Dow Jones rebota, pero Ribes ve una trampa en las Big Tech: "A mí lo de las Big Tech me huele a raro, a rebote del gato muerto para pillar incautos"
El Dow Jones cerró la sesión en 51.947,25 puntos, con una subida de 235,60 puntos, equivalente al 0,46%.
El avance alivió parcialmente el golpe del jueves, cuando el índice había perdido más de 500 puntos por la combinación de petróleo caro y ventas masivas en tecnología.
Sin embargo, el Nasdaq retrocedió otro 0,64% y terminó la semana con una caída del 2,1%.
Marc Ribes, cofundador y consejero delegado de Blackbird, desconfía del movimiento: «A mí lo de las Big Tech me huele a raro, a rebote del gato muerto para pillar incautos».
El mercado ha rebotado. La confianza, en cambio, todavía no.
La subida del Dow Jones estuvo apoyada por el retroceso del petróleo desde los máximos superiores a 100 dólares y por la rotación hacia compañías industriales, financieras y defensivas. Aun así, el índice terminó la semana con un descenso aproximado del 0,4%, su segunda caída semanal consecutiva.
El contraste con el Nasdaq resulta revelador. Mientras el Dow pudo apoyarse en empresas menos dependientes de expectativas de crecimiento lejanas, el índice tecnológico siguió sometido a ventas.
La sesión no mostró una recuperación homogénea, sino un desplazamiento del dinero desde los activos más exigentes hacia sectores con beneficios más previsibles.
Un rebote bajo sospecha
El denominado «rebote del gato muerto» describe una recuperación breve dentro de una tendencia descendente. No significa que todas las empresas tecnológicas vayan a continuar cayendo, pero sí advierte contra la tentación de interpretar una sesión positiva como el final de la corrección.
Ribes considera que varias compañías han perforado niveles técnicos importantes o presentan estructuras incompatibles con una recuperación sólida. En el caso de Alphabet, el analista identifica una formación de cabeza y hombros; en Tesla observa una ruptura de soportes.
«La aparente fortaleza puede servir para atraer compradores antes de otro tramo bajista», sostiene el responsable de Blackbird.
Tesla lidera el castigo
Tesla cerró el viernes en 313,03 dólares, con una caída del 2,09%, y acumuló un desplome semanal cercano al 18%. La compañía quedó especialmente expuesta después de que los inversores cuestionaran el aumento del gasto destinado a inteligencia artificial, conducción autónoma y robótica.
Alphabet logró rebotar un 0,63% hasta 319,74 dólares, pero venía de perder alrededor del 7% tras presentar resultados. Amazon cedió un 0,68%, mientras Microsoft apenas avanzó un 0,04%.
El mercado ya no recompensa cualquier inversión relacionada con la IA. Exige plazos, márgenes y retornos verificables.
La factura de la inteligencia artificial
Alphabet destinó 44.900 millones de dólares a inversiones durante el segundo trimestre, principalmente en servidores, centros de datos y redes. Además, elevó su previsión de gasto para 2026 hasta una horquilla de 195.000 a 205.000 millones.
El crecimiento de Google Cloud continúa siendo elevado, pero la dimensión del desembolso ha alterado el análisis. Los inversores temen que la competencia obligue a las grandes plataformas a aumentar continuamente el capital invertido antes de conocer la rentabilidad definitiva de los nuevos servicios.
Microsoft y Amazon afrontan ahora el mismo examen. Microsoft publicará resultados el 29 de julio y Amazon lo hará un día después.
Los chips pierden impulso
La debilidad se extendió a los semiconductores. Intel cayó un 7,88% al cierre, Micron perdió un 6,90% y ASML retrocedió un 2,49%.
El castigo no implica que haya desaparecido la demanda estructural de chips. Micron, de hecho, había comunicado resultados récord y un fuerte crecimiento del negocio vinculado a centros de datos.
Lo que ha cambiado es el precio que el mercado está dispuesto a pagar. Cuando las valoraciones incorporan varios años de crecimiento extraordinario, incluso unas cifras sólidas pueden resultar insuficientes.
Liquidez frente a euforia
Ribes recomienda elevar la liquidez, utilizar órdenes de protección y reducir la exposición a valores que hayan perdido soportes relevantes. También señala sectores defensivos como las utilities y áreas energéticas relacionadas con el gas natural, el uranio o la energía nuclear.
No se trata de abandonar por completo la tecnología, sino de distinguir entre crecimiento empresarial y oportunidad bursátil. Una compañía puede conservar ventajas competitivas y, al mismo tiempo, cotizar por encima de lo razonable.
El Dow Jones ha recuperado 235 puntos, pero la pérdida semanal de las grandes tecnológicas ronda los 890.000 millones de dólares de capitalización.
El rebote existe. La confirmación de un suelo, todavía no.