Cinco años de inflación ponen nerviosa a la Fed y condicionan el cierre del Dow Jones

Wall Street cierra al alza después de que el débil empleo enfríe las apuestas por un incremento inmediato de tipos, aunque dentro de la Reserva Federal crece el bloque que considera agotada la paciencia tras cinco años de inflación elevada.
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La Reserva Federal está entrando en una de sus discusiones internas más delicadas de los últimos años. Después de mantener los tipos entre el 3,50% y el 3,75%, un grupo creciente de responsables considera que la inflación ha permanecido demasiado tiempo por encima del objetivo y que esperar empieza a resultar más peligroso que volver a endurecer la política monetaria.

Wall Street, sin embargo, cerró este viernes en positivo. El Dow Jones avanzó 151,83 puntos, un 0,28%, hasta 54.036,93, mientras los inversores interpretaban el inesperado deterioro del empleo como un argumento para retrasar cualquier subida.

Una Fed dividida como pocas veces

La última reunión terminó con una votación de 9 frente a 3, una fractura poco habitual dentro del Comité Federal de Mercado Abierto. Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan rechazaron mantener los tipos y defendieron elevarlos en 25 puntos básicos.

El desacuerdo ya no se limita a esos tres votos. Responsables que actualmente no participan en las decisiones también han mostrado mayor preocupación por la persistencia de los precios.

Alberto Musalem, presidente de la Fed de San Luis, defendió esta semana que la política monetaria debe ejercer una «restricción significativa» sobre la inflación subyacente, incluso si mantener condiciones financieras más duras implica sacrificar parte del crecimiento potencial.

La paciencia dentro de la Fed empieza a agotarse.

Kevin Warsh
Kevin Warsh

Cinco años por encima del objetivo

El principal problema es el tiempo. La inflación estadounidense lleva más de cinco años por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal, una persistencia reconocida esta misma semana por la gobernadora Lisa Cook.

El banco central teme que empresas y trabajadores terminen incorporando permanentemente una inflación superior a sus decisiones sobre precios y salarios.

Las actas de reuniones anteriores ya advertían de ese peligro: después de varios años por encima del 2%, una inflación elevada puede comenzar a modificar la forma en que hogares y compañías fijan sus expectativas.

Lo más grave para la Fed no sería un repunte puntual, sino que el 3% termine siendo percibido como el nuevo 2%.

El empleo cambia la ecuación

El mercado recibió este viernes una señal en dirección contraria. Estados Unidos destruyó 23.000 empleos no agrícolas en julio, cuando los inversores esperaban crecimiento, mientras la tasa de paro se situó en el 4,1%.

El dato reduce el margen para subir tipos agresivamente. Un endurecimiento adicional encarece hipotecas, préstamos empresariales y financiación al consumo precisamente cuando empiezan a aparecer señales de enfriamiento laboral.

Ahí reside el dilema. La inflación pide tipos más altos; el empleo recomienda prudencia.

La Reserva Federal tiene un doble mandato —estabilidad de precios y máximo empleo— y ambos objetivos comienzan nuevamente a tirar en direcciones distintas.

Trabajo cc pexels-rezwan-1145434
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El Dow apuesta por esperar

Wall Street interpretó la debilidad laboral como una razón para pensar que la Fed tendrá más dificultades para justificar una subida inmediata.

El Dow Jones cerró en 54.036,93 puntos, el S&P 500 avanzó un 0,62% hasta un nuevo máximo de 7.757,64 y el Nasdaq ganó un 1,30%, hasta 26.690,62 puntos. En el conjunto de la semana, el Dow acumuló una subida cercana al 3%.

El movimiento revela una paradoja habitual en los mercados: un dato económico negativo puede impulsar las acciones si reduce la posibilidad de un endurecimiento monetario.

Menos empleo significa menos presión inmediata sobre los tipos y, por tanto, valoraciones bursátiles más fáciles de sostener.

El petróleo complica todavía más la decisión

La Fed tampoco observa únicamente el mercado laboral. El conflicto en Oriente Próximo ha elevado los riesgos sobre energía y transporte, mientras las propias autoridades monetarias reconocen que los shocks de oferta han contribuido a mantener la inflación por encima del objetivo.

Christopher Waller ya había advertido de que el aumento del petróleo y otras materias primas había acelerado nuevamente las presiones inflacionistas durante 2026.

La cuestión es si esos incrementos deben considerarse temporales. Durante años, los bancos centrales han tendido a ignorar shocks aislados. Pero después de cinco ejercicios con inflación elevada, hacerlo otra vez supone asumir un riesgo mayor.

Wall Street espera el próximo dato decisivo

La próxima referencia importante será el IPC de julio. Su publicación permitirá comprobar si la debilidad laboral coincide finalmente con una moderación de los precios o si Estados Unidos entra en una combinación mucho más incómoda de menor empleo e inflación persistente.

Para los mercados, una inflación más suave reforzaría la expectativa de que la Fed mantenga los tipos. Un nuevo repunte devolvería fuerza al bloque que reclama subirlos.La Reserva Federal ya no discute únicamente cuánto esperar, sino cuánto puede permitirse seguir esperando.

El Dow Jones ha cerrado la semana apostando por la paciencia. Dentro de la Fed, cada vez más responsables parecen dispuestos a hacer exactamente lo contrario.

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