JPMorgan y Goldman Sachs pulverizan sus máximos

Mientras el mercado sufre, Wall Street hace caja

JPMorgan y Goldman Sachs pulverizan sus máximos en negociación de acciones mientras la volatilidad provocada por Irán, la inflación y la inteligencia artificial multiplica las operaciones de los grandes inversores.
trader EPA_JUSTIN LANE
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El miedo también genera comisiones.
Las cinco grandes entidades estadounidenses que presentaron resultados este martes han convertido la guerra, la inflación y la fiebre por la inteligencia artificial en uno de los trimestres más lucrativos de la historia de Wall Street.
JPMorgan ingresó 6.000 millones de dólares negociando acciones, su mayor cifra registrada, mientras Goldman Sachs alcanzó 7.420 millones, un récord para todo el sector.
La volatilidad castiga a quienes llegan tarde o venden bajo presión.
Para los bancos que ejecutan, financian y cubren esas operaciones, cada sobresalto constituye una nueva fuente de ingresos. Las divisiones de renta variable de los mayores bancos estadounidenses superaron ampliamente sus cifras del año anterior. Los ingresos de JPMorgan en este negocio aumentaron un 86%, mientras Goldman Sachs registró un crecimiento cercano al 72% y estableció un nuevo máximo para la industria. Bank of America avanzó aproximadamente un 70% y Wells Fargo un 64%.

La actividad no dependió de una única tendencia. Los clientes compraron acciones vinculadas a la IA, deshicieron posiciones ante la escalada con Irán y contrataron coberturas frente al petróleo y los tipos.

Wall Street ganó cuando el mercado subía y volvió a ganar cuando entró el miedo.

Goldman rompe el techo

Goldman Sachs fue el gran vencedor de la jornada. La entidad obtuvo un beneficio trimestral récord de 6.630 millones de dólares, un 78% más interanual, con unos ingresos totales de 20.340 millones. Su negocio de acciones aportó 7.420 millones gracias a la negociación, la financiación de posiciones y la intensa actividad de los fondos.

El resultado confirma la ventaja de un modelo especialmente expuesto a los mercados. Cuando aumentan el volumen, las salidas a Bolsa y las grandes operaciones corporativas, Goldman captura comisiones en casi todos los eslabones.

Sus títulos respondieron con avances superiores al 7%.

JPMorgan gana con todo

JPMorgan también presentó unas cuentas extraordinarias. El beneficio aumentó un 41%, hasta 21.200 millones de dólares, mientras los ingresos alcanzaron 57.300 millones. Su división de negociación de acciones consiguió el mejor trimestre de su historia.

Jamie Dimon atribuyó el rendimiento a la fortaleza del consumidor, la inversión empresarial y unos mercados en plena expansión. Sin embargo, advirtió sobre los déficits públicos y el deterioro geopolítico.

La aparente contradicción resume el trimestre: la economía mantiene el pulso, pero la incertidumbre obliga a negociar más y protegerse mejor.

Citigroup decepciona creciendo un 45%

Citigroup elevó un 45% los ingresos de su negocio de renta variable. En cualquier otro trimestre, el dato habría sido celebrado. Esta vez resultó insuficiente frente al 72% de Goldman y al 86% de JPMorgan.

La acción cayó alrededor de un 4,6%, pese a que el banco superó las previsiones generales de beneficio. El mercado no castigó una contracción, sino un crecimiento considerado demasiado pequeño dentro de una expansión histórica.

Este hecho revela el nivel de exigencia actual. Cuando todos baten récords, crecer mucho puede equivaler a quedarse atrás.

El Dow queda atrapado

Los buenos resultados de la banca ayudaron a sostener al mercado, pero no fueron suficientes para provocar una subida uniforme. El Dow Jones llegó a avanzar ligeramente durante la sesión, aunque quedó condicionado por el desplome de IBM, que perdió cerca de una cuarta parte de su valor tras decepcionar con sus ventas preliminares.

El Nasdaq y el S&P 500 se beneficiaron más del descenso de la inflación estadounidense y del rebote de los semiconductores.

El contraste fue llamativo: los intermediarios financieros celebraban la volatilidad mientras una sola tecnológica histórica frenaba al índice industrial.

La máquina de la volatilidad

La inteligencia artificial ha impulsado compras masivas, emisiones de deuda y ampliaciones de capital destinadas a financiar chips y centros de datos. La guerra con Irán ha provocado, al mismo tiempo, ventas rápidas, rotaciones hacia la energía y una demanda creciente de derivados.

Los cinco grandes bancos declararon conjuntamente más de 49.000 millones de dólares de beneficios, un 39% más que un año antes. Buena parte del crecimiento procedió de las operaciones con acciones, bonos, materias primas y financiación apalancada.

La consecuencia es clara: los bancos ya no necesitan predecir correctamente cada crisis. Les basta con que sus clientes continúen operando.

El riesgo detrás de la fiesta

Los récords no garantizan que el ritmo pueda mantenerse. Si la volatilidad desaparece, caerán los volúmenes; si el conflicto se agrava, aumentarán los impagos y las pérdidas crediticias. También crece la exposición de las entidades a la financiación del gigantesco gasto empresarial en inteligencia artificial.

Wall Street ha encontrado una fórmula extraordinariamente rentable para beneficiarse tanto del entusiasmo como del temor. Pero encierra una advertencia: cuando los bancos ganan más porque sus clientes deben protegerse de todo, el récord financiero también mide la fragilidad del sistema.

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