La guerra con Irán entra en su cuarto asalto con Ormuz, Dimona y el Golfo al límite

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El presidente de EEUU exige reabrir el Estrecho de Ormuz en 48 horas bajo amenaza de atacar centrales eléctricas iraníes, mientras Teherán responde apuntando a la energía, la tecnología y el agua del Golfo.

La guerra contra Irán —lanzada conjuntamente por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero de 2026 bajo las denominaciones Operación Epic Fury (estadounidense) y Operación León Rugiente (israelí)— entra en su cuarta semana con una escalada de amenazas cruzadas sobre infraestructuras críticas que amenaza con desestabilizar aún más los mercados energéticos mundiales y la seguridad hídrica de toda la región del Golfo Pérsico. El presidente Trump ha lanzado un ultimátum de 48 horas a la oligarquía yihadista de Teherán para la reapertura del Estrecho de Ormuz, amenazando con destruir las principales centrales eléctricas iraníes, mientras que el portavoz del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, y los Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés) responden con la amenaza de atacar «de forma irreversible» toda la infraestructura energética y las desaladoras de agua de los estados del Golfo. Simultáneamente, las negociaciones de paz entre Estados Unidos y Ucrania prosiguen en Miami sin la presencia rusa, mientras un escándalo de espionaje sacude a la Unión Europea (UE) tras las revelaciones del Washington Post sobre las filtraciones del ministro de Exteriores húngaro al Kremlin. El petróleo Brent supera los 107 dólares por barril este lunes, en lo que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) califica como «la mayor disrupción de suministro en la historia del mercado petrolero mundial».

 

II. NOTICIAS MÁS IMPORTNATES DE LAS ÚLTIMAS 24 HORAS

1. Ultimátum de Trump a Irán: 48 horas para reabrir Ormuz o destrucción de sus centrales eléctricas

Hechos

El presidente Donald Trump emitió el sábado por la noche una amenaza directa a Irán: si no reabre completamente el Estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas, Estados Unidos destruirá sus centrales eléctricas, «empezando por la más grande». El plazo expira este lunes. La respuesta de la oligarquía yihadista iraní ha sido inmediata y en múltiples niveles: el portavoz parlamentario Qalibaf declaró en la red social X que toda la infraestructura energética, las plantas desaladoras y las instalaciones de tecnología de la información vinculadas a Estados Unidos y a sus aliados en la región serán consideradas «objetivos legítimos» y destruidas «de forma irreversible». Por su parte, los Guardianes de la Revolución (IRGC) anunciaron que, en caso de ataque a las centrales iraníes, el Estrecho de Ormuz será «completamente cerrado y no se reabrirá hasta que las centrales destruidas sean reconstruidas». La administración estadounidense argumenta que el IRGC controla gran parte de la infraestructura civil iraní y la utiliza para sostener el esfuerzo bélico, una posición que los juristas internacionales consideran legalmente compleja pero no carente de fundamento en el Derecho Internacional Humanitario (DIH).

Implicaciones

La amenaza cruzada de ataques contra infraestructura civil constituye una escalada cualitativa de enorme gravedad. Para los estados del Golfo Pérsico —que dependen de la desalación para el 100% del agua potable en Bahréin y Qatar, más del 80% en Emiratos Árabes Unidos (EAU) y el 50% en Arabia Saudí— un ataque iraní contra estas instalaciones representaría una catástrofe humanitaria sin precedentes. Es particularmente revelador —y profundamente hipócrita— que Irán, que lleva tres semanas atacando refinerías, aeropuertos civiles, puertos, barrios residenciales, hospitales en Israel e instalaciones de desalación de agua de los estados del Golfo, invoque ahora el Derecho Internacional Humanitario y denuncie como «crimen de guerra» la posibilidad de que se ataque a sus propias centrales eléctricas. La doble vara de medir es flagrante: los mismos que justifican los ataques iraníes como «legítima defensa» gritan al cielo cuando se les devuelve la amenaza en idénticos términos. Curiosamente —por no decir escandalosamente— algunos de quienes defienden esta posición son los mismos que aplauden los crímenes de guerra de Putin en Ucrania. Es especialmente sangrante la posición de algunos “expertos” de kiosko y TV que se pasean por los platós de TV pontificando con ignorancia enciclopédica sobre los asuntos de la región donde la aplastante mayoría no ha puesto los pies ni de vacaciones. No hay que engañarse, esta legión de “opinadores” de credenciales a veces alucinantes (diplomado en protección civil unos, militar de baja graduación retirado otros -se añade el título de “experto” a su nombre en pantalla- e incluso algún profesor de estudios históricos árabes que opina… sobre los iraníes del siglo XXI sin haber estado allí jamás).

