Dow Jones abre este viernes con cautela pese al tirón de los chips

El índice se sitúa en 51.570,17 puntos, con una subida del 0,14%, mientras Wall Street digiere el rally tecnológico, la tregua petrolera y el nuevo temor a la Fed.
Foto de Leo_Visions en Unsplash wall street
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El Dow Jones arranca este viernes en los 51.570,17 puntos, con un avance de 72,01 puntos, equivalente al 0,14%, después de una sesión en la que Wall Street logró recuperar parte del terreno perdido. El movimiento es modesto, pero significativo: llega tras el fuerte rebote de los semiconductores, la relajación del petróleo y una Reserva Federal que vuelve a inquietar a los inversores. El S&P 500 cerró el jueves en 7.500,58 puntos, con una subida del 1,08%, mientras el Nasdaq avanzó un 1,91% hasta los 26.517,93 puntos.

Un avance pequeño, pero cargado de señales

El 0,14% del Dow puede parecer irrelevante frente al salto del Nasdaq, pero revela una rotación importante. El mercado no está comprando todo por igual. Está premiando tecnología, inteligencia artificial y semiconductores, mientras penaliza a compañías más expuestas al ciclo económico tradicional.

El índice industrial, más diversificado y menos dominado por grandes tecnológicas, quedó claramente por detrás del Nasdaq. Este hecho revela que el apetito por riesgo existe, pero está concentrado. Wall Street no está celebrando una mejora generalizada: está apostando por el núcleo duro de la IA.

Los chips vuelven a mandar

La sesión del jueves estuvo dominada por los fabricantes de semiconductores. Intel se disparó un 10,6%, Micron avanzó cerca del 9% y Nvidia ganó alrededor del 3%, impulsadas por las expectativas de mayor producción de chips en Estados Unidos y por la demanda ligada a infraestructura de inteligencia artificial.

El ETF iShares Semiconductor subió más del 6%, una cifra que explica buena parte del rebote del S&P 500 y del Nasdaq. El contraste es claro: sin los chips, la recuperación habría sido mucho menos convincente. Trading Economics también atribuyó la mejora de Wall Street a la fortaleza tecnológica y al optimismo por el acuerdo entre Estados Unidos e Irán.

La Fed sigue en el centro

El rebote no elimina el problema de fondo. La Reserva Federal mantiene un sesgo más duro del que esperaba el mercado. Según el último diagrama de puntos, nueve de los 18 responsables de política monetaria contemplan al menos una subida de tipos antes de que acabe 2026.

Cualquier dato de inflación o empleo puede volver a disparar la volatilidad. El mercado intenta mirar más allá del miedo a las subidas de tipos, pero todavía no tiene una confirmación sólida de que el coste del dinero vaya a estabilizarse. El rally descansa sobre beneficios empresariales, no sobre una Fed complaciente.

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El petróleo da oxígeno al mercado

El otro alivio llegó desde Oriente Medio. La caída del crudo, favorecida por la extensión del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán y la reapertura gradual del tráfico por el estrecho de Ormuz, redujo la presión sobre las expectativas de inflación. AP destacó que los índices estadounidenses cerraron al alza tras el alivio en los rendimientos de los bonos y la evolución del petróleo.

Es un factor decisivo. Si el petróleo baja, la inflación pierde impulso. Si la inflación pierde impulso, la Fed tiene menos argumentos para endurecer aún más su política. El mercado no compra paz definitiva, compra tiempo.

Un mercado partido en dos

Los movimientos individuales muestran una bolsa menos sólida de lo que aparentan los índices. Accenture cayó tras recortar la parte alta de su previsión anual de ingresos. Kroger también retrocedió por unos beneficios inferiores a lo esperado. IBM, Johnson & Johnson y JPMorgan figuraron entre los valores más débiles del Dow.

Lo más grave para los inversores conservadores es que la amplitud del mercado sigue siendo irregular. Los grandes índices suben, pero no todos los sectores acompañan. La tecnología tira del carro; el resto, en muchos casos, solo resiste.

El cierre del jueves dejó al Dow con una ganancia semanal del 0,7%, mientras el S&P 500 avanzó un 0,9% y el Nasdaq un 2,4%, según Barron’s. El mismo análisis subraya que el mercado está priorizando beneficios empresariales, fortaleza económica y caída del crudo frente al temor a la Fed.

Wall Street entra en la siguiente fase con una narrativa potente, pero frágil. Si los chips mantienen el liderazgo y el petróleo sigue cayendo, el Dow puede consolidar niveles. Si la Fed endurece el tono o los resultados decepcionan, el rebote puede quedarse en una pausa técnica.

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