Diplomacia y seguridad internacional

Londres planta cara a Trump y defiende el acuerdo de Chagos por seguridad

El Gobierno británico ha respondido con firmeza a las críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por el acuerdo alcanzado con Mauricio sobre el archipiélago de Chagos.

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UNSPLASH/SIMON FREDERICK

El Gobierno del Reino Unido ha dejado claro que no comprometerá su seguridad nacional bajo ninguna circunstancia, ni siquiera ante las críticas directas de su principal aliado. Así lo afirmó este martes un portavoz oficial en respuesta a los ataques del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que calificó de “acto de gran estupidez” el acuerdo por el que Londres devuelve el archipiélago de Chagos a Mauricio.

La polémica gira en torno a Diego García, una isla estratégica en el océano Índico que alberga una de las bases militares más sensibles para los intereses de Reino Unido y Estados Unidos. El acuerdo permite que la soberanía pase a manos de Mauricio, pero garantiza la continuidad del arrendamiento militar, asegurando la presencia occidental en una zona clave para el equilibrio geopolítico.

La crítica de Trump y la respuesta británica

Donald Trump no tardó en reaccionar al acuerdo, acusando al Reino Unido de “entregar” la isla y de actuar contra sus propios intereses estratégicos. Sus declaraciones reavivaron un debate latente sobre la relación especial entre ambos países y los límites de la soberanía británica en decisiones de seguridad.

Desde Londres, la respuesta fue tajante. El portavoz del Gobierno subrayó que el acuerdo no debilita, sino que refuerza la seguridad nacional, al blindar jurídicamente la base de Diego García frente a futuras disputas legales. “Nunca comprometeremos la seguridad del Reino Unido”, insistió.

El origen del conflicto: presión judicial internacional

El trasfondo del acuerdo es clave para entender la decisión británica. Mauricio llevaba años reclamando la devolución del archipiélago y logró un respaldo significativo en el plano internacional. En 2019, el Tribunal Internacional de Justicia dictaminó que el Reino Unido debía poner fin a su administración del territorio “lo antes posible”.

Este fallo, junto con resoluciones posteriores en Naciones Unidas, debilitó la posición legal británica y abrió la puerta a un escenario en el que la base militar podría quedar atrapada en un limbo jurídico, dificultando su funcionamiento o incluso su continuidad.

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Diego García, una base estratégica irrenunciable

La isla de Diego García es mucho más que un enclave militar. Desde allí se coordinan operaciones clave en Oriente Medio, Asia y África, y su valor estratégico se ha incrementado en los últimos años por el auge de China en el Indo-Pacífico.

Fuentes diplomáticas británicas admiten que perder el control operativo de la base habría sido un golpe estratégico mayúsculo, tanto para Londres como para Washington. El acuerdo con Mauricio busca precisamente evitar ese riesgo, garantizando la estabilidad a largo plazo de la instalación.

Un acuerdo avalado por los aliados

Frente a las críticas de Trump, el Gobierno británico subrayó que el pacto ha sido “bien recibido públicamente” por socios internacionales clave. Aunque no se detallaron países concretos, el mensaje es claro: la comunidad internacional valora una solución negociada que cierre un conflicto histórico sin poner en peligro la seguridad colectiva.

Este respaldo refuerza la tesis de Londres de que el acuerdo no es una cesión ingenua, sino una decisión pragmática para proteger intereses estratégicos en un contexto legal adverso.

Soberanía, realismo y política exterior

El caso de Chagos refleja un dilema recurrente en la política exterior británica: cómo equilibrar la defensa de la soberanía con el respeto al derecho internacional y la necesidad de preservar activos estratégicos.

En este caso, el Gobierno ha optado por un enfoque realista. Ceder la soberanía formal para asegurar el control operativo ha sido el precio a pagar para evitar un escenario peor, en el que una derrota judicial dejara a la base en una situación insostenible.

El impacto en la relación Reino Unido–EE.UU.

Aunque las declaraciones de Trump introducen tensión, desde Londres se minimiza cualquier impacto duradero en la relación bilateral. El Ejecutivo confía en que, más allá del ruido político, Washington entiende la importancia de mantener Diego García plenamente operativa.

La experiencia demuestra que la cooperación militar angloestadounidense suele imponerse a las discrepancias retóricas, especialmente cuando están en juego intereses estratégicos compartidos.

El acuerdo abre una nueva etapa en la gestión de Chagos. A corto plazo, la base seguirá funcionando con normalidad, mientras que a medio plazo se busca cerrar definitivamente un contencioso que llevaba décadas erosionando la posición británica.

La consecuencia es clara: Londres ha priorizado la seguridad y la estabilidad frente al desgaste político. Y, pese a las críticas de Trump, el Gobierno británico considera que ha elegido el mal menor para proteger uno de sus activos estratégicos más valiosos.

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