Perspectivas y escenarios

El escenario más probable a corto plazo contempla un incremento de la volatilidad en los mercados energéticos mundiales cuando abran este lunes, con los analistas de Goldman Sachs advirtiendo de que, si los flujos por Ormuz permanecen al 5% durante diez semanas, el Brent superará su récord histórico de 2008. La ventana diplomática es extremadamente estrecha: Irán mantiene abierto el Estrecho para países que no sean «enemigos» —esencialmente China e India— lo que genera una suerte de embargo selectivo con profundas implicaciones geoeconómicas. La AIE ha movilizado ya 400 millones de barriles de las reservas estratégicas, pero los analistas coinciden en que ninguna medida paliativa puede sustituir la reapertura del Estrecho, por donde transita normalmente el 20% del suministro petrolero mundial.

 

2. Irán ataca Dimona y Arad: misiles cerca del reactor nuclear israelí y Netanyahu pide una coalición mundial

Hechos

En la noche del sábado, Irán lanzó misiles balísticos contra las ciudades de Arad y Dimona, en el sur de Israel, muy cerca del centro de investigación nuclear israelí. El ataque causó más de 180 heridos, incluyendo niños, y provocó graves daños en zonas residenciales. El primer ministro Benjamin Netanyahu visitó el lugar del impacto en Arad el domingo y calificó la noche de «milagro» por la ausencia de víctimas mortales. En un tono inequívoco, Netanyahu instó a los líderes mundiales a unirse a la Operación Epic Fury / León Rugiente, advirtiendo que Irán «tiene capacidad para alcanzar objetivos en lo más profundo de Europa» y que «pone a todos en su punto de mira». Netanyahu declaró: «Estamos yendo a por el régimen, a por el IRGC, esta banda criminal. Vamos a por ellos personalmente, sus líderes, sus instalaciones, sus activos económicos». En paralelo, Irán lanzó por primera vez misiles balísticos de largo alcance de 4.000 kilómetros contra la base militar estadounidense-británica de Diego García en el Océano Índico, ampliando dramáticamente el radio de alcance del conflicto.

Implicaciones

El ataque contra Dimona —sede del programa nuclear israelí no declarado— representa un salto cualitativo en la audacia estratégica de la oligarquía yihadista de Teherán. Aunque las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) afirman haber interceptado el 92% de los más de 400 misiles balísticos lanzados por Irán desde el inicio del conflicto, la capacidad de Teherán para alcanzar objetivos estratégicos de primer orden demuestra que, pese a tres semanas de intenso bombardeo que ha degradado seriamente sus capacidades militares convencionales, el régimen conserva una capacidad de represalia significativa. El lanzamiento contra Diego García —a más de 4.000 kilómetros— envía un mensaje disuasorio a Europa: los misiles iraníes pueden alcanzar el continente europeo. Netanyahu no pierde la oportunidad de subrayarlo, como es comprensible y legítimo.

Perspectivas y escenarios

La llamada de Netanyahu a una coalición mundial tiene, como siempre, un doble filo. Por un lado, es legítima y pertinente: Irán supone una amenaza global, no solo regional. Por otro, la ausencia de apoyo europeo significativo —más allá de Francia, que ha desplegado cazas Rafale para proteger sus bases en los EAU— revela una vez más la parálisis estratégica de una Europa que prefiere la retórica a la acción. El G-7 ha emitido una declaración condenando los ataques iraníes contra los estados del Golfo y reafirmando la importancia de la libertad de navegación, pero entre condenar y actuar media un abismo que Europa se empeña en no cruzar.

