterminación y los países que consideran la autonomía bajo soberanía marroquí como la salida más viable. Cada infraestructura acerca el territorio a Rabat, aunque el conflicto jurídico continúe abierto.

España no tiembla, pero toma nota

El mensaje no constituye una amenaza inmediata para España. Tampoco guarda una relación jurídica directa con Ceuta o Melilla. Presentarlo como el preludio automático de una ofensiva territorial sería exagerado.

Sin embargo, Madrid sí debe tomar nota. Marruecos ha demostrado que sabe transformar sus alianzas en hechos consumados, inversiones y reconocimientos internacionales. España modificó en 2022 su posición tradicional para considerar la propuesta marroquí de autonomía como la base más seria para resolver el conflicto. Desde entonces, la relación bilateral ha mejorado, pero también se ha reforzado la capacidad negociadora de Rabat.

La presión sobre Madrid

El contraste resulta incómodo. Estados Unidos recibe homenajes por reconocer la soberanía marroquí, mientras España asume buena parte de los costes políticos, migratorios y diplomáticos derivados de su vecindad.

Rabat es un socio imprescindible para el control migratorio, la lucha antiterrorista, el comercio y la seguridad del Estrecho. Al mismo tiempo, compite con los puertos españoles, atrae inversión industrial y desarrolla infraestructuras que pueden redirigir hacia África parte de los flujos logísticos. La nueva carretera fortalece esa estrategia y conecta el Sáhara con un corredor atlántico de creciente valor económico.

Mohamed VI no solo halaga a Trump. Busca mantener el Sáhara en la agenda de Washington y convertir el reconocimiento de 2020 en una política irreversible, apoyada por inversiones estadounidenses y nuevas alianzas internacionales.

El gesto llega mientras la Administración norteamericana anima a sus empresas a estudiar oportunidades en las regiones controladas por Marruecos. Esta combinación de diplomacia, infraestructuras y capital privado puede resultar más efectiva que cualquier declaración solemne.

 

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