Dow Jones duda este lunes mientras la banca y la IA toman Wall Street
Wall Street afronta una de las sesiones más cargadas del trimestre.
Los futuros del Dow Jones retrocedían inicialmente un 0,18%, mientras el Nasdaq 100 avanzaba un 0,61% y el S&P 500 permanecía prácticamente plano.
El mercado intenta equilibrar tres fuerzas: la guerra entre Estados Unidos e Irán, el dato de inflación de junio y los resultados de la gran banca.
A ellas se suma una propuesta con consecuencias económicas de largo alcance: crear un supervisor mundial de inteligencia artificial dirigido por Estados Unidos.
La tecnología intenta recuperar el mando justo cuando el petróleo amenaza con devolverlo a la geopolítica.
El Dow Jones pierde apoyo
El comportamiento dispar de los futuros refleja la composición de cada índice. El Dow Jones, más expuesto a la industria, el consumo y las grandes entidades financieras, comenzó la mañana en negativo. El Nasdaq, en cambio, recuperaba parte de las pérdidas sufridas por los fabricantes de chips durante la sesión anterior.
El lunes, el Dow había cerrado con una caída de 138 puntos, equivalente al 0,3%, hasta los 52.498 enteros. El S&P 500 perdió un 0,8% y el Nasdaq cayó un 1,6%, arrastrado por los valores vinculados a la inteligencia artificial.
La apertura definitiva dependerá de si los resultados bancarios consiguen compensar el nuevo aumento del riesgo energético.
Irán mantiene la presión
La reanudación de las hostilidades entre Washington y Teherán continúa siendo el principal elemento de incertidumbre. Donald Trump ha reactivado el bloqueo estadounidense contra los puertos iraníes, una medida que comenzará a aplicarse plenamente este martes y que amenaza con restringir aún más el tráfico por el Estrecho de Ormuz.
La escalada disparó el lunes el Brent un 9,6%, hasta 83,30 dólares, y el WTI un 9,4%, hasta 78,14 dólares. Durante la mañana del martes, el Brent volvía a superar los 86 dólares.
El petróleo caro mejora las cuentas de las energéticas, pero deteriora las expectativas del resto del mercado.
La inflación decide la sesión
Los inversores esperan el IPC de junio para comprobar si las presiones sobre los precios ya justificaban un endurecimiento adicional de la Reserva Federal antes incluso del último salto del petróleo.
Un dato elevado reforzaría las expectativas de tipos más altos, castigaría a los bonos y reduciría el valor presente de los beneficios tecnológicos. Una lectura moderada ofrecería oxígeno al Nasdaq, aunque difícilmente eliminaría el riesgo de que la energía vuelva a alimentar la inflación durante el verano.
El euro avanzaba alrededor de un 0,16% frente al dólar, hasta situarse cerca de 1,14 dólares, otra señal de que el mercado evitaba adoptar una posición definitiva antes de conocer los datos.
La banca puede salvar el día
JPMorgan, Wells Fargo, Bank of America, Goldman Sachs y Citigroup presentan sus cuentas antes de la apertura, marcando el inicio efectivo de la temporada de resultados.
El sector llega con expectativas elevadas. Los analistas calculan que los ingresos por mercados de capitales pueden superar los 11.000 millones de dólares, cerca de un 30% más que un año antes, gracias a las salidas a Bolsa y las grandes operaciones corporativas.
Bank of America superó las previsiones con un beneficio por acción de 1,21 dólares e ingresos de 31.600 millones, aunque sus títulos caían alrededor de un 1% antes de la apertura.
Hassabis reclama un árbitro mundial
Demis Hassabis, cofundador y consejero delegado de Google DeepMind, ha propuesto crear un organismo internacional para supervisar los modelos de inteligencia artificial más avanzados.
Su diseño estaría inspirado en FINRA, el supervisor privado de la industria financiera estadounidense que opera bajo la vigilancia de la Comisión de Bolsa y Valores. El nuevo organismo estaría financiado por el sector, integrado por expertos y sometido a control público.
Hassabis pretende que examine modelos abiertos y cerrados con independencia de su país de origen. La propuesta reconoce que la IA ya se parece menos a un producto tecnológico y más a una infraestructura sistémica.
Una regulación con intereses económicos
El proyecto cuenta con conversaciones preliminares entre la Administración estadounidense, responsables europeos y líderes tecnológicos. Hassabis aspira a que pueda constituirse antes de terminar el año, aunque su alcance jurídico y la participación de China siguen siendo incógnitas decisivas.
Para Google, una supervisión común puede reducir riesgos extremos y evitar una fragmentación regulatoria costosa. Sin embargo, también puede favorecer a las empresas capaces de asumir auditorías, requisitos técnicos y controles que resultarían más difíciles para competidores pequeños.
El debate no será sólo sobre seguridad. También decidirá quién puede permitirse seguir compitiendo en la carrera de la inteligencia artificial.
Wall Street entre dos futuros
La sesión enfrenta dos narrativas. La primera es inmediata: guerra, petróleo, inflación y tipos. La segunda mira más lejos: beneficios bancarios, productividad tecnológica y regulación de la IA.
El Dow Jones necesita que la banca confirme la solidez del crédito y del consumidor. El Nasdaq depende de que el rebote tecnológico no vuelva a quedar anulado por los rendimientos de la deuda.
Wall Street abre así atrapada entre el viejo riesgo del petróleo y el nuevo poder de los algoritmos. El índice que domine la jornada revelará cuál de los dos preocupa más al mercado.