Rusia insiste en que la retirada ucraniana del Donbás es clave para la paz
Rusia ha vuelto a situar la retirada de Ucrania del Donbás como condición central para cualquier avance hacia un acuerdo de paz. Kirill Dmitriev, director ejecutivo del Fondo Ruso de Inversión Directa, afirmó que abandonar la región sería “el camino hacia la paz”, en un contexto marcado por las negociaciones indirectas entre Kiev y Washington y por la presión del Kremlin para redefinir los términos de un eventual acuerdo de seguridad.
El director ejecutivo del Fondo Ruso de Inversión Directa, Kirill Dmitriev, aseguró este lunes que la retirada de Ucrania del Donbás representa “el camino hacia la paz”. La afirmación refuerza la posición oficial del Kremlin, que desde hace meses insiste en que el control ruso de las regiones orientales ocupadas es una condición indispensable para cualquier solución negociada al conflicto.
Dmitriev, una figura cercana al presidente Vladimir Putin y habitual interlocutor en foros económicos internacionales, trasladó así un mensaje político claro: sin concesiones territoriales por parte de Kiev, Moscú no contempla un escenario realista de desescalada.
Una respuesta a las negociaciones entre Kiev y Washington
Las declaraciones de Dmitriev se produjeron en respuesta a una publicación en la red social X del corresponsal del Financial Times Christofer Miller. En su mensaje, el periodista señalaba que Ucrania y Estados Unidos aún no han firmado garantías de seguridad formales, ya que la Administración del presidente Donald Trump habría condicionado dichos compromisos a una retirada ucraniana del Donbás.
Este planteamiento introduce un elemento de presión adicional sobre Kiev, que depende en gran medida del respaldo político, militar y financiero de Washington. La posibilidad de que las garantías de seguridad estadounidenses estén vinculadas a concesiones territoriales supone un cambio significativo en el marco de apoyo occidental a Ucrania.
Donbas withdrawal is the path to peace for Ukraine. 🕊️ https://t.co/HzlgwJY48f
— Kirill Dmitriev (@kadmitriev) January 27, 2026
El Donbás, núcleo del conflicto desde 2014
La región del Donbás, que comprende principalmente las provincias de Donetsk y Lugansk, ha sido uno de los principales focos de tensión entre Rusia y Ucrania desde 2014. Tras el estallido del conflicto y la posterior intervención rusa a gran escala en 2022, Moscú consolidó su control sobre amplias zonas del este ucraniano.
Para el Kremlin, el Donbás tiene un valor estratégico, político y simbólico. Rusia sostiene que la región es clave para la seguridad de sus fronteras y para la protección de la población rusoparlante, argumentos rechazados de forma sistemática por Kiev y por la mayoría de la comunidad internacional.
El Kremlin refuerza su posición oficial
Las palabras de Dmitriev se suman a declaraciones recientes de otros altos cargos rusos. La semana pasada, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, subrayó que la retirada de Ucrania del Donbás es una “condición muy importante” para cualquier avance diplomático.
Este alineamiento discursivo entre responsables económicos y políticos refleja una estrategia coordinada del Kremlin para fijar el marco del debate internacional. Moscú busca presentar la retirada ucraniana como una medida pragmática y necesaria para la paz, trasladando la responsabilidad del bloqueo negociador a Kiev.
La postura de Ucrania y sus líneas rojas
Desde Kiev, la respuesta ha sido clara y reiterada: Ucrania no acepta la cesión de territorios ocupados como precio para poner fin a la guerra. El Gobierno ucraniano considera que cualquier retirada del Donbás equivaldría a legitimar la agresión rusa y sentar un precedente peligroso para el orden internacional.
Además, el liderazgo ucraniano insiste en que la integridad territorial es una línea roja innegociable, respaldada por el derecho internacional y por el apoyo formal de sus aliados occidentales. En este contexto, las supuestas condiciones planteadas por Washington, si se confirman, podrían generar tensiones en la relación bilateral.
El papel de Estados Unidos en la ecuación
La Administración Trump se encuentra en una posición delicada. Por un lado, busca explorar vías para una eventual desescalada del conflicto; por otro, debe gestionar las expectativas de Ucrania y de sus aliados europeos. Condicionar las garantías de seguridad a una retirada del Donbás supondría un giro estratégico con profundas implicaciones políticas.
Para Moscú, esta dinámica representa una oportunidad. Rusia interpreta cualquier señal de presión occidental sobre Kiev como un indicio de fatiga estratégica y como una ventana para consolidar sus ganancias territoriales a través de la negociación.
Un horizonte de paz aún lejano
Las declaraciones de Dmitriev y Peskov confirman que las posiciones de ambas partes siguen profundamente alejadas. Mientras Rusia insiste en la retirada ucraniana del Donbás como requisito indispensable, Kiev mantiene su rechazo absoluto a cualquier concesión territorial.
En este contexto, la retórica sobre el “camino hacia la paz” parece más orientada a ganar terreno diplomático que a acercar posiciones reales. La guerra continúa marcada por un equilibrio frágil, en el que las negociaciones indirectas avanzan con dificultad y el riesgo de estancamiento prolongado sigue siendo elevado.
