Todd Blanche supera el Senado y se convierte en fiscal general de Trump

Todd Blanche logra la confirmación como fiscal general por un ajustadísimo 50-49, pero la victoria de Trump llega mientras senadores republicanos bloquean prioridades presupuestarias de la Casa Blanca y Wall Street espera un IPC decisivo para la Reserva Federal.
UNSPLASH _ TABREZ SYED white house
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Donald Trump ha conseguido colocar definitivamente a uno de sus hombres de máxima confianza al frente del Departamento de Justicia. El Senado confirmó este sábado a Todd Blanche como fiscal general de Estados Unidos por 50 votos frente a 49, una victoria política importante pero mucho más ajustada de lo que habría deseado la Casa Blanca.

La confirmación llega, además, acompañada por una paradoja. Trump consolida su influencia sobre Justicia mientras el Senado, controlado por los republicanos, aprueba por 90-6 una ley presupuestaria que deja fuera varias prioridades presidenciales. Al fondo aparece otro factor decisivo: la inflación estadounidense, próxima gran prueba para los mercados y la Fed.

Blanche supera la prueba por un voto

La votación refleja hasta qué punto el nombramiento dividía Washington. Blanche consiguió 50 apoyos y 49 rechazos, después de que todo el bloque demócrata y dos senadoras republicanas, Susan Collins y Lisa Murkowski, se opusieran a su candidatura.

Bill Cassidy terminó proporcionando uno de los respaldos fundamentales para salvar la nominación. Apenas cuatro días antes, el Comité Judicial del Senado había aprobado elevarla al pleno por 12 votos contra 10.

La victoria entrega a Trump el control estable de una institución central para su segundo mandato.

Del abogado de Trump a fiscal general

Blanche llega al cargo con una característica poco habitual: antes de ocupar responsabilidades en Justicia fue abogado personal de Donald Trump en algunos de sus procesos penales.

Posteriormente entró en la Administración y había ejercido como fiscal general interino antes de recibir la confirmación definitiva. Esa trayectoria explica buena parte de las dudas expresadas por sus críticos sobre la independencia del Departamento.

Collins justificó públicamente su voto contrario afirmando que, aunque considera a Blanche un abogado competente, determinadas decisiones habían contribuido a erosionar la independencia institucional del Departamento de Justicia.

El fondo de 1.800 millones

Uno de los asuntos más polémicos durante la confirmación fue la creación de un denominado fondo contra la instrumentalización política dotado con alrededor de 1.800 millones de dólares.

Collins también cuestionó decisiones relacionadas con la protección frente a determinadas auditorías fiscales concedida al presidente y miembros de su familia, así como distintas actuaciones emprendidas durante el periodo de Blanche al frente del Departamento.

La estrechísima votación demuestra que incluso dentro del Partido Republicano existen límites al respaldo automático de la agenda presidencial. Blanche ha conseguido superarlos, pero con prácticamente ningún margen de error.

El Senado desafía a Trump

La victoria judicial coincidió con otro mensaje mucho menos favorable para la Casa Blanca. El Senado aprobó por 90 votos contra seis una financiación provisional destinada a mantener abierto el Gobierno federal hasta el 11 de diciembre.

El texto evita introducir varias exigencias de Trump, entre ellas fondos extraordinarios vinculados a la guerra con Irán y elementos de una controvertida iniciativa sobre identificación de votantes.

También quedó fuera una petición de aproximadamente 1.000 millones de dólares vinculada a nuevos buques militares promovidos desde la Casa Blanca.

El contraste es significativo: los republicanos respaldan a Trump en los nombramientos, pero no necesariamente firman cada una de sus prioridades presupuestarias.

La inflación será la siguiente batalla

Fuera del Capitolio, la próxima prueba será económica. Los inversores esperan esta semana la publicación del IPC de julio, después del inesperado deterioro del mercado laboral estadounidense.

Las previsiones apuntan a que la inflación seguirá por encima del 3%, aunque algunas presiones podrían mostrar cierta moderación.

El dato adquiere mayor importancia después de que Estados Unidos destruyera 23.000 puestos de trabajo en julio y revisara a la baja en otros 103.000 los registros de mayo y junio. Ese deterioro redujo las apuestas por una nueva subida de tipos de la Reserva Federal en septiembre.

Wall Street mira ahora a la Fed

La combinación resulta especialmente delicada. Un empleo más débil invita a la Fed a ser prudente; una inflación todavía elevada obliga a mantener abiertas las opciones de endurecimiento monetario.

Los mercados asignaban al cierre de la semana alrededor de un 44% de probabilidad a una subida de tipos en septiembre, por debajo de las expectativas anteriores al informe laboral.

Trump termina así el fin de semana con una victoria institucional incontestable, pero no completa. Tiene a Blanche al frente de Justicia, pero el Senado acaba de demostrar que conserva capacidad para marcar su propia agenda. Y mientras Washington discute quién controla el poder político, será la inflación la que determine buena parte del próximo movimiento de Wall Street.

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