 

3. Arabia Saudí expulsa a diplomáticos militares iraníes tras nuevo ataque con misiles sobre Riad

Hechos

Irán lanzó tres misiles balísticos contra Riad en la madrugada del domingo, de los cuales uno fue interceptado y los otros dos cayeron en zonas despobladas, junto con 11 drones dirigidos contra la Provincia Oriental, todos ellos destruidos. Arabia Saudí tomó la medida diplomática sin precedentes de declarar persona non grata al agregado militar iraní, su adjunto y tres miembros adicionales de la embajada, dándoles 24 horas para abandonar el Reino. Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, las defensas saudíes han hecho frente a al menos 45 misiles balísticos, 7 de crucero y más de 600 drones iraníes. Los EAU informaron el domingo de haber interceptado 4 misiles balísticos y 25 drones, elevando el total acumulado a 345 misiles balísticos, 15 de crucero y 1.773 drones. Bahréin contabiliza 143 misiles y 244 drones destruidos. El ministro de Exteriores turco, hablando desde Riad donde se reúnen los líderes árabes y musulmanes, advirtió de que los estados del Golfo podrían verse «obligados a tomar represalias» contra Irán.

Implicaciones

La expulsión de los diplomáticos militares iraníes es un gesto de la máxima contundencia diplomática que sitúa a Arabia Saudí al borde de la ruptura total de relaciones con Teherán, apenas tres años después del restablecimiento de lazos auspiciado por los Acuerdos de Pekín. Pero no olvidemos que Qatar, un país injustamente acusado de ser próximo a Teherán había tomado medidas incluso más contundentes hace una semana.  La posición de los estados del Golfo es trágicamente paradójica: no querían este conflicto, no participaron en el lanzamiento de la Operación Epic Fury, pero están sufriendo las consecuencias de la represalia iraní contra las bases estadounidenses desplegadas en sus territorios. El IRGC —fiel a su naturaleza de organización terrorista con disfraz de ejército— continúa atacando a los países del Golfo pese a las disculpas del presidente Pezeshkian, poniendo de manifiesto la fractura interna entre el gobierno civil iraní y los Guardianes de la Revolución, auténticos dueños del poder en la oligarquía yihadista.

Perspectivas y escenarios

Arabia Saudí ya ha firmado contratos de compra de misiles interceptores a Ucrania y está desviando exportaciones de petróleo a través del oleoducto Este-Oeste hacia el puerto de Yanbu en el Mar Rojo, pero estas medidas son paliativos insuficientes. La advertencia turca de posibles represalias del Golfo contra Irán introduce un elemento nuevo y potencialmente desestabilizador: la entrada de los estados del Golfo en el conflicto como beligerantes activos transformaría radicalmente la naturaleza y el alcance de la guerra.

 

4. Negociaciones de paz entre Estados Unidos y Ucrania en Miami: Rusia ausente

Hechos

Las delegaciones estadounidense y ucraniana concluyeron el domingo un segundo día de conversaciones bilaterales en Miami, Florida, centradas en avanzar hacia un acuerdo de paz integral para poner fin a la guerra de cuatro años de Rusia contra Ucrania. La delegación ucraniana, encabezada por el secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa (CNSD), Rustem Umerov, incluía a Kyrylo Budanov como jefe de la Oficina Presidencial, al primer vicejefe Serhiy Kyslytsia y al líder parlamentario David Arakhamia. La parte estadounidense estuvo liderada por el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner. Ambas partes calificaron las conversaciones de «constructivas», centradas en «reducir y resolver los puntos pendientes para avanzar hacia un acuerdo de paz integral». Rusia no participó en las conversaciones. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó que las negociaciones trilaterales están «en pausa», y que Moscú solo participa en contactos bilaterales con Kiev sobre cuestiones humanitarias. El presidente Zelenski declaró: «La cuestión clave es comprender hasta qué punto Rusia está dispuesta a avanzar hacia un fin real de la guerra, y si está dispuesta a hacerlo de forma honesta y digna».

Implicaciones

Las conversaciones de Miami reflejan la compleja realidad diplomática actual: la guerra de Irán ha absorbido la atención estratégica de Washington, dilatando el calendario negociador originalmente previsto para alcanzar un acuerdo antes de junio de 2026. La reunión que debía celebrarse el 5 de marzo en Abu Dabi con formato trilateral fue aplazada tras el inicio de la Operación Epic Fury, y Rusia ha encontrado en la crisis iraní una excusa perfecta para una «pausa situacional» que le permite consolidar posiciones sin ceder terreno diplomático. El territorio sigue siendo el principal escollo: Moscú exige la cesión de todo el Donbás, incluidas áreas que no controla, exigencia que Kiev rechaza categóricamente.

