Colombia gana 1-0 a RD Congo y acelera su pase

Un gol de Daniel Muñoz en el minuto 76 desbloquea a una Colombia dominante ante una RD Congo resistente en Guadalajara.

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Colombia

Colombia ya tiene seis puntos, dos victorias y una certeza: sabe competir incluso cuando el partido se atasca. La selección cafetera derrotó 1-0 a la República Democrática del Congo en Guadalajara gracias a un tanto de Daniel Muñoz en el minuto 76, después de una noche de paciencia, dominio territorial y desgaste. El triunfo la coloca en posición de privilegio dentro del Grupo K, aunque la goleada de Portugal ante Uzbekistán por 5-0 impide que el liderato quede cerrado antes de la última jornada.

Un triunfo trabajado

Colombia no ganó por brillo, sino por insistencia. El partido permaneció cerrado durante 76 minutos, con una República Democrática del Congo ordenada, física y cada vez más cómoda en la resistencia. El dato clave resume el encuentro: Colombia acumuló ocasiones, atacó con continuidad y obligó a Lionel Mpasi a sostener a su equipo con varias intervenciones de mérito.

La victoria vale más que el marcador. En torneos largos, estos partidos definen jerarquías. No siempre gana quien más deslumbra, sino quien evita desesperarse. Colombia evitó caer en el abuso del centro lateral, mantuvo la presión y encontró premio cuando el rival empezaba a mirar el reloj.

Muñoz rompe el muro

Daniel Muñoz apareció cuando el partido exigía una acción concreta. Su gol no fue sólo el 1-0: fue la ruptura psicológica de una defensa que había sobrevivido a múltiples avisos. Para Colombia, el tanto confirma además una tendencia valiosa: los goles no dependen únicamente de sus atacantes.

Ese detalle importa. En un Mundial ampliado, con cruces tempranos y rivales muy distintos, disponer de laterales con llegada puede marcar diferencias. Muñoz ya suma protagonismo decisivo, y su irrupción añade una vía alternativa a una selección que necesita no volverse previsible.

Mpasi evita una derrota mayor

RD Congo resistió gracias, sobre todo, a Lionel Mpasi. El portero congoleño mantuvo vivo el empate durante buena parte del choque y convirtió una posible derrota amplia en un resultado ajustado. Sin sus paradas, el partido habría quedado resuelto mucho antes.

Lo más grave para el equipo africano es que defendió mejor de lo que atacó. Apenas logró construir continuidad ofensiva y terminó dependiendo de acciones aisladas. Ese desequilibrio explica su situación: competir, compite; ganar, todavía no. En un grupo tan exigente, la resistencia sin gol rara vez alcanza.

Portugal cambia las cuentas

La goleada portuguesa ante Uzbekistán por 5-0 altera el tablero. Colombia suma seis puntos, Portugal queda con cuatro y el liderato del Grupo K se decidirá en el enfrentamiento directo. El empate le bastaría a Colombia para asegurar la primera plaza, según el escenario abierto tras la segunda jornada.

El contraste es evidente. Colombia avanza desde la solidez; Portugal, desde la contundencia. Esa diferencia de estilo anticipa un duelo incómodo: una selección sudamericana que sabe cerrar partidos frente a un rival europeo que ha recuperado pegada. La última jornada ya no será trámite, sino examen de madurez.

La lectura colombiana

El diagnóstico es inequívoco: Colombia ha aprendido a gestionar la ansiedad. En su debut ya había vencido 3-1 a Uzbekistán; ahora gana por la mínima ante un rival más correoso. Dos victorias distintas, mismo efecto: clasificación encaminada y confianza reforzada.

Sin embargo, hay una advertencia. La falta de eficacia puede penalizar en eliminatorias. Generar mucho y marcar poco suele ser una señal ambivalente: habla bien del funcionamiento, pero mal del remate. Colombia domina, pero debe convertir antes, especialmente cuando enfrente tenga selecciones con mayor capacidad para castigar cada pérdida.

RD Congo aún respira

RD Congo queda en una situación límite, aunque no necesariamente definitiva. Con un punto tras dos partidos, necesita vencer a Uzbekistán y esperar combinaciones favorables para aspirar a avanzar como una de las mejores terceras.

La consecuencia es clara: el empate inicial ante Portugal mantiene cierto valor, pero la derrota ante Colombia reduce el margen a cero. Ya no basta competir bien. Debe ganar. Y debe hacerlo con una producción ofensiva superior a la mostrada en Guadalajara. En un Mundial de 48 selecciones, los terceros tienen vida; pero no hay vida sin goles.

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