Europa cierra en rojo pese al alivio del euro

Las bolsas europeas acabaron mayoritariamente a la baja entre inflación persistente, debilidad hipotecaria británica y nuevas conversaciones entre Estados Unidos e Irán.

DAX
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Las principales bolsas europeas cerraron este lunes con un mensaje incómodo: el mercado ya no compra cualquier señal de estabilización macroeconómica. El CAC 40 cedió un 0,21%, el DAX cayó un 0,23% y el FTSE 100 perdió otro 0,23%, mientras el Euro Stoxx 50 logró avanzar apenas un 0,21%. La sesión estuvo marcada por tres focos: inflación española todavía en el 3,2%, enfriamiento hipotecario en Reino Unido y el anuncio de Donald Trump de que las conversaciones con Irán seguirán en Doha. Europa sigue moviéndose entre la esperanza de una tregua energética y el miedo a que los tipos sigan pesando más tiempo del previsto.

Índice CAC 40

 

Índice DAX

Inflación que no afloja

España volvió a dejar una señal preocupante para los mercados: la inflación se mantuvo en el 3,2% en junio, el mismo nivel de los meses anteriores, según las estimaciones preliminares. El dato confirma que la desinflación ha entrado en una fase mucho más lenta y menos cómoda para los bancos centrales.

Lo más grave no es solo la cifra, sino su composición. La presión de la electricidad y el gas vuelve a aparecer como un factor de tensión, justo cuando el mercado esperaba que la tregua en Oriente Medio rebajase con más fuerza el precio de los carburantes. La inflación energética sigue siendo el talón de Aquiles europeo.

El aviso hipotecario británico

Reino Unido añadió otro dato inquietante: las aprobaciones hipotecarias bajaron hasta 56.205 en mayo, frente a 66.034 en abril, el nivel más bajo desde diciembre de 2023.

Este hecho revela una consecuencia directa del encarecimiento financiero. Cuando suben los costes de financiación, la vivienda se frena antes que otros sectores. Y cuando la vivienda se frena, el consumo suele seguir el mismo camino. El mercado lo leyó con claridad: la economía británica pierde tracción justo cuando la inflación continúa limitando el margen del Banco de Inglaterra.

Bolsas sin una dirección clara

El cierre europeo fue desigual, pero el fondo resultó defensivo. En París, el CAC 40 retrocedió arrastrado por Saint-Gobain, que cayó un 3,57%. En Fráncfort, Heidelberg Materials se hundió un 9,33%, una caída especialmente dura para un valor ligado al ciclo industrial.

El contraste lo puso el Euro Stoxx 50, que avanzó ligeramente gracias al impulso de Prosus, con una subida del 3,27%. Sin embargo, ese repunte no basta para ocultar el problema central: Europa no cae con violencia, pero tampoco encuentra catalizadores sólidos para subir.

El factor Irán

La geopolítica volvió a condicionar la sesión. Donald Trump anunció que las conversaciones con Irán continuarán en Doha, una señal interpretada como alivio parcial por los inversores. Sin embargo, el mercado no olvida que el conflicto en Oriente Medio ya ha presionado el petróleo, los bonos y las expectativas de inflación.

El BCE advirtió en sus proyecciones de junio que la inflación de la eurozona podría alcanzar el 3,4% en el tercer y cuarto trimestre de 2026, impulsada precisamente por el encarecimiento energético derivado del conflicto regional.

Divisas con lectura política

El euro avanzó un 0,34% frente al dólar, hasta 1,14226 dólares, mientras la libra subió un 0,42%, hasta 1,32508 dólares. Sobre el papel, son movimientos moderados. En el fondo, reflejan algo más relevante: el dólar pierde parte de su atractivo refugio a medida que el mercado descuenta una vía diplomática con Irán.

Sin embargo, la fortaleza puntual de las divisas europeas no equivale a confianza plena. Una moneda puede subir por debilidad ajena, no por fortaleza propia. Y la macro europea sigue ofreciendo señales mixtas.

El dato que sostiene el ánimo

La confianza del consumidor en la eurozona mejoró 1,3 puntos, hasta -17,7. Es una mejora, pero sigue en terreno claramente negativo. El consumidor europeo continúa lejos de una normalidad expansiva.

La consecuencia es clara: sin una recuperación firme de la demanda interna, cualquier rally bursátil dependerá demasiado de factores externos, como la energía, Wall Street o las negociaciones geopolíticas. Europa ha cerrado la sesión sin pánico, pero también sin convicción.

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