Perspectivas y escenarios

Las perspectivas son moderadamente pesimistas a corto plazo. Rusia no tiene prisa: cada semana que pasa sin acuerdo es una semana más de presión sobre Ucrania y de agotamiento occidental. Con más de 8.000 soldados rusos muertos y heridos gravemente en la última semana según fuentes ucranianas —elevando el total acumulado a casi 1.288.000—, las pérdidas rusas son insostenibles a largo plazo, pero Putin apuesta a que la fatiga occidental y la distracción iraní le permitirán mantener las ganancias territoriales. La siguiente ronda trilateral dependerá de un acuerdo entre Washington y Moscú sobre fecha y sede, que por ahora no se vislumbra.

 

5. Escándalo de espionaje: el ministro de Exteriores húngaro filtró al Kremlin durante años las deliberaciones del Consejo de la UE

Hechos

Una investigación del Washington Post, citando a un alto funcionario europeo de seguridad, ha revelado que el ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, ha estado proporcionando durante años «informes en directo» al ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, sobre el contenido de las reuniones del Consejo de la UE. Según la fuente, «cada reunión de la UE durante años ha tenido básicamente a Moscú sentado detrás de la mesa». El informe también señala que hackers (piratas informáticos) rusos penetraron las redes informáticas del Ministerio de Exteriores húngaro. Szijjártó ha rechazado la información como «noticias falsas» destinadas a favorecer a la oposición húngara. El primer ministro polaco, Donald Tusk, declaró que la noticia «no debería sorprender a nadie», añadiendo: «Sospechamos esto desde hace mucho tiempo; es una de las razones por las que solo tomo la palabra cuando es estrictamente necesario y digo exactamente lo imprescindible». El líder de la oposición húngara, Péter Magyar (Partido Tisza), calificó a Szijjártó de «traidor a Hungría». En paralelo, el Washington Post informa de que los servicios de inteligencia rusos propusieron escenificar un falso intento de asesinato contra Orbán para impulsar su popularidad de cara a las elecciones parlamentarias del 12 de abril.

Implicaciones

De confirmarse plenamente —y la reacción de Tusk y Sikorski sugiere que las capitales europeas consideran la información altamente creíble—, estamos ante el mayor escándalo de espionaje en el seno de la UE desde la Guerra Fría. Que un ministro de Exteriores de un Estado miembro de la Unión Europea y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) actúe como fuente de inteligencia para Moscú no es solo una traición a la confianza intracomunitaria, sino una vulneración gravísima de la seguridad colectiva europea. Este episodio se suma al bloqueo de Orbán del préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania y del vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, configurando un patrón de comportamiento que sitúa a Budapest como el principal caballo de Troya del Kremlin en Occidente.

Perspectivas y escenarios

Las elecciones húngaras del 12 de abril adquieren ahora una dimensión existencial para la seguridad europea. Las encuestas muestran al Partido Tisza de Magyar liderando con un 48% frente al 39% de Fidesz, aunque la campaña de Orbán —que presenta a Magyar como un «títere de Kiev»— ha reducido la distancia. La revelación del falso atentado planeado por Moscú para beneficiar a Orbán constituye una interferencia electoral de manual, del tipo más burdo y despiadado. Europa debe preguntarse seriamente cuánto tiempo más puede permitirse tener a un aliado del Kremlin —ahora posiblemente un agente de facto— sentado en la mesa de decisiones de la Alianza Atlántica y de la UE.

 

6. Mercados energéticos al borde del precipio: el Brent supera los 107 dólares y los analistas no descartan los 200

Hechos

El petróleo Brent cotiza este lunes en torno a 107-113 dólares por barril, con una volatilidad extrema provocada por el ultimátum de Trump y las amenazas cruzadas sobre infraestructuras energéticas. El crudo WTI (West Texas Intermediate) estadounidense roza los 100 dólares. El diferencial entre ambos índices de referencia supera los 14 dólares, el más amplio en años, reflejando la mayor vulnerabilidad de los mercados internacionales frente al mercado estadounidense, relativamente más aislado. El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, ha declarado este lunes que la situación es «muy grave» y «mucho peor que los dos choques petroleros de los años setenta y el impacto de la guerra Rusia-Ucrania en el gas, juntos». La AIE califica la crisis como «la mayor disrupción de suministro en la historia del mercado petrolero mundial», con una producción del Golfo reducida en al menos 10 millones de barriles diarios. Goldman Sachs advierte de que, si el tráfico por Ormuz se mantiene al 5% durante diez semanas, el Brent superará el récord histórico de 147 dólares de julio de 2008. Analistas como Vandana Hari (Vanda Insights) señalan que los crudos de referencia del Golfo Pérsico —Omán y Dubái— ya han superado los 150 dólares por barril, y no descartan que el Brent alcance los 200 dólares si el Estrecho permanece cerrado.

