La desinflación deja en tablas a las Bolsas europeas tras nuevos datos
La semana bursátil en Europa se cerró con un tono gris, muy lejos del entusiasmo que sugerirían unos datos de inflación a la baja y un crecimiento, aunque modesto, en las principales economías del bloque. El Euro Stoxx 50 (-0,48%) retrocedió y el CAC 40 (-0,47%) francés cayó, mientras el DAX alemán terminó prácticamente plano. Francia registró una inflación anual del 1% y un crecimiento del 0,2% en el cuarto trimestre, al tiempo que caían los precios industriales. Alemania, por su parte, publicó una tasa de paro del 6,5% y una inflación moderándose al 1,9% en febrero. España se situó en el 2,3%, Suiza creció un 0,2%, e Italia registró un superávit comercial con países no comunitarios de 2.100 millones de euros. Sin embargo, la consecuencia es clara: la desinflación, por sí sola, ya no basta para impulsar las cotizaciones.
Un cierre de semana en tono gris
La sesión del viernes condensó el patrón de los últimos meses: abundancia de macroeconomía y escasez de dirección. El Euro Stoxx 50 encadenó otra jornada de caídas suaves con un -0,48%, reflejo de un mercado que prefiere consolidar antes que perseguir nuevos máximos. En París, el CAC 40 cedió un -0,47%; en Fráncfort, el DAX apenas se movió, con oscilaciones contenidas que hablan de una falta de catalizadores inmediatos.
Lo relevante no es la corrección en sí, sino el contexto: la desinflación avanza y, en teoría, debería aliviar el descuento de tipos y dar oxígeno a las valoraciones. Pero el mercado ya ha “consumido” buena parte de esa narrativa. Ahora exige lo que realmente sostiene múltiplos: visibilidad de crecimiento y estabilidad de beneficios. Con datos “suficientemente buenos” para evitar sustos, pero insuficientes para justificar un nuevo tramo alcista, la Bolsa europea entra en un terreno de paciencia forzada.
Francia crece poco, pero contiene los precios
Francia entregó un paquete de cifras que en otro punto del ciclo habría provocado compras. La economía avanzó un 0,2% en el cuarto trimestre, confirmando una expansión débil pero positiva. Al mismo tiempo, la inflación se situó en el 1% interanual, una lectura que refuerza la idea de desinflación ordenada. La caída de los precios industriales añade una capa adicional: menos presión de costes y, por extensión, menos fricción para los márgenes.
La Bolsa, sin embargo, ignoró el guion. El CAC 40 retrocedió un -0,47% y el castigo a un valor de gran peso deshizo cualquier lectura amable: EssilorLuxottica (-5,89%). El mensaje es incómodo, pero nítido: cuando el crecimiento es exiguo, los índices se vuelven más vulnerables a decepciones corporativas, porque el mercado deja de “perdonar” y vuelve a exigir ejecución impecable.
Alemania: desinflación y paro estable, pero sin catalizadores
Alemania también presentó una fotografía mixta. La inflación se moderó al 1,9% en febrero y el desempleo se mantuvo en el 6,5%, señal de resiliencia laboral en un país donde la industria lleva meses bajo presión. Son datos que reducen riesgo macro… pero no fabrican un relato de expansión.
Esa es la razón de fondo del DAX prácticamente plano: sin un vector claro de crecimiento, la mejora de inflación no se traduce automáticamente en re-rating. Alemania sigue atrapada entre la reconfiguración industrial, el coste de la transición energética y la cautela inversora. En ese entorno, la desinflación es condición necesaria, no suficiente.
España y Suiza: inflaciones dispares, reacción mínima en Bolsa
España registró una inflación del 2,3%, por encima de Francia y Alemania, pero dentro de un rango que no rompe el marco del BCE. La lectura de mercado, aun así, es menos benigna cuando el componente de servicios pesa: es más persistente, más difícil de corregir y, por tanto, más incómodo para una senda de recortes limpia y rápida.
Suiza, por su parte, creció un 0,2%, coherente con su patrón de estabilidad. El impacto en los parqués fue limitado: se impone una “fatiga macro” donde los datos, salvo sorpresa contundente, se interpretan como confirmaciones de un escenario ya descontado. El centro de gravedad se desplaza hacia resultados, guías de beneficios y revisiones de expectativas.
El golpe a EssilorLuxottica y el tirón de Londres
En el frente corporativo, la sesión quedó marcada por EssilorLuxottica (-5,89%), que presionó al CAC 40 y al Euro Stoxx 50. En un entorno de tipos aún elevados y crecimiento lento, cualquier sombra sobre márgenes o tracción comercial activa un castigo inmediato, especialmente en compañías de gran capitalización con efecto índice.
En contraste, Londres se desmarcó: el FTSE 100 (+0,58%) avanzó impulsado por London Stock Exchange Group (+5,29%). La lectura es estructural: el mercado premia modelos apoyados en datos, plataformas e infraestructuras financieras, menos dependientes del ciclo industrial europeo. Frente a la fragilidad de algunos campeones continentales, la City encontró respaldo en ingresos más recurrentes y mayor visibilidad.
Un euro más fuerte y la batalla silenciosa de los bancos centrales
En divisas, el euro avanzó un +0,17% frente al dólar hasta el entorno de 1,1822, mientras la libra retrocedía un -0,21% hasta 1,3463. Un euro más firme tiene un efecto doble: ayuda a abaratar importaciones energéticas y a consolidar la desinflación, pero recorta competitividad exterior, un punto sensible para Alemania e Italia.
El trasfondo es la batalla silenciosa entre bancos centrales: el calendario y la velocidad de los recortes. Si el mercado percibe que el BCE puede recortar de forma gradual y previsible mientras la Fed mantiene otro ritmo, el tipo de cambio se convierte en un factor macro adicional para una Europa que ya crece menos. Y en un ciclo así, la divisa deja de ser un dato periférico para volver a ser variable de beneficios.
