Seguro gana la primera vuelta y Ventura arrincona al PSD

Portugal decide: Partido Socialista y Chega se juegan la presidencia en segunda vuelta

La izquierda moderada se moviliza en torno al exlíder socialista mientras la derecha tradicional entra en crisis y se prepara para la «batalla final» del 8 de febrero

Portugal pexels-seizoenenblog-12525761
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Portugal ha elegido a sus dos finalistas para Belém y el resultado rompe los equilibrios tradicionales. António José Seguro del partido socialista ha ganado la primera vuelta de las presidenciales de 2026 con alrededor del 30-31% de los votos, por delante de André Ventura de Chega, que se consolida como segundo con cerca del 26-27%. El candidato oficial del PSD, Luís Marques Mendes, queda fuera del duelo y firma una derrota histórica para la derecha moderada. La noche electoral deja, además, una participación entre el 57% y el 63%, el nivel más alto en dos décadas, y una avalancha de llamadas de candidatos derrotados que ya se alinean con Seguro. Al mismo tiempo, Ventura presume de liderar el voto en el extranjero y llama a «agrupar a toda la derecha» contra el socialismo. El país se encamina así a una segunda vuelta cargada de tensión institucional… y con la mirada de Bruselas y de los mercados puesta en Lisboa.

presidenciais2026.mai.gov.pt
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Una primera vuelta histórica: participación y giro del tablero

La jornada electoral deja dos datos incontestables. El primero, el liderazgo claro de António José Seguro, que se mantiene en cabeza desde los primeros recuentos: con el 42% escrutado ya reunía el 31% de los votos, frente al 27% de Ventura y el 15% de Marques Mendes, ventajas que se han consolidado al avanzar la noche. El segundo, la bajada significativa de la abstención. Las proyecciones de la Universidade Católica sitúan la tasa entre el 37% y el 43%, una participación que no se veía desde 2006.

Este hecho revela un electorado movilizado por la percepción de que “los valores están amenazados”, en palabras de José Luís Carneiro. Vila Franca do Campo, el concelho más abstencionista en 2021, registraba incluso casos de personas que votaban por primera vez a los 38 años. El ambiente descrito por varios candidatos —“espíritu positivo”, “afluencia muy elevada”— contrasta con la apatía de citas anteriores y anticipa una segunda vuelta muy disputada.

El giro del tablero es evidente: donde antes se dirimía la batalla entre socialistas y socialdemócratas, ahora el eje central enfrenta a una izquierda moderada que busca contener daños y una derecha radical que aspira a capitalizar el malestar social.

Seguro consolida el liderazgo con apoyos transversales a la segunda vuelta

Mientras la Comissão Nacional de Eleições actualizaba datos, el teléfono de António José Seguro no dejaba de sonar. En menos de una hora recibió las felicitaciones de Catarina Martins, Jorge Pinto y João Cotrim de Figueiredo, todos ellos aceptando la victoria del socialista en primera vuelta. Pocos minutos después, Henrique Gouveia e Melo llamaba también para trasladarle su reconocimiento por el resultado.

La cascada de gestos se ha transformado en apoyos explícitos. Jorge Pinto, que reivindicó haber puesto la regionalización en la agenda, pidió a sus seguidores que voten a Seguro en la segunda vuelta: “Seguro será presidente”, aseguró. Desde el PS, José Luís Carneiro ha ido más lejos al llamar a que “todos los demócratas, humanistas, socialdemócratas y democristianos unan sus esfuerzos” para respaldar al candidato socialista frente a la amenaza de “convulsión” y “ruptura con conquistas fundamentales desde 1976”.

El resultado es que Seguro se perfila como punto de encuentro de un arco amplio que va del centro izquierda a buena parte del centro derecha institucional. No se trata sólo de votos: la foto de llamadas y apoyos busca enviar un mensaje de estabilidad a Bruselas y a los socios europeos, especialmente en un contexto de ascenso de las extremas derechas en varias capitales del continente.

Ventura capitaliza el voto de ruptura y domina el exterior

Del otro lado, André Ventura vende la noche como una victoria estratégica. Tras asistir a misa en la iglesia de São Nicolau, en Lisboa, habló de una “batalla entre el socialismo y los que no quieren el socialismo” en la segunda vuelta. Afirmó que “la derecha ha despertado” y que la prioridad ahora es “agrupar a toda la derecha en Portugal y derrotar al socialismo”. Evitó, eso sí, pronunciarse sobre un eventual apoyo del PSD, consciente de que la dirección del partido vive una crisis interna.

Los números le dan argumentos. En el voto en el extranjero, donde se ha escrutado ya casi el 47% de las papeletas, Ventura lidera con un 29,8% y 3.469 votos, por delante de Seguro, que suma el 25,58% (2.978 votos). Cotrim de Figueiredo alcanza un 16,92% y Marques Mendes se queda en el 13,97%. La diáspora portuguesa, tradicionalmente inclinada a posiciones conservadoras, se convierte así en uno de los bastiones del candidato de Chega.

Para la segunda vuelta, Ventura aspira a absorber el grueso del voto de Marques Mendes, de Gouveia e Melo y de Iniciativa Liberal. Su secretario general, Pedro Pinto, hablaba ya de “casi garantía” de presencia en la segunda vuelta y de “gran derrota de la extrema izquierda”, en un intento de enmarcar el resultado como cambio cultural más que como simple disputa numérica.

