La última baza de Pakistán frente al reloj de Trump y la implosión de Teherán

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El 7 de abril de 2026 —trigésimo octavo día de la Operación Epic Fury— será, probablemente, la jornada más decisiva del conflicto desde los primeros bombardeos sobre Teherán. A las ocho de la tarde del martes, hora del Este de los Estados Unidos, expira el último ultimátum fijado por el presidente Donald Trump a la oligarquía yihadista de Teherán para reabrir el Estrecho de Ormuz bajo amenaza de destruir «cada planta eléctrica» y «cada puente que quede en pie» de Irán. El mundo —sus mercados, sus cancillerías, sus ciudadanos— aguarda con la respiración contenida. La diplomacia juega su última baza en el canal paquistaní mientras en Beirut estallan cohetes y en Haifa suenan las sirenas. Hoy no hay término medio: o se abre una ventana diplomática genuina o el conflicto entra en una fase de destrucción sistemática de infraestructuras que lo que podría elevar el conflicto a una dimensión humanitaria sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. Y Europa, fiel a su trayectoria de pasividad estructural, observa, el Reino Unido convoca una cumbre de más de 40 naciones (sin España, por cierto) para “estudiar” la situación “sacar una declaración” que a buen seguro no será conjunta y en definitiva para no care gran cosa. Más bien para no hacer nada.

 

II. NOTICIAS MÁS IMPORTANTES DE LAS ÚLTIMAS 24 HORAS

1. Trump aplaza el ultimátum invocando “conversaciones muy productivas”; Irán lo niega y llama a su retórica “mentalidad criminal”

Hechos:

En las primeras horas del lunes 6 de abril, el presidente Trump publicó en Truth Social la frase «Tuesday, ¡8:00 P.M. Eastern Time!» sin más explicación, coronando una amenaza formulada el domingo en términos escandalosamente incendiarios —«Tuesday will be Power Plant Day, and Bridge Day»— dirigida a la oligarquía yihadista iraní para que abriera el Estrecho. A lo largo de la mañana, sin embargo, el propio presidente contradijo el tono belicista al declarar que las conversaciones con Irán habían sido «muy buenas y productivas» y que existía una «muy buena posibilidad» de cerrar un acuerdo, justificando así una postergación de facto del ultimátum. Irán respondió en dos registros simultáneos y contradictorios: los medios del Estado negaron cualquier negociación directa, calificando a Trump de «deceitful» (engañoso); mientras un alto funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní confirmó de forma exclusiva a la cadena CBS News que Teherán había «recibido puntos de EE. UU. a través de mediadores» y que estaban siendo evaluados. La inteligencia estadounidense confirmó que hay al menos una docena de minas iraníes en el Estrecho.

Implicaciones:

La doble narrativa de Washington —amenaza brutal y negociación simultánea— es deliberada: Trump sigue el manual que tan bien conocemos de su primer mandato, presión máxima pero con una puerta trasera entreabierta. Funciona en los mercados —el Dow Jones subió 1076 puntos al conocerse la postergación— pero deteriora la credibilidad estratégica de los EE. UU. ante sus aliados del Golfo, que han apostado todo a una conclusión rápida del conflicto. El régimen iraní, fragmentado hasta el punto de que —según fuentes de la inteligencia estadounidense— el propio Ministerio de Exteriores «probablemente no sabe» quién toma decisiones en Teherán, juega con ventaja táctica al mantener la ambigüedad: negociar y combatir a la vez. El riesgo real es que la postergación sine die de las amenazas erosione la disuasión.

Ahora bien; el exabrupto soez de “Open the Straight you crazy bastards” es un exceso incluso para el estilo del exabrupto de Trump.

