Alberto Iturralde

ITURRALDE alerta al Dow Jones: "China va a empezar a competir a la altura de los grandes monstruos occidentales"

Alberto Iturralde analiza en profundidad la nueva etapa de competencia tecnológica con China, el impacto en el sector de semiconductores, la estrategia de las grandes tecnológicas occidentales y las implicaciones para Europa y los mercados financieros.
Miniatura del vídeo donde Alberto Iturralde analiza la competencia tecnológica entre China y los gigantes occidentales.<br>                        <br>                        <br>                        <br>
ITURRALDE alerta al Dow Jones: "China va a empezar a competir a la altura de los grandes monstruos occidentales"

China ya no aparece como un simple competidor de bajo coste en la carrera tecnológica. Sus avances en inteligencia artificial, memoria y fabricación de semiconductores empiezan a alterar las valoraciones de compañías estadounidenses, surcoreanas y europeas.
Alberto Iturralde advierte de que el gigante asiático está conquistando un espacio propio entre los grandes poderes digitales.
El Dow Jones cerró julio con una subida del 0,5%, hasta los 52.485,03 puntos, mientras el Nasdaq avanzó un 1%.
Wall Street mantiene el optimismo, pero la batalla por los chips empieza a reordenar el poder industrial mundial.

China deja de perseguir

Durante años, la industria tecnológica china dependió de maquinaria, patentes y procesadores occidentales. Las restricciones comerciales impulsadas por Washington pretendían ampliar esa distancia, especialmente en los chips avanzados utilizados para inteligencia artificial.

Sin embargo, la estrategia también aceleró la inversión de Pekín en autonomía tecnológica. Empresas como SMIC, Hua Hong Semiconductor y CXMT aparecen ahora vinculadas a avances en fabricación y litografía que podrían reducir la dependencia de proveedores extranjeros.

No significa que China haya alcanzado todavía a los líderes mundiales en todos los segmentos. Sí supone que la brecha comienza a estrecharse en áreas decisivas. El verdadero riesgo para Occidente no es perder inmediatamente el liderazgo, sino comprobar que sus sanciones están creando un competidor más autosuficiente.

Los chips entran en corrección

El sector de los semiconductores ha experimentado movimientos extremos durante julio. Las dudas sobre la competencia china, las elevadas valoraciones y el volumen de inversión en inteligencia artificial provocaron fuertes ventas antes de que los resultados de las tecnológicas estadounidenses reactivaran las compras.

La volatilidad demuestra que el mercado ya no valora únicamente la demanda de procesadores. También calcula cuántos fabricantes podrán producirlos, a qué precio y con qué tecnología.

Según Iturralde, la corrección debe interpretarse dentro de un ciclo más amplio, no necesariamente como el final del auge. Sin embargo, el diagnóstico es incómodo: cuando una industria cotiza con expectativas extraordinarias, cualquier indicio de nueva competencia puede provocar ajustes igualmente extraordinarios.

Corea vive una montaña rusa

El KOSPI surcoreano protagonizó una de las sesiones más violentas de su historia. El índice repuntó alrededor de un 18% el 31 de julio, impulsado por Samsung Electronics y SK Hynix, que llegaron a avanzar aproximadamente un 26% y un 29%, respectivamente.

La subida llegó después de varias jornadas de pérdidas y no evitó que el mercado terminara julio con un retroceso cercano al 22%. Esa combinación revela hasta qué punto Corea del Sur depende del ciclo mundial de memoria y de la inversión asociada a la inteligencia artificial.

El contraste resulta demoledor. Las compañías mantienen posiciones industriales sólidas, pero sus cotizaciones están sometidas a apuestas apalancadas, ventas forzosas y noticias sobre avances chinos. El chip se ha convertido simultáneamente en producto estratégico y activo especulativo.

El Dow Jones resiste

El Dow Jones terminó la última sesión de julio con una ganancia de 276 puntos, apoyado por la fortaleza de Amazon y el renovado entusiasmo por el gasto tecnológico. El S&P 500 avanzó un 0,7%, mientras el Nasdaq cerró con un incremento del 1%.

La resistencia del índice estadounidense muestra que los inversores todavía confían en los beneficios de la inteligencia artificial. Microsoft y Amazon han confirmado que la demanda de nube, centros de datos y capacidad informática continúa siendo elevada.

No obstante, el Dow Jones ofrece una fotografía más estable que el mercado tecnológico mundial. Los índices estadounidenses suben porque las grandes plataformas gastan más; los fabricantes asiáticos oscilan porque deben ejecutar físicamente esa expansión.

Las tecnológicas bajo vigilancia

Microsoft, Meta, Alphabet, Amazon y Qualcomm operan dentro de una cadena circular: invierten en centros de datos, compran procesadores, financian modelos de inteligencia artificial y venden servicios construidos sobre esa misma infraestructura.

El sistema funciona mientras los ingresos crezcan al ritmo del gasto. El problema aparecería si la competencia china abarata el acceso a chips o demuestra que determinados modelos pueden entrenarse con menos recursos.

La amenaza no consiste únicamente en fabricar mejores procesadores, sino en alterar la economía sobre la que Occidente ha construido sus valoraciones.

Los centros de datos también concentran información, consumo energético y capacidad de vigilancia. Por ello, la batalla tecnológica supera el terreno empresarial y entra de lleno en la seguridad nacional.

Europa queda entre dos potencias

El DAX y el conjunto de las bolsas europeas observan esta disputa desde una posición menos favorable. Europa conserva compañías esenciales en maquinaria, automoción y fabricación industrial, pero carece de plataformas digitales comparables a las estadounidenses y de la escala productiva china.

La región depende de chips asiáticos, servicios en la nube norteamericanos y energía importada. Esa triple dependencia reduce su margen de actuación cuando aumentan las restricciones comerciales o la volatilidad del petróleo. China está dejando de ocupar la periferia tecnológica mientras Europa corre el riesgo de permanecer atrapada entre Pekín y Washington. El Dow Jones todavía celebra la inversión en inteligencia artificial, pero la próxima fase se decidirá en fábricas, centros de datos y cadenas de suministro alejadas de Wall Street.

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