Implicaciones

El impacto económico es ya devastador y promete agravarse. El precio medio de la gasolina en Estados Unidos ha alcanzado los 3,94 dólares por galón. Las bolsas asiáticas cayeron más de un 5% en la apertura de este lunes, con el Nikkei y el Kospi liderando los descensos. La UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) advierte de repercusiones especialmente graves para los países en desarrollo, ya sobrecargados de deuda y con escaso margen fiscal. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que cada incremento del 10% en el precio del petróleo sostenido durante un año se traduce en un 0,4% de inflación global adicional y una reducción del 0,15% del crecimiento económico. La crisis energética es, en definitiva, la principal arma estratégica que le queda a Irán, y la está utilizando con despiadada eficacia.

Perspectivas y escenarios

El analista John Kilduff (Again Capital) plantea un horizonte de dos semanas: si el Estrecho no se reabre en ese plazo, los precios experimentarán un segundo salto alcista dramático que obligará a Asia a reducir actividad industrial y al mundo a prepararse para escasez energética. La Operación de la OPEP+ (Organización de Países Exportadores de Petróleo) de incrementar la producción en 206.000 barriles diarios es insuficiente ante una disrupción de 10 millones. Arabia Saudí desvía crudo por el oleoducto Este-Oeste hacia Yanbu, pero la capacidad es limitada a 1-1,5 millones de barriles diarios. La resolución del conflicto energético pasa inexorablemente por la reapertura del Estrecho de Ormuz, y eso depende del curso de la guerra.

 

III. RACK DE MEDIOS

Medios anglosajones: El New York Times, el Washington Post, The Times de Londres, The Guardian y el Financial Times coinciden en destacar la escalada de amenazas sobre infraestructuras críticas como el elemento más peligroso de las últimas 24 horas. El Wall Street Journal subraya los daños a los aviones cisterna estadounidenses en la base Prince Sultan. Fox News enfatiza la fortaleza de la posición de Trump y la legitimidad del ultimátum, mientras CNN y CBS ponen el acento en la dimisión de Joe Kent —exdirector del Centro Nacional de Contraterrorismo (NCTC)— y la fractura dentro del movimiento MAGA (Hacer América Grande Otra Vez). CNBC lidera la cobertura del impacto en los mercados, con un análisis detallado del diferencial Brent-WTI y las advertencias de Goldman Sachs.

Medios europeos: Le Monde y Le Figaro analizan la vulnerabilidad energética europea ante el cierre de Ormuz, recordando que el 12-14% del Gas Natural Licuado (GNL) europeo transita por esa vía desde Qatar. La Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) y Die Welt se centran en las implicaciones del escándalo Szijjártó para la seguridad de la UE. El Corriere della Sera destaca la llamada del Papa León a poner fin al conflicto. Libération y France Info cubren el despliegue de cazas Rafale franceses para proteger las bases galas en los EAU.

Medios de Oriente Medio e Israel: Yedioth Ahronoth, Israel Hayom y el Jerusalem Post cubren extensamente la visita de Netanyahu a Arad y su llamamiento a una coalición mundial. Haaretz publica críticas internas de Yair Golan, que acusa a Netanyahu de prolongar la guerra por supervivencia política. Al-Jazeera y Al-Arabiya ofrecen amplísima cobertura en directo de los ataques a los estados del Golfo, subrayando que estos países «no querían esta guerra». Arab News informa de la expulsión de los diplomáticos militares iraníes de Riad. Gulf News (EAU) y Khaleej Times documentan los daños en infraestructura civil. Asharq Al-Awsat publica análisis sobre la brecha entre Pezeshkian y el IRGC.

Medios rusos: Russia Today (RT) y TASS presentan la guerra de Irán como prueba del «imperialismo estadounidense-sionista» y minimizan las pérdidas militares rusas en Ucrania. TASS cubre la conversación telefónica Putin-Orbán centrada en los ciudadanos húngaros movilizados en Ucrania y el impacto energético de la crisis iraní.