El hundimiento de Marques Mendes y la crisis de Montenegro

En el centro del huracán se encuentra el PSD. Luís Marques Mendes, apadrinado por Luís Montenegro como candidato de la estabilidad, llega a la recta final disputando el tercer puesto con Cotrim de Figueiredo. Con el 77% escrutado, ambos aparecen empatados en el 14%, lejos de la cabeza. El revés tiene una lectura inmediata: la estrategia de Montenegro para contener a Chega desde dentro del bloque de derechas ha fracasado.

Horas antes, las columnas de opinión eran premonitorias. “Sin una liderazgo con visión y con coraje, la derecha moderada cava su propia tumba”, advertía Mafalda Anjos. Filipe Santos Costa iba más allá al señalar que la falta de visión de Montenegro es “aflitiva” y que al aceptar a Ventura como representante de la derecha, el PSD corre el riesgo de ser engullido por el líder radical.

En este contexto, algunos analistas señalan a Pedro Passos Coelho como posible salvavidas. “Curiosamente, Passos Coelho puede salvar la piel a Montenegro apoyando a Seguro”, apuntaba Gonçalo Ribeiro Telles. La maniobra permitiría al PSD presentarse ante Europa como dique democrático frente a Ventura, pero a costa de un coste interno enorme: alinearse con un candidato socialista contra un rival del mismo espectro ideológico.

Los otros candidatos: Cotrim, Gouveia e Melo y la izquierda del sistema

Más allá del duelo principal, la primera vuelta dibuja un espacio político muy fragmentado. João Cotrim de Figueiredo logra adelantarse a Marques Mendes en el tramo final y se sitúa tercero con el 14%, consolidando a Iniciativa Liberal como opción para el electorado urbano de centro-derecha que rechaza tanto al PSD clásico como a Chega. Su apoyo explícito a Seguro —de momento, sólo en forma de felicitación— será clave para calibrar el grado de cierre de filas institucional contra Ventura.

El almirante Henrique Gouveia e Melo se queda en torno al 12%, por debajo de las expectativas generadas durante la campaña. Pese a declararse “muy satisfecho con la participación” y subrayar que “la democracia siempre gana cuando hay una abstención reducida”, su resultado demuestra que el capital simbólico acumulado durante la pandemia no se traduce automáticamente en votos presidenciales.

En la izquierda más clásica, Catarina Martins ronda el 2%, mientras António Filipe se mueve entre el 1% y el 6% según el distrito. El espacio a la izquierda del PS confirma así su peso limitado en una elección fuertemente polarizada. Aun así, sus llamadas a frenar a Ventura podrían ser decisivas en territorios donde la distancia entre los dos finalistas no supere los 3-4 puntos.

Beja y el mapa electoral que explica el nuevo Portugal

El distrito de Beja ha sido el primero en cerrar el recuento y ofrece una radiografía adelantada del nuevo mapa portugués. Seguro gana con el 34%, seguido de Ventura con el 29%, Gouveia e Melo con el 12% y Cotrim con el 10%. Marques Mendes y António Filipe empatan en el 6%, mientras el resto de candidatos se mueve entre el 0,5% y el 2%.

La comparación con las legislativas de 2025 es reveladora. Entonces, Chega fue el partido más votado en Beja con el 28%, seguido del PS con el 27% y la Aliança Democrática (PSD/CDS) con el 21%. Hoy, el distrito se inclina hacia Seguro, pero Ventura mantiene prácticamente su suelo electoral. La conclusión es que el voto de protesta que impulsó a Chega no ha desaparecido; simplemente convive ahora con una movilización extraordinaria del electorado moderado.

Si esta pauta se repite en otros distritos —ventaja de Seguro en zonas urbanas y de interior, con Ventura fuerte en periferias, emigración y franjas más jóvenes—, la segunda vuelta se jugará en un puñado de territorios bisagra, pendientes de lo que hagan los votantes de PSD, IL y Gouveia e Melo.

Lo que está en juego el 8 de febrero

La segunda vuelta del 8 de febrero será algo más que un trámite institucional. Para José Luís Carneiro, lo que se decide es si Portugal preserva los avances logrados desde 1976 o entra en un ciclo de “convulsión” y “desequilibrio”. Para Ventura y Chega, es la oportunidad de conquistar por primera vez la Presidencia y convertir Belém en altavoz permanente contra el Gobierno y el Parlamento, sea cual sea su composición futura.

El riesgo no es sólo político. Un presidente alineado con posiciones abiertamente confrontadas con Bruselas puede incrementar la prima de riesgo del país, complicar la negociación de fondos europeos y tensionar la relación con la Comisión Europea en claves como el Estado de derecho, la política migratoria o el respeto a las minorías. Un Seguro en Belém, en cambio, ofrece previsibilidad institucional, aunque suponga convivir con gobiernos de signo distinto.

En este contexto, la presión sobre el PSD y sobre Passos Coelho irá en aumento. Una parte del electorado conservador considera que Seguro en Belém es un “mal menor” frente a Ventura, pero otra teme que apoyar a un socialista suponga legitimar un bloque de izquierdas hegemónico durante años. La decisión que adopte la dirección del partido en los próximos días marcará el tono de la campaña final.

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