El Dow Jones apenas se mueve mientras el Nasdaq se lleva toda la atención por la IA
Wall Street volvió a elegir la inteligencia artificial frente al miedo geopolítico. El Nasdaq cerró con una subida del 1,30%, hasta los 26.206,89 puntos, impulsado por el avance de los fabricantes de chips y, en especial, por Micron Technology. La tensión entre Estados Unidos e Irán, con nuevos ataques cruzados y riesgo de presión inflacionista sobre el petróleo, no bastó para frenar a los inversores. El S&P 500 avanzó un 0,81% y el Dow Jones apenas sumó un 0,27%. El mensaje del mercado fue nítido: mientras los chips sigan prometiendo crecimiento, el riesgo geopolítico se descuenta, pero no se impone.
El Nasdaq vuelve a mandar
La sesión confirmó que el mercado estadounidense sigue funcionando bajo una lógica muy concreta: tecnología, inteligencia artificial y semiconductores. El Nasdaq, más expuesto a compañías de crecimiento, lideró las subidas con claridad y dejó atrás una jornada que podía haber terminado dominada por la cautela.
El detonante fue Micron Technology, que avanzó un 4,5% tras anunciar un plan de inversión superior a 250.000 millones de dólares en Estados Unidos hasta 2035. La cifra no solo refuerza la apuesta industrial por los chips de memoria, sino que consolida la idea de que la IA seguirá exigiendo capacidad de almacenamiento, procesamiento y centros de datos a gran escala.
Los chips eclipsan a Irán
El índice PHLX de semiconductores subió un 3,06%, su segunda sesión consecutiva al alza. Applied Materials ganó un 3,2% y Sandisk se disparó un 7,6%, en una muestra de que el apetito por el sector continúa intacto pese al ruido exterior.
Lo más relevante es que este movimiento se produjo en plena escalada en Oriente Medio. Teherán aseguró haber atacado objetivos militares estadounidenses en Kuwait, Qatar y Bahréin después de los bombardeos de Washington contra Irán. En otro contexto, esa secuencia habría bastado para provocar ventas generalizadas. Esta vez, sin embargo, el mercado priorizó beneficios futuros antes que amenazas inmediatas.
La inteligencia artificial sostiene el ciclo
La clave de fondo sigue siendo la misma: Wall Street continúa instalado en un mercado alcista de inteligencia artificial. La subida no se limita a una narrativa comercial, sino a expectativas concretas de ingresos, inversión y márgenes empresariales.
Meta Platforms también avanzó después de conocerse que prepara la fabricación de chips de IA a partir de septiembre. Este movimiento encaja con una tendencia cada vez más visible: las grandes tecnológicas quieren reducir dependencia externa y controlar piezas críticas de su infraestructura. El diagnóstico es claro: la IA ya no es solo software. Es energía, datos, memoria, fábricas y cadenas de suministro.
El riesgo que no desaparece
Sin embargo, el entusiasmo tiene límites. La tensión en Oriente Medio puede alterar el equilibrio que ha permitido al mercado sostener máximos: petróleo contenido, tipos relativamente estables y expectativas de beneficios elevadas. Si el conflicto presiona el crudo, la inflación podría repuntar y obligar a la Reserva Federal a endurecer su postura.
Ese es el punto delicado. El mercado puede ignorar una crisis durante una sesión, pero no puede ignorar un deterioro persistente de costes energéticos y tipos. La consecuencia sería clara: menor valoración para las tecnológicas, más presión sobre consumo y un cambio brusco en el apetito por riesgo.
Valoraciones todavía exigentes
El S&P 500 cotiza en torno a 20 veces beneficios esperados, por debajo de las 21 veces de hace un mes. La caída del múltiplo ofrece algo de alivio, pero no elimina la exigencia. Con el índice todavía a menos del 1% de su máximo histórico de cierre del 2 de junio, cualquier decepción en resultados puede tener un efecto amplificado.
La temporada de resultados será decisiva. Los analistas esperan que los beneficios del S&P 500 crezcan un 24% interanual, con las tecnológicas aportando buena parte del avance. Es una expectativa elevada. Si las empresas cumplen, el rally gana oxígeno. Si fallan, el castigo puede concentrarse precisamente en los valores que más han subido.
Tipos, empleo y consumo bajo vigilancia
El dato de solicitudes de subsidio por desempleo ofreció una señal tranquilizadora: el mercado laboral sigue estable pese a la ralentización del crecimiento del empleo en junio. Pero la Reserva Federal mantiene el centro del tablero. Las actas de su última reunión mostraron que algunos miembros defendieron subir los tipos antes de aceptar mantenerlos sin cambios.
Los operadores ya descuentan una probable subida de 25 puntos básicos en diciembre. Ese detalle importa. Un mercado que compra crecimiento puede tolerar tipos altos durante un tiempo, pero no indefinidamente. La presión se vio también en consumo: PepsiCo cayó un 3,3% pese a superar ingresos, y Costco retrocedió un 4,2% tras mostrar desaceleración en ventas comparables de junio.
Un rally con volumen débil
El dato menos brillante de la jornada fue el volumen. En las bolsas estadounidenses se negociaron 14.700 millones de acciones, muy por debajo de la media de 22.900 millones de las últimas 20 sesiones. La subida existió, pero no llegó acompañada de una convicción masiva.
Este contraste revela un mercado selectivo, poderoso en tecnología, pero prudente fuera de ella. Avanzaron siete de los once sectores del S&P 500, liderados por tecnología, con un alza del 1,65%, y consumo discrecional, con un 1,46%. El fondo sigue siendo favorable, aunque cada vez más dependiente de una premisa exigente: que la inteligencia artificial siga justificando precios, márgenes y expectativas.