Dow Jones supera 54.000 y tiene una cita con las urnas el 3 de noviembre
Estados Unidos entra en la recta decisiva hacia las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre con una paradoja difícil de ignorar: Wall Street continúa cerca de máximos históricos mientras el mercado laboral empieza a mostrar señales de debilidad.
El Dow Jones cerró el viernes en 54.036,93 puntos, tras subir 151,83 enteros, un 0,28%, y acumuló aproximadamente un 3% semanal. Al mismo tiempo, Estados Unidos destruyó inesperadamente 23.000 empleos en julio.
Ese contraste será una de las claves electorales. Y hay una corrección importante respecto al escenario planteado: la Administración actualmente en el poder es republicana y está encabezada por Donald Trump, por lo que son los republicanos quienes llegan a noviembre defendiendo su gestión económica.
Trump convierte noviembre en un referéndum
Las elecciones de mitad de mandato decidirán el control del Congreso durante los dos últimos años del segundo mandato de Trump. Los republicanos disponen actualmente de una mayoría de 53 frente a 47 en el Senado, contando a los dos independientes que se organizan con los demócratas dentro del bloque opositor.
En la Cámara de Representantes estarán en juego los 435 escaños, mientras 36 estados elegirán gobernador. El Financial Times considera que los demócratas llegan con opciones especialmente relevantes de recuperar la Cámara, aunque el Senado continúa siendo una batalla más complicada por el mapa de escaños en disputa.
La consecuencia es clara: perder una sola cámara limitaría significativamente la capacidad legislativa de Trump.
El empleo golpea en el peor momento
El último informe laboral ha cambiado parte de la conversación económica. Estados Unidos perdió 23.000 empleos en julio, cuando el consenso esperaba una creación cercana a los 80.000 puestos.
El dato llega cuando Trump intenta convencer a los votantes de que sus políticas comerciales, fiscales y energéticas están fortaleciendo la economía estadounidense.
Sin embargo, Reuters ha señalado que, aunque la economía ha resistido mejor de lo esperado los aranceles, el endurecimiento migratorio y la guerra con Irán, las promesas de reducir el coste de vida y reforzar el empleo industrial todavía afrontan obstáculos.
Un Dow en máximos no garantiza que las familias perciban una economía fuerte.
Wall Street ve algo diferente
La reacción bursátil al débil empleo fue precisamente la contraria a la que cabría esperar. El Dow subió, el S&P 500 avanzó un 0,62% hasta un nuevo máximo y el Nasdaq ganó un 1,30%.
¿Por qué? Porque una economía menos dinámica reduce la presión para que la Reserva Federal vuelva a subir los tipos de interés.
El mercado interpreta que menor creación de empleo puede traducirse en condiciones financieras más favorables para las empresas. Electoralmente, sin embargo, el mecanismo funciona de otra manera: un trabajador preocupado por conservar su empleo difícilmente celebra que Wall Street suba porque la economía se enfría.
Ahí aparece una brecha potencialmente peligrosa para los republicanos.
Iowa deja de ser territorio cómodo
Una de las sorpresas del mapa electoral está en Iowa. La retirada de la senadora republicana Joni Ernst dejó una carrera abierta en la que la republicana Ashley Hinson, respaldada por Trump, se enfrenta al demócrata Josh Turek.
Associated Press sitúa Iowa entre varios estados tradicionalmente favorables a los republicanos donde la carrera al Senado ha adquirido mayor competitividad, junto con Kansas, Nebraska o incluso Mississippi.
Las dificultades agrícolas, el efecto de los aranceles y el descontento en determinadas áreas rurales han ampliado el campo de batalla.
Que los demócratas puedan obligar al Partido Republicano a gastar recursos en Iowa ya constituye una señal política relevante.
Arizona mide la fuerza del trumpismo
Arizona ofrecerá otra prueba, aunque principalmente en la batalla por la gobernación. El republicano Andy Biggs, estrecho aliado de Trump y antiguo presidente del Freedom Caucus, ganó las primarias y se enfrentará a la gobernadora demócrata Katie Hobbs.
El estado se ha convertido en uno de los mejores laboratorios para medir la capacidad electoral del movimiento MAGA. Trump ganó Arizona en 2016, perdió allí en 2020 y recuperó el estado en 2024, mientras los demócratas han logrado avances en elecciones estatales durante los últimos años.
Una victoria de Biggs reforzaría la estrategia de Trump de convertir las elecciones de noviembre en una extensión de su propia coalición política.
Los demócratas atacan por el bolsillo
La oposición ha decidido concentrar buena parte de su campaña en vivienda, sanidad y coste de vida. El líder demócrata en la Cámara, Hakeem Jeffries, ha situado la asequibilidad en el centro de su estrategia para recuperar la mayoría.
Los republicanos preparan, mientras tanto, una campaña nacional que pretende evitar que noviembre se convierta exclusivamente en un referéndum sobre Trump. Axios señala que el partido utilizará su convención de septiembre para presentar a los demócratas como una formación desplazada hacia posiciones demasiado izquierdistas.
El diagnóstico es inequívoco: los republicanos necesitan que los máximos bursátiles terminen llegando a la economía cotidiana antes del 3 de noviembre.
El Dow está por encima de 54.000 puntos. Pero las elecciones no se celebrarán en Wall Street. Se decidirán entre millones de hogares que juzgarán si esa prosperidad también aparece en sus nóminas, sus facturas y sus empleos.