¿Se avecina una tercera guerra mundial? El votante no mira mapas, mira cuánto cuesta llenar el depósito
La guerra contra Irán ha dejado de ser únicamente una cuestión de seguridad nacional para convertirse en un serio problema económico y electoral para Donald Trump. La gasolina acumula un encarecimiento anual próximo al 27%, la inflación permanece en el 3,5% y casi dos de cada tres estadounidenses consideran que el conflicto no ha merecido la pena.
A esa factura interna se suma una nueva amenaza sobre el comercio internacional. Un carguero indio se hundió frente a Yemen tras ser alcanzado por un proyectil, mientras Washington intensifica su batalla política por controlar el Departamento de Justicia. El frente exterior comienza a condicionar cada decisión doméstica.
La gasolina castiga a la Casa Blanca
El precio medio de la gasolina regular alcanzó el 3 de agosto los 4,079 dólares por galón, casi 94 centavos más que un año antes. Eso equivale a una subida cercana al 30%, mientras el índice oficial de precios calcula un incremento interanual del 26,7% para este combustible.
El problema trasciende las estaciones de servicio. La energía encarece el transporte, la alimentación y numerosos procesos industriales, deteriorando el poder adquisitivo de los hogares. La inflación estadounidense cerró junio en el 3,5%, todavía muy por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal.
La consecuencia es clara: Trump afronta las elecciones legislativas de noviembre con uno de sus principales argumentos económicos seriamente debilitado.
Warsh mantiene el freno monetario
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ha mantenido los tipos entre el 3,5% y el 3,75% durante cinco reuniones consecutivas. Su discurso insiste en recuperar la estabilidad de precios, pero ofrece pocas pistas sobre cuándo podría comenzar una relajación monetaria.
Una reducción precipitada abarataría hipotecas y financiación empresarial, aunque también podría reactivar la inflación. Mantener los tipos elevados, sin embargo, prolonga el coste del crédito y enfría la inversión.
La Casa Blanca necesita dinero más barato, pero la guerra está generando exactamente el efecto contrario. El choque energético limita el margen de Warsh y obliga a Trump a elegir entre sostener la presión militar o recuperar cuanto antes la estabilidad económica.
El rechazo supera el 60%
La oposición ciudadana constituye la señal más preocupante para los republicanos. Un sondeo de AP-NORC señala que el 64% de los estadounidenses considera que la guerra contra Irán no ha merecido la pena, frente a sólo un 33% que la defiende. Además, siete de cada diez creen prioritario impedir que sigan aumentando los precios energéticos.
La inquietud también ha llegado al Congreso. Diversos candidatos republicanos reconocen que la prolongación del conflicto puede convertirse en un lastre electoral, mientras Mike Johnson ha admitido que la crisis ha dañado la agenda de asequibilidad del partido.
El contraste resulta demoledor: una campaña destinada a proyectar fortaleza exterior amenaza ahora la mayoría republicana en Washington.
Otro buque hundido en el mar Rojo
La inseguridad marítima volvió a quedar patente con el hundimiento del Faize Noore Oliya, un carguero de bandera india atacado cerca de la costa occidental de Yemen. Sus 14 tripulantes, trece ciudadanos indios y un marinero yemení, fueron rescatados con vida.
El ataque ocurrió a unas 13 millas náuticas de Hodeida, enclave controlado por los hutíes. Ningún grupo asumió inicialmente la autoría, aunque fuerzas yemeníes atribuyeron el impacto a un artefacto lanzado desde una embarcación cargada de explosivos.
Lo más grave es que el episodio se suma a las disrupciones en Ormuz. Dos corredores esenciales para el comercio energético permanecen simultáneamente bajo amenaza.
El coste de rodear África
Cada ataque eleva las primas de seguro, obliga a reforzar la seguridad y empuja a más navieras a evitar el canal de Suez. El desvío por el cabo de Buena Esperanza añade días de navegación, combustible y costes laborales.
Para Europa, esta alteración se traduce en importaciones más caras y cadenas de suministro menos predecibles. Para Asia, supone perder rapidez en su acceso a los mercados occidentales.
El efecto ya no se limita al petróleo. Bienes industriales, componentes electrónicos, productos agrícolas y mercancías de consumo pueden sufrir retrasos y sobrecostes si el mar Rojo consolida su condición de ruta de alto riesgo.
Blanche supera el primer obstáculo
En Washington, el Comité Judicial del Senado aprobó por 12 votos contra 10 la nominación de Todd Blanche como fiscal general. Su candidatura avanzó después de que prometiera eliminar un polémico fondo de 1.800 millones de dólares vinculado al acuerdo entre Trump y el Servicio de Impuestos Internos.
Blanche, antiguo abogado personal del presidente, todavía deberá someterse al voto del pleno. Los demócratas cuestionan su independencia, mientras algunos republicanos reclaman garantías de que el fondo no pueda recuperarse posteriormente.
Este hecho revela una batalla institucional más profunda: la pugna por determinar hasta dónde puede llegar la influencia presidencial sobre la Justicia.
Pirro y la disciplina trumpista
Trump también criticó públicamente a la fiscal federal Jeanine Pirro después de que su oficina retirara varios cargos por supuesto vandalismo en el estanque del monumento a Lincoln. Los fiscales concluyeron que los daños procedían de defectos en las obras de renovación y no de los acusados.
Paralelamente, el presidente respaldó a Darline Graham Nordone en la carrera por el escaño de Carolina del Sur que ocupó su hermano Lindsey Graham. La candidata se ha alineado con la agenda presidencial y propone incluso eliminar el filibusterismo para facilitar su aprobación.
Economía, guerra y control institucional convergen así en una misma estrategia. El problema para Trump es que el precio de esa estrategia ya comienza a pagarse en las encuestas.