Medios asiáticos: El South China Morning Post analiza la posición china de beneficiario estratégico del cierre de Ormuz, dado que Irán mantiene abierto el paso para buques chinos. The Times of India y Hindustan Times informan del despliegue de destructores indios para escoltar petroleros en el Golfo de Omán. El Yomiuri Shimbun cubre la disposición japonesa a enviar expertos en desminado al Estrecho si se alcanza un alto el fuego.

Medios ucranianos: Ukrainska Pravda y The Kyiv Independent lideran la cobertura de las conversaciones de Miami y el escándalo Szijjártó, que confirma lo que Kiev lleva años denunciando: Hungría actúa como agente del Kremlin dentro de la UE. Ukrinform documenta las pérdidas rusas diarias y los ataques de drones ucranianos contra la refinería de Saratov y el aeródromo Engels-2.

Medios latinoamericanos: Clarín y El Mercurio cubren el impacto del petróleo sobre las economías latinoamericanas, mientras Reforma analiza las implicaciones para México como exportador de crudo.

 

IV. SEMÁFORO DE RIESGOS

🔴 ROJO — Riesgo Crítico

Estrecho de Ormuz / guerra de infraestructuras: el ultimátum de 48 horas de Trump y la amenaza iraní de ataque masivo contra desaladoras y centrales del Golfo configuran el momento más peligroso del conflicto. Riesgo de catástrofe humanitaria y energética global sin precedentes.

Mercados energéticos: Brent por encima de 107 dólares, con riesgo real de alcanzar 150-200 dólares si el Estrecho permanece cerrado. La AIE habla de la mayor crisis de suministro de la historia.

Escalada nuclear latente: el ataque iraní cerca de Dimona y la respuesta israelí contra Natanz introducen la dimensión nuclear como telón de fondo permanente del conflicto.

🟠 NARANJA — Riesgo Alto

Entrada de los estados del Golfo como beligerantes: las declaraciones del ministro turco de Exteriores desde Riad y la expulsión de diplomáticos iraníes en Qatar y Arabia Saudí elevan significativamente esta posibilidad.

Frente libanés: el jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) declaró que el combate con Hizbulá «acaba de empezar». Israel ha ordenado la demolición de viviendas en pueblos fronterizos y la destrucción de puentes sobre el río Litani.

Seguridad europea / caso Szijjártó: el espionaje húngaro a favor de Moscú compromete años de deliberaciones estratégicas de la UE.

🟡 AMARILLO — Riesgo Moderado

Negociaciones Ucrania-Rusia: estancamiento prolongado sin perspectiva de avance trilateral a corto plazo, agravado por la distracción de la guerra iraní.

Fractura interna MAGA: la dimisión de Joe Kent y las críticas de Tucker Carlson evidencian tensiones en la base trumpista sobre la guerra, aunque las encuestas muestran un apoyo del 77-90% entre republicanos.

Recesión global: el FMI advierte de que la combinación de precios energéticos elevados, disrupción de cadenas de suministro e incertidumbre geopolítica podría desencadenar una recesión mundial.

 

V. COMENTARIO EDITORIAL

Hay momentos en la historia en los que las contradicciones acumuladas durante décadas estallan simultáneamente, como si el reloj de la geopolítica se hubiera propuesto liquidar todas las cuentas pendientes de una sola vez. Este es uno de esos momentos. La guerra contra la oligarquía yihadista de Teherán —que no es una teocracia, como tantos repiten con comodidad intelectual, sino un entramado oligárquico donde los Guardianes de la Revolución controlan un imperio económico cósmicamente corrupto al tiempo que exportan terrorismo, inestabilidad y muerte a todo el Oriente Medio— entra en una fase de escalada sobre infraestructuras críticas que debería hacer reflexionar seriamente a quienes aún creen que esta crisis puede resolverse con comunicados y buenas intenciones.

La paradoja del descabezamiento —esa situación en la que un régimen militarmente degradado se vuelve más impredecible y peligroso precisamente porque tiene menos que perder— se manifiesta ahora en toda su crudeza. Irán ha perdido su armada, sus defensas aéreas, gran parte de su capacidad misilística convencional. El presidente Trump, con su habitual contundencia, declaró hace tres días que desde el punto de vista militar «Irán está acabado». Sin embargo, los misiles siguen cayendo sobre Arad, Dimona, Riad, Doha, Dubái y Manama. El IRGC sigue atacando refinerías, aeropuertos, puertos civiles, barrios residenciales y hospitales —pero cuando se amenaza con responder en los mismos términos, la oligarquía yihadista corre a denunciar «crímenes de guerra» ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La hipocresía no tiene límites.

