La Unió denuncia que acaba una “campaña catastrófica” para los apicultores con una caída del 70% en la cosecha

VALÈNCIA, 31 (EUROPA PRESS)

La Unió Llauradora i Ramadera ha denunciado este lunes que los apicultores de la Comunitat Valenciana han finalizado una campaña “muy negativa” y “catastrófica” debido a los problemas climatológicos, al aumento de los costes de producción y a los “ataques” de un ave migratoria como el abejaruco. Todos estos factores unidos han provocado una merma del 70% en la cosecha de miel.

Según ha informado la organización agraria en un comunicado, la cosecha de miel de romero se vio afectada por las intensas lluvias de primavera, por lo que muchos apicultores no pudieron realizar ningún corte de esta miel monofloral tan demandada por el consumidor.

La de miel de azahar fue un poco mejor en comparación con los últimos años, pero la limitación de asentamientos en terrenos citrícolas, justo en la época de floración del azahar, “reduce a que sean pocos apicultores los afortunados para sacar miel de naranjo”.

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En verano la situación no mejoró, ya que el calor extremo de estos meses atrás afectó a la floración del tomillo, “secando las plantas, impidiendo la producción de néctar y polen, imprescindibles para la producción de miel”.

En esta línea, las altas temperaturas y la falta de lluvias hicieron que la vegetación del campo se secara y hubiera escasez de polen y néctar para recolección de las abejas. Por otra parte, como consecuencia de las elevadas temperaturas, las abejas no salieron a pecorear, por lo que no pudieron llenar sus reservas de alimento para preparación del otoño y posterior invernada.

Al no haber recursos, la reina para de criar y, como consecuencia, baja la población de abejas. Si la población de abejas es escasa “se debilita el conjunto de la colmena, hay menos abejas para realizar cada una de las tareas, salen menos abejas a pecorear, por lo que cada vez entra menos alimento a la colmena, debilitándola aún más hasta que muere”.

GASÓLEO

A las circunstancias climatológicas hay que sumar los aumentos de los costes de producción, sobre todo del gasóleo, que es un insumo de “vital importancia” en apicultura debido a la trashumancia con el traslado de las colmenas de una floración a otra, pero también un primer viaje de reconocimiento de la zona y la floración, traslado de colmenas a diferentes apiarios, desplazamientos para la realización de los tratamientos, mantenimiento y vigilancia de la viabilidad de las colmenas, desplazamientos por corte de la miel, etc.

Pero aparte del combustible necesario para transportar las colmenas también se han visto incrementados los costes de los tratamientos obligatorios contra la varroa en una cantidad que ronda entre 1 y 3,5 euros. Del mismo modo la sequía y, en consecuencia, la falta de recursos naturales hace obligatorio alimentar las colmenas con suplementos como el azúcar, pienso proteico y jarabe líquido de estimulación, todas ellas materias primas que han incrementado “de forma considerable” sus precios.

Así mismo, los envases que se utilizan para almacenar y comercializar la miel también se han visto afectados por un fuerte incremento este año.

También apunta a los “ataques continuos” de avispas, que, al no encontrar recursos en la naturaleza, “atacan a las colmenas para robarles la fuente de proteínas y glúcidos necesarios para sobrevivir”. En esta línea, apunta a los ataques “incesantes” ante la falta de recursos naturales por la sequía de un ave migratoria como el abejaruco “que han impedido que las abejas pudiesen salir de la colmena a recolectar polen y néctar”.

Es una especie protegida que causa pérdidas a la apicultura por su efecto “depredador y disuasivo”. Se alimenta cazando insectos de los alrededores de su zona de nidificación, especialmente de abejas, que captura al vuelo.

Por este motivo, La Unió ya ha solicitado a la Conselleria de Agricultura que establezca medidas de control para controlar la población antes de la posta de los huevos del abejaruco en determinadas zonas de asentamientos apícolas para evitar la implantación de nidos o por cambio de ubicación de estos.

Además, propone una “ayuda directa” a los apicultores valencianos que compense los daños ocasionados. Se trataría de una ayuda económica de entre 10 y 15 euros por colmena para aquellos apicultores con explotación inscrita en el REGA y registrada en la Comunitat Valenciana.

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