Perspectivas y escenarios:

Escenario A (más probable a corto plazo): la mediación paquistaní produce medidas de confianza —reapertura parcial del Estrecho para países «amigos»— que permiten a Trump proclamar un éxito relativo y suspender los ataques a infraestructura. Escenario B: Trump ejecuta las amenazas antes de la medianoche del martes y la guerra escala a su fase más destructiva. Escenario C: el ultimátum vuelve a prorrogarse indefinidamente, vaciando la disuasión y otorgando a Irán tiempo para redistribuir activos. El canal Vance–Ghalibaf a través del mariscal de campo paquistaní Asim Munir sigue siendo la única arquitectura diplomática con alguna posibilidad de éxito. Pero la ventana… ¿se cierra hoy? Está por ver…

 

2. Axios informa sobre propuesta de alto el fuego de 45 días; escasas probabilidades de éxito según los propios mediadores

Hechos:

El lunes, Axios reveló que mediadores de la cuarteta Pakistán-Turquía-Egipto-Arabia Saudí estaban explorando activamente una propuesta de alto el fuego de 45 días como salida de emergencia antes del vencimiento del ultimátum. Según la misma fuente, las probabilidades de alcanzar un acuerdo son escasas: Irán ha rechazado formalmente cualquier alto el fuego temporal, exigiendo el cese permanente de las hostilidades con garantías de no reanudación, compensaciones por los daños sufridos y —condición inaceptable para Washington— el reconocimiento internacional de la soberanía iraní sobre el Estrecho de Ormuz. Israel, por su parte, ha dejado claro a través del primer ministro Netanyahu que continuará los bombardeos sobre Irán y el Líbano con independencia de lo que acuerde Washington.

Implicaciones:

La exigencia iraní de soberanía sobre el Estrecho —derecho de paso soberano sobre las aguas internacionales más importantes del planeta— es jurídicamente inaceptable y estratégicamente inasequible. Equivale a pedir al mundo que le conceda un veto permanente sobre el 20% del petróleo mundial. Ninguna administración estadounidense, ni la más conciliadora, puede aceptar ese punto. La paradoja del descabezamiento opera aquí con toda su crudeza: al haber liquidado a Jamenei y a gran parte del Estado Mayor iraní, EE.UU. e Israel se han privado de interlocutores con autoridad suficiente para firmar un acuerdo y hacerlo cumplir. Ghalibaf sigue siendo el único nombre con masa crítica para negociar —es el portavoz del Parlamento, no el líder supremo— y sus propias declaraciones han oscilado entre el rechazo público y la negociación reservada.

Perspectivas y escenarios:

El alto el fuego de 45 días es la última línea de defensa diplomática antes de una escalada mayor. Si fracasa —y todo apunta a que así será si los más bestias del régimen iraní mantienen sus términos originales— la dinámica empuja hacia el Escenario B descrito arriba. La ventana de oportunidad real es estrecha: los analistas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, Washington) y del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, Londres) coinciden en que el bloqueo del Estrecho debe resolverse antes de mediados de abril o las pérdidas de suministro se duplicarán, alcanzando la mayor disrupción de crudo de la historia moderna.

 

3. Crisis energética global: Brent supera los 110 dólares; el IEA declara “el mayor desafío de seguridad energética de la historia”, pero algunos de los más reputados analistas financieros como Gerardo Ortega demuestran científicamente que los precios de la energía todavía no se han consolidado como tendencia

Hechos:

El barril de crudo Brent cotizaba a más de 110 dólares el domingo 5 de abril —frente a los 63 dólares anteriores al conflicto— y el WTI (West Texas Intermediate) superaba los 114 dólares antes de moderarse con las señales de negociación. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) calificó la situación como «el mayor desafío de seguridad energética en la historia». El Estrecho de Ormuz, clausurado efectivamente desde el 4 de marzo, ha provocado una caída del tráfico marítimo de más del 90% respecto a los niveles previos a la guerra. Se estima una pérdida de entre 4,5 y 5 millones de barriles diarios en este momento, cifra que podría duplicarse a mediados de abril si el bloqueo persiste. El gas natural licuado qatarí —del que Europa obtiene entre el 12% y el 14% de su aprovisionamiento de GNL— ha quedado prácticamente paralizado, con QatarEnergy declarando fuerza mayor en sus contratos. Irán, con gesto de calculada generosidad, eximió a Irak de las restricciones —Bagdad depende del petróleo para el 90% de sus ingresos fiscales— y ha otorgado pasos selectivos a China, Rusia, India, Pakistán y Malasia.