Lo verdaderamente preocupante, más allá de las amenazas cruzadas, es la ausencia de una estrategia clara para el «día después». El propio Trump lo reconoció involuntariamente cuando dijo: «Queremos hablar con ellos y no hay nadie con quien hablar. Y, ¿saben qué? Nos gusta así». Esa frase, pronunciada con la despreocupación característica del presidente, encierra una contradicción profunda: no se puede declarar la victoria y al mismo tiempo reconocer que no existe un interlocutor con quien negociar la paz. La dimisión del estrafalario ex director del centro Antiterrorista Joe Kent —que si bien es un veterano de 11 despliegues en combate que no puede ser descartado como un débil o un cobarde no le impide tener unas opiniones que son, en el mejor de los casos, “conspiranoicas”— pone de manifiesto que incluso dentro del movimiento MAGA hay quienes cuestionan la lógica de una guerra sin horizonte definido de terminación.

Dicho esto, conviene subrayar que la posición de Kent resulta profundamente equivocada e irresponsablemente “plácida” en un punto esencial: su afirmación de que Irán «no representaba una amenaza inminente» ignora deliberadamente cuarenta y siete años de agresión permanente de la oligarquía yihadista contra la estabilidad regional, su financiación y dirección de Hizbulá, Hamás, los hutíes del Yemen, las milicias terroristas pro-iraníes de Irak, y su programa nuclear clandestino. La exportación de terrorismo, las decenas de miles de víctimas en diferentes países provocadas por esta banda de sanguinarios y corruptos. La amenaza iraní no era futura: era presente, activa, real, permanente -que no inminente- y letal. Lo que se puede y se debe debatir es la estrategia, los objetivos y la planificación del «día después», no la legitimidad de actuar contra un régimen que es, en esencia, una inmensa organización criminal con capacidad militar.

Mientras tanto, Europa sigue en su estado habitual de parálisis estratégica, agravada ahora por la revelación de que Hungría —miembro de la OTAN y de la UE— ha actuado durante años como oficina de enlace del Kremlin en Bruselas. El caso Szijjártó es mucho más que un escándalo: es la confirmación de que la arquitectura de seguridad europea tiene una grieta estructural que no puede repararse con declaraciones de condena. Si las elecciones húngaras del 12 de abril no producen un cambio de gobierno, Europa tendrá que plantearse seriamente el estatus de Budapest dentro de las instituciones aliadas.

En Ucrania, la guerra de desgaste continúa con su ritmo lento pero implacable de destrucción. Las conversaciones de Miami son un ejercicio necesario pero insuficiente mientras Rusia se niegue a participar en formato trilateral. Putin, como siempre, juega con el tiempo como aliado: la distracción iraní le permite ganar semanas preciosas sin tener que hacer concesiones. Los más de 8.000 soldados rusos caídos en la última semana —cifra que habría provocado una crisis política en cualquier democracia— son una gota más en el océano de sangre que alimenta la indiferencia del Kremlin hacia la vida humana, incluida la de sus propios ciudadanos.

El mundo se asoma hoy al precipicio de una crisis energética sin precedentes. El petróleo a 107 dólares es solo el principio si el Estrecho de Ormuz no se reabre en las próximas semanas. La AIE no exagera cuando habla de la peor crisis desde los años setenta: es peor, porque el volumen de suministro en juego es incomparablemente mayor. Los países en desarrollo, los más vulnerables, serán los primeros en sufrir las consecuencias de una inflación alimentaria y energética que ya se dispara. Europa, que obtiene el 12-14% de su GNL de Qatar a través de Ormuz, debería estar liderando la respuesta diplomática y militar. En lugar de eso, debate y comunicados.

Permítanme que insista una vez más en lo que decía más arriba, y es que me parece que el disparate de los “expertos” por ciencia infusa de ver serie de acción o de teorías de la conspiración difundan dislates que sobrepasan el nivel de la audacia y entran de lleno en el terreno de la peligrosa irresponsabilidad. Por eso mismo lo repito: No hay que engañarse, esta legión de “opinadores” de credenciales a veces alucinantes (diplomado en protección civil unos, militar de baja graduación retirado otros -se añade el título de “experto” a su nombre en pantalla- e incluso algún profesor de estudios históricos árabes que opina… sobre los iraníes del siglo XXI sin haber estado allí jamás).

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