Trump acusa a China de complot electoral y crece la tensión con Irán en Oriente Medio
Donald Trump ha recuperado desde la Casa Blanca sus acusaciones sobre las elecciones de 2020 en plena escalada militar contra Irán y con los mercados internacionales bajo presión.
El presidente sostiene que China accedió a datos de 220 millones de votantes estadounidenses y acusa a funcionarios de inteligencia de haber ocultado la operación. Sin embargo, las evaluaciones oficiales conocidas no concluyen que Pekín alterase votos o modificara el resultado electoral.
Al mismo tiempo, el Dow Jones perdió 105,67 puntos, el Nasdaq cayó un 1,5% y la corrección de los semiconductores se trasladó a Asia. La incertidumbre política vuelve a coincidir con una peligrosa revisión de las valoraciones tecnológicas.
Trump resucita las elecciones de 2020
Durante un discurso televisado, Trump afirmó que China habría interferido sistemáticamente en el proceso electoral estadounidense y que miembros del denominado «Estado profundo» impidieron conocer la verdad.
El mandatario reclamó investigaciones, despidos y posibles cargos penales contra quienes supuestamente ocultaron la información. También utilizó documentos recientemente desclasificados para respaldar su relato.
No obstante, el material publicado no prueba que China modificara el recuento. Las evaluaciones de inteligencia determinaron que Pekín analizó posibles operaciones de influencia, pero no acreditaron una intervención capaz de cambiar el resultado de 2020.
Una acusación con efecto político
La ofensiva de Trump llega a pocos meses de las elecciones legislativas de noviembre. Al cuestionar nuevamente la fiabilidad del sistema, el presidente refuerza su presión para endurecer los requisitos de identificación y limitar determinadas modalidades de voto.
El riesgo institucional resulta evidente. Mezclar vulnerabilidades informáticas reales con una manipulación electoral no demostrada puede deteriorar la confianza antes de que se emita una sola papeleta.
La amenaza extranjera merece investigación; convertir una hipótesis en una certeza política exige pruebas que todavía no se han presentado.
El ataque iraní sigue sin confirmarse
Irán asegura haber golpeado instalaciones estadounidenses y destruido radares avanzados, pero la afirmación de que atacó una base en Siria causando numerosas bajas no ha sido confirmada por fuentes independientes.
Los partes iraníes recientes sitúan sus represalias verificables o reivindicadas principalmente en Baréin, Kuwait, Catar y Omán. CENTCOM, por su parte, reconoce nuevas oleadas contra defensas costeras, sistemas de misiles e infraestructuras logísticas iraníes.
Washington ha completado seis noches consecutivas de bombardeos, ampliando sus objetivos hacia puentes y comunicaciones portuarias. Las versiones de ambos bandos forman ya parte de la propia guerra.
Ormuz mantiene en alerta al petróleo
La escalada vuelve a colocar al Estrecho de Ormuz en el centro del mercado energético. La ruta canaliza una parte sustancial de las exportaciones del golfo Pérsico y dispone de alternativas limitadas.
Pese al temor, la Agencia Internacional de la Energía constató una recuperación parcial de los flujos tras la tregua provisional de junio. El crudo de referencia cayó entonces hasta los 68 dólares, antes de recuperar parte del terreno con el reinicio de los ataques.
El mercado no refleja todavía un cierre completo. Sí incorpora una prima creciente ante la posibilidad de nuevas interrupciones.
El Dow pierde 106 puntos
Wall Street cerró el jueves en rojo. El Dow Jones cedió un 0,20%, hasta 52.552,97 puntos; el S&P 500 perdió un 0,5%, y el Nasdaq retrocedió 387,28 puntos, hasta 25.881,95.
La caída no fue generalizada: más compañías del S&P 500 avanzaron que retrocedieron. Sin embargo, el enorme peso de Nvidia y otros fabricantes de chips arrastró los índices.
El mercado empieza a exigir que las inversiones multimillonarias en inteligencia artificial produzcan beneficios suficientes para justificar sus elevadas valoraciones.
La venta tecnológica atravesó el Pacífico. Japón, Taiwán y otros mercados asiáticos afrontaron fuertes descensos por su exposición a semiconductores, memorias y maquinaria de fabricación.
El impacto geopolítico actúa como amplificador. Un petróleo más caro elevaría la factura energética de Japón y Europa, presionaría la inflación y reduciría el margen para bajar los tipos de interés, la inteligencia artificial necesita más capital y electricidad precisamente cuando la guerra amenaza con encarecer ambos recursos.