Warsh acaba de quitarle al Dow Jones su GPS monetario

El presidente de la Reserva Federal evita anticipar sus próximos movimientos, abre una revisión profunda de la comunicación y el balance del banco central y sitúa la inteligencia artificial en el centro del nuevo ciclo económico.
Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, en su comparecencia ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes de EE. UU.<br>                        <br>                        <br>                        <br>
Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, en su comparecencia ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes de EE. UU.

Kevin Warsh ha utilizado su primera comparecencia semestral ante el Congreso para anunciar una transformación en la forma de actuar de la Reserva Federal.
El presidente del banco central ha defendido la estabilidad de precios, pero se ha negado a anticipar la decisión de la reunión de julio.
También ha ordenado revisar la comunicación, el balance, las fuentes estadísticas y los modelos de inflación de la institución.
La inteligencia artificial ocupa un lugar central: la inversión tecnológica crece a tasas próximas al 25%, aunque sus efectos sobre precios y empleo siguen siendo inciertos.
La Fed no ha cambiado todavía los tipos, pero sí las reglas con las que los mercados intentan predecirlos.

Warsh no anunció formalmente la desaparición del forward guidance, pero dejó claro que pretende reducir la dependencia del mercado respecto a las promesas anticipadas del banco central. La primera de las cinco comisiones creadas por el presidente revisará precisamente la forma en que la Fed delibera y comunica sus decisiones.

El cambio no es menor. Durante años, cada palabra del banco central sirvió para construir previsiones sobre tipos con varios meses de antelación. Warsh prefiere recuperar flexibilidad y evitar que una orientación demasiado detallada condicione decisiones futuras.

La política monetaria volverá a depender de los datos, no de una hoja de ruta publicada con antelación.

Tipos sin una dirección cerrada

La Fed mantuvo en junio el precio oficial del dinero entre el 3,5% y el 3,75%. Ante el Congreso, Warsh reiteró que la institución no tolerará una inflación persistentemente elevada, pero evitó comprometerse con una subida en la reunión del 28 y 29 de julio.

La prudencia llega después de que el IPC de junio ofreciera una lectura inferior a la esperada. Ese dato redujo aproximadamente del 40% al 20% la probabilidad descontada de un incremento inmediato de tipos.

Sin embargo, el conflicto en Oriente Medio y la subida del petróleo pueden reactivar la inflación durante el verano. Una buena cifra mensual no elimina el riesgo energético.

La IA cambia la economía

Warsh identificó la inversión empresarial como el elemento más llamativo de la economía estadounidense. El gasto total en equipamiento aumentó cerca de un 8% interanual durante el primer trimestre, mientras la inversión en alta tecnología avanzó casi un 25%.

La construcción de centros de datos y la demanda de chips, servidores y software explican buena parte de ese crecimiento. El presidente de la Fed considera inevitable que lo que hoy se denomina «inversión en IA» termine siendo simplemente inversión ordinaria.

La incógnita es si esa expansión elevará suficientemente la productividad para compensar el gasto energético, la escasez de componentes y la sustitución de determinados empleos.

El balance bajo revisión

La Fed mantiene activos por aproximadamente 6,7 billones de dólares, equivalentes al 21% del PIB estadounidense. La cifra se aproxima a los siete billones, pero la comparecencia no incluyó un anuncio de reducción acelerada.

Warsh ha creado una comisión para estudiar el sistema de reservas abundantes, la composición de la cartera y posibles alternativas. Se trata de una revisión estratégica, no de una liquidación inmediata.

El matiz resulta decisivo. Una reducción brusca drenaría liquidez, presionaría los bonos y encarecería el crédito. El mercado vigilará ahora si la reforma termina convirtiéndose en un endurecimiento paralelo a los tipos.

El Dow Jones contiene el golpe

Wall Street reaccionó con volatilidad. El descenso de la inflación apoyó inicialmente a las acciones, pero el Dow Jones quedó condicionado por la fuerte caída de IBM y por las dudas sobre la nueva estrategia monetaria.

El índice industrial afronta una combinación incómoda: tipos elevados, petróleo caro y beneficios empresariales desiguales. El Nasdaq puede beneficiarse del entusiasmo por la IA, pero el Dow refleja mejor el coste que soportan la industria, la banca y el consumidor.

La falta de orientación explícita obliga ahora a cada sector a defender su propia valoración sin la protección de una Fed previsible.

Cinco reformas para una nueva etapa

Warsh ha creado grupos de trabajo sobre comunicación, balance, estadísticas, productividad y modelos de inflación. El objetivo declarado es revisar desde los principios básicos unas herramientas que no evitaron el mayor episodio inflacionista de las últimas décadas.

La reforma puede reforzar la credibilidad institucional, pero también aumentar la volatilidad durante su implantación. Cuantas menos pistas ofrezca la Fed, mayor será la sensibilidad de bonos, dólar y bolsas ante cada dato.

La comparecencia no produjo todavía un giro radical de política monetaria. Produjo algo más profundo: la advertencia de que el mercado deberá aprender a convivir con una Reserva Federal menos predecible, más crítica con sus propios modelos y dispuesta a replantear el marco que ha guiado Wall Street durante años.

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