Ucrania lleva la guerra a Moscú y Rusia golpea el mar Negro
La guerra entre Rusia y Ucrania ha entrado en otra fase de ataques a larga distancia. Drones ucranianos golpearon instalaciones logísticas cerca de Moscú y San Petersburgo, mientras Rusia lanzó 136 aeronaves no tripuladas y un misil balístico Iskander-M contra territorio ucraniano.
La escalada dejó víctimas civiles en ambos países y extendió el riesgo hasta el mar Negro, donde Moscú asegura haber atacado varios buques y terminales portuarias.
Al mismo tiempo, una fuente de seguridad rusa afirmó que Kiev desplegó hasta 30 especialistas militares estadounidenses en Zaporiyia. La acusación no ha sido confirmada de manera independiente.
Una acusación sin pruebas verificables
La denuncia sobre la presencia estadounidense fue difundida por la agencia estatal rusa TASS, que citó a una fuente anónima de los servicios de seguridad. Según esta versión, los especialistas habrían sido enviados al frente de Zaporiyia para reforzar las capacidades operativas ucranianas.
No se han presentado imágenes, documentos ni identificaciones que permitan comprobar el despliegue. Tampoco existe confirmación pública de Kiev o Washington.
El dato debe interpretarse, por tanto, como una acusación rusa y no como un hecho demostrado. Moscú ha utilizado reiteradamente la presencia de instructores y asesores occidentales para sostener que combate contra la OTAN, mientras Ucrania insiste en que el personal extranjero no participa directamente en el frente.
Wildberries entra en la guerra
La ofensiva ucraniana alcanzó almacenes vinculados a Wildberries, la mayor plataforma rusa de comercio electrónico. Un ataque contra una zona industrial de Chéjov, en la región de Moscú, dejó cinco muertos y diez heridos, según las autoridades rusas. Otro almacén próximo a San Petersburgo sufrió un incendio y daños materiales.
Kiev sostiene que estos centros distribuyen componentes electrónicos, baterías, cámaras y otros productos de doble uso empleados por unidades militares. Rusia rechaza esa justificación y acusa a Ucrania de atacar infraestructuras civiles.
La elección de estos objetivos revela una estrategia más amplia: golpear la cadena logística que conecta la economía cotidiana con el esfuerzo bélico ruso.
Una noche con cientos de drones
El Ministerio de Defensa ruso afirmó haber destruido o interceptado 320 drones ucranianos sobre 19 regiones durante la última gran oleada. La cifra no ha podido verificarse independientemente, pero refleja la dimensión alcanzada por las operaciones de largo alcance.
Los ataques ya no se concentran exclusivamente en refinerías, depósitos de combustible o aeródromos. También afectan a almacenes, subestaciones y corredores comerciales situados a cientos de kilómetros de la frontera.
La profundidad estratégica que protegía el interior de Rusia se reduce a medida que Ucrania mejora el alcance, la navegación y la producción de sus aeronaves no tripuladas.
Kiev neutraliza 117 aparatos
Rusia respondió durante la noche del 3 al 4 de agosto con 136 drones Shahed, Gerbera, Italmas y otros modelos, además de un Iskander-M lanzado desde la región de Rostov.
La Fuerza Aérea ucraniana aseguró haber destruido o neutralizado 117 drones. Sin embargo, a diferencia de lo indicado inicialmente, el misil balístico no fue interceptado: Ucrania registró impactos del Iskander y de 14 aeronaves en otras tantas localizaciones.
La elevada tasa de interceptación no impidió daños ni víctimas. Cada oleada obliga a consumir munición antiaérea, movilizar sistemas electrónicos y mantener en alerta a millones de personas.
El mar Negro vuelve al límite
El Ministerio de Defensa ruso aseguró haber alcanzado tres embarcaciones en el puerto de Mikolaiv y otra frente a Odesa, alegando que operaban en beneficio de las Fuerzas Armadas ucranianas.
Moscú también afirmó haber atacado una terminal de contenedores y un almacén de componentes para drones en Chornomorsk. Reuters no pudo verificar independientemente estas declaraciones.
Los ataques portuarios amenazan exportaciones agrícolas, cadenas comerciales y seguros marítimos. Turquía ya ha expresado preocupación por la seguridad de la navegación, especialmente después de que otras operaciones afectaran a buques y tripulaciones civiles.
Una alianza que no es militar
Volodímir Zelenski anunció también la denominada Iniciativa de los Cárpatos, que reunirá a Ucrania, Rumanía, Austria, Serbia, Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia.
Sin embargo, no se trata de una nueva coalición militar. El proyecto, cuya puesta en marcha formal está prevista para otoño, busca coordinar programas de reconstrucción, seguridad regional, economía, financiación y turismo.
Este hecho revela otra dimensión del conflicto: Kiev intenta preparar su integración económica y su reconstrucción mientras continúa combatiendo. La guerra se decide en el frente, pero también en las rutas logísticas, los puertos y las alianzas que sobrevivirán a los combates.