El Nasdaq retrocede un 0,55% por el temor a una escalada regional

Los futuros estadounidenses cotizan sin rumbo claro tras una nueva escalada militar, mientras la histórica salida a Bolsa de SK Hynix sostiene el entusiasmo por la inteligencia artificial.

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Los futuros de Wall Street volvieron a teñirse de rojo este viernes después de que Estados Unidos lanzara una nueva oleada de ataques contra Irán y Teherán respondiera con drones y misiles dirigidos contra objetivos vinculados a Washington en el golfo Pérsico.

El Nasdaq 100 retrocedía un 0,55%, mientras el S&P 500 cedía un 0,13%. El Dow Jones resistía con una subida del 0,22%, equivalente a 114 puntos, en una sesión dominada por las noticias militares y el temor a una nueva interrupción del tráfico energético.

La tensión geopolítica vuelve así a poner a prueba un mercado que continúa cerca de máximos, sostenido por la inteligencia artificial, pero expuesto al petróleo, la inflación y una posible corrección tecnológica.

El Nasdaq paga la escalada

La caída de 164 puntos en los futuros del Nasdaq 100 evidencia que los inversores están reduciendo exposición a los activos de mayor riesgo. Las compañías tecnológicas suelen ser especialmente sensibles a los repuntes de la inflación y de los rendimientos de la deuda, dos consecuencias habituales de una subida prolongada del petróleo.

El movimiento contrasta con la jornada anterior, cuando el Nasdaq avanzó un 1,3% y el S&P 500 ganó un 0,8%, favorecidos por el descenso del crudo y el rebote de los fabricantes de semiconductores.

La consecuencia es clara: cada nueva ofensiva militar obliga al mercado a revisar en cuestión de horas sus expectativas sobre crecimiento, tipos de interés y beneficios empresariales.

Irán devuelve el riesgo al petróleo

El principal canal de contagio económico no se encuentra únicamente en los ataques, sino en su proximidad al estrecho de Ormuz, una de las arterias energéticas más sensibles del planeta. Las restricciones al tránsito de petroleros mantienen la prima geopolítica incluso cuando las cotizaciones del crudo registran descensos puntuales.

El Brent se situaba alrededor de 75,66 dólares por barril, mientras el West Texas estadounidense rondaba los 71,47 dólares, tras caer cerca de un 1%.

Sin embargo, una interrupción relevante de los suministros cambiaría rápidamente el escenario. Un petróleo persistentemente más caro elevaría los costes logísticos e industriales, presionaría los precios al consumo y reduciría el margen de los bancos centrales para rebajar los tipos.

El Dow resiste por su composición

El avance del Dow Jones, frente a las caídas del Nasdaq y del S&P 500, responde en parte a su composición sectorial. El índice reúne una mayor presencia de compañías industriales, financieras y defensivas, menos dependientes de valoraciones basadas en beneficios futuros.

Ese comportamiento no implica que permanezca aislado. Una escalada prolongada perjudicaría a las aerolíneas, el transporte, el consumo y las empresas intensivas en energía. Al mismo tiempo, podría favorecer temporalmente a petroleras, contratistas de defensa y determinados grupos de materias primas.

El contraste revela un mercado fragmentado: los inversores no abandonan por completo la renta variable, pero rotan hacia sectores considerados más resistentes ante un shock exterior.

SK Hynix sostiene la inteligencia artificial

En medio de la cautela, SK Hynix aporta el principal elemento de entusiasmo. El fabricante surcoreano de memorias avanzadas ha protagonizado una histórica salida al mercado estadounidense, impulsada por la demanda de chips de alto ancho de banda utilizados en sistemas de inteligencia artificial.

La operación captó aproximadamente 26.500 millones de dólares, fue cubierta más de siete veces y contó con la participación de más de 500 firmas de inversión.

El éxito confirma que el capital continúa dispuesto a pagar valoraciones elevadas por las empresas vinculadas a la infraestructura de IA. No obstante, lo más grave para el Nasdaq sería que el conflicto acelerase simultáneamente el petróleo y los tipos: incluso los líderes tecnológicos tendrían dificultades para sostener sus múltiplos actuales.

El euro permanece inmóvil

En el mercado de divisas, el euro se mantenía prácticamente plano frente al dólar, alrededor de 1,1435 dólares por unidad. La estabilidad resulta significativa porque, en episodios de tensión internacional, la moneda estadounidense suele recibir flujos defensivos.

La ausencia de un movimiento brusco sugiere que los operadores todavía no descuentan una ruptura completa del equilibrio regional. También refleja que parte de la escalada ya estaba incorporada a los precios después de varias jornadas de ataques cruzados.

El mercado de divisas parece transmitir una calma relativa, pero esa aparente estabilidad podría desaparecer si aumentan los daños sobre infraestructuras energéticas o bases estadounidenses.

La amenaza de un efecto dominó

Wall Street afronta ahora una combinación incómoda: índices próximos a máximos, valoraciones tecnológicas exigentes y un conflicto capaz de reactivar la inflación. El S&P 500 acumula una subida superior al 10% en 2026, mientras el Nasdaq avanza cerca de un 13%, lo que aumenta el riesgo de recogidas de beneficios ante cualquier sorpresa negativa.

El diagnóstico es inequívoco. Mientras el petróleo continúe fluyendo y la escalada permanezca contenida, las correcciones pueden resultar limitadas. Pero un ataque contra instalaciones estratégicas o una restricción duradera en Ormuz trasladaría inmediatamente la crisis desde el campo militar hasta las gasolineras, los bonos y las cuentas empresariales.

La inteligencia artificial sostiene el mercado; Irán amenaza con cambiar el precio de todo lo demás.

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