BlackRock incrementa su apuesta por Bitcoin mientras Larry Fink lanza una advertencia crucial
Los movimientos atribuidos al ETF IBIT reflejan nuevas entradas de inversores, no una apuesta directa de la gestora, mientras Larry Fink advierte del riesgo energético provocado por Irán.
Más de 250 millones de dólares en Bitcoin entraron en dos jornadas en carteras asociadas al iShares Bitcoin Trust, el fondo cotizado de BlackRock conocido como IBIT.
El movimiento llegó después de varias semanas marcadas por reembolsos y coincidió con la recuperación temporal de la criptomoneda por encima de los 64.000 dólares.
Sin embargo, conviene introducir una precisión esencial: BlackRock no estaría comprando Bitcoin para su propio balance.
El fondo adquiere o entrega activos como consecuencia de las suscripciones y reembolsos realizados por sus inversores.
La operación demuestra una recuperación de la demanda, pero no constituye por sí sola una recomendación ni una apuesta corporativa de Larry Fink.
Los movimientos fueron detectados por plataformas de análisis de cadenas de bloques, que atribuyeron a carteras vinculadas con BlackRock adquisiciones próximas a 250 millones de dólares entre el 6 y el 7 de julio.
Estas transacciones estarían relacionadas con el funcionamiento de IBIT. El vehículo ofrece exposición al precio del Bitcoin y mantiene la criptomoneda necesaria para respaldar sus participaciones. Cuando entra dinero neto, el fondo necesita aumentar sus reservas; cuando predominan los reembolsos, puede reducirlas.
Por ello, hablar de una «compra de BlackRock» resulta comprensible, pero incompleto. Son los clientes del ETF quienes están incrementando su exposición, mientras la gestora administra el producto y cobra las comisiones correspondientes.
Bitcoin recupera los 64.000 dólares
El Bitcoin llegó a alcanzar un máximo intradía cercano a los 64.867 dólares, aunque posteriormente retrocedió hacia los 62.700 dólares. La recuperación semanal estuvo apoyada por nuevas entradas en los ETF y por unos datos de inflación estadounidense menos adversos de lo esperado.
Una inflación más moderada reduce, en principio, la presión para que la Reserva Federal eleve nuevamente los tipos de interés. Ese escenario favorece a los activos de riesgo, porque disminuye la rentabilidad relativa del efectivo y de los bonos.
Sin embargo, el movimiento continúa siendo frágil. Bitcoin llegó a superar los 126.000 dólares en octubre de 2025 antes de sufrir una corrección aproximada del 50%, según recordó recientemente Fink.
El músculo institucional de IBIT
La relevancia de la operación no se encuentra únicamente en su importe. IBIT permite a bancos, asesores y grandes patrimonios acceder a Bitcoin mediante un producto cotizado, sin tener que gestionar directamente claves privadas, plataformas de intercambio o sistemas propios de custodia.
La expansión forma parte del extraordinario crecimiento de iShares. La división de ETF de BlackRock superó los seis billones de dólares en activos, después de captar un récord de 310.000 millones durante el primer semestre de 2026. BlackRock administra ya alrededor de 15,3 billones de dólares en todo el mundo.
La institucionalización reduce algunas barreras operativas, pero no elimina la volatilidad del activo subyacente.
La advertencia de Larry Fink
Fink mantiene una visión favorable sobre el desarrollo de los activos digitales, aunque ha reconocido que el exceso de apalancamiento contribuyó al último desplome.
Su principal preocupación inmediata procede de Oriente Medio. El presidente de BlackRock ha advertido de que una interrupción prolongada del comercio energético causada por la guerra con Irán podría mantener el petróleo entre 100 y 150 dólares por barril.
En ese escenario, la economía mundial podría entrar en recesión. El encarecimiento energético alimentaría la inflación y obligaría a los bancos centrales a mantener políticas monetarias restrictivas durante más tiempo.
La geopolítica enfría el entusiasmo
Bitcoin suele presentarse como un refugio frente a la inflación, pero su comportamiento histórico demuestra que también responde negativamente a los tipos altos, la fortaleza del dólar y la retirada de liquidez.
Una escalada entre Washington y Teherán podría elevar simultáneamente el petróleo, los rendimientos de los bonos y la aversión al riesgo. En ese contexto, los inversores pueden vender criptomonedas para reducir exposición o cubrir pérdidas en otros mercados, las entradas en IBIT ofrecen apoyo a corto plazo, pero no aíslan a Bitcoin de una crisis energética o monetaria mundial.
El movimiento de los últimos días confirma que existe demanda institucional cuando el precio corrige y las condiciones macroeconómicas mejoran. No demuestra, sin embargo, que BlackRock espere necesariamente una subida inmediata.
IBIT es una infraestructura financiera. Su crecimiento revela que Bitcoin ha entrado definitivamente en las carteras tradicionales, pero también que depende cada vez más de los mismos factores que condicionan a Wall Street.
La señal es relevante, aunque menos espectacular que el titular: los inversores regresan al Bitcoin a través de BlackRock, mientras Fink recuerda que Irán, el petróleo y la Reserva Federal todavía pueden cambiarlo todo.