Implicaciones:

Europa —que encaró el conflicto con reservas de gas en mínimos históricos del 30%— se encuentra ante el riesgo de escasez de diésel en semanas y una inflación energética que ya amenaza con llevar a la recesión técnica a las economías más industriales del continente. El Banco Central Europeo pospuso sus recortes de tipos el 19 de marzo; si el bloqueo persiste hasta el verano, el escenario de estanflación —estancamiento con inflación— se convierte en casi inevitable. La Reserva Federal de Chicago advirtió el domingo que la guerra dificulta las bajadas de tipos en 2026. El impacto no es solo energético: el Estrecho es la arteria del helio, los fertilizantes y los minerales estratégicos; la industria de defensa estadounidense ya sufre disrupciones «casi totales» en el suministro de azufre. La apuesta iraní de usar el Estrecho como arma de destrucción económica masiva está funcionando con devastadora eficacia.

 

Perspectivas y escenarios:

Bloomberg advierte que analistas del sector estiman precios de hasta 170 o incluso 200 dólares por barril si el bloqueo se prolonga, lo que provocaría una recesión global de primer orden. El G-7 convocó una videoconferencia de emergencia de ministros de energía y finanzas junto con la AIE, el FMI y el Banco Mundial. Varios países asiáticos han comenzado el racionamiento; Filipinas ha decretado una semana laboral de cuatro días. La única salida es la reapertura del Estrecho. Todo lo demás es gestión del desastre.

 

4. Rescate del aviador estadounidense; Netanyahu reitera que Israel seguirá golpeando a Irán y el Líbano

Hechos:

El sábado 4 de abril, el Equipo 6 de los SEAL de la Marina de los EE. UU. extrajo con éxito al coronel de la Fuerza Aérea —weapons systems officer (“wizzo” en el argot de la fuerza aérea) del F-15E Strike Eagle derribado sobre Irán el viernes— tras más de 24 horas de evasión en terreno montañoso. Trump celebró la operación con el mensaje «WE GOT HIM!» en Truth Social, añadiendo que el éxito demostraba la superioridad operativa de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Sin embargo, Irán también atribuyó el derribo a sus defensas aéreas, y el think tank King's College London señaló que el incidente contradecía las afirmaciones de dominio total del espacio aéreo iraní realizadas por Trump y el secretario de Guerra Pete Hegseth. Por otro lado, la inteligencia israelí reveló que el CENTCOM habría ejecutado más de 9000 vuelos de combate y destruido más de 140 embarcaciones navales iraníes desde el inicio del conflicto. Netanyahu, en declaración filmada, reiteró que Israel continuará los ataques «en plena coordinación con Trump» y rechazó el alto el fuego si no incluye garantías sobre el Líbano.

Implicaciones:

El derribo del F-15E —primer avión de combate estadounidense abatido sobre suelo iraní en la guerra— es un dato de enorme relevancia psicológica y estratégica. La oligarquía yihadista lo presentará como prueba de que el poderío de su complejo antiaéreo no ha sido neutralizado, animando a sus cuadros y a sus proxies. La postura de Netanyahu —continuar atacando objetivos de la organización terrorista Hizbollah en el Líbano incluso aunque haya alto el fuego en Irán— introduce una complicación adicional, aunque el objetivo sea plenamente legítimo y necesario: Teherán condicionó cualquier acuerdo al cese simultáneo de las hostilidades en el frente libanés. Israel tiene sus propios plazos electorales —elecciones antes de fin de año— y Netanyahu necesita presentar una «victoria absoluta» en ambos frentes. La coordinación Washington–Tel Aviv es más táctica que estratégica en estos momentos. 

Perspectivas y escenarios:

El rescate del aviador es una victoria táctica de primer orden y un espaldarazo propagandístico para Trump, pero no cambia la ecuación estratégica. La continuación de los ataques israelíes sobre Líbano —más de 1.000 bajas entre combatientes y civiles desde el inicio del conflicto según el ACLED— alimenta la espiral de represalia y podría complicar cualquier acuerdo global. El secretario general de la ONU ha pedido una pausa humanitaria; la Liga Árabe y la Conferencia Islámica han emitido declaraciones de condena que no van más allá de la retórica. El frente libanés es la trampa dentro de la trampa. Prácticamente ningún país árabe quiere que se deje de debilitar a Hizbollah, por eso las condenas son con la boca pequeña.  Hizbollah ha sido una pesadilla para la región y nadie quiere que vuelvan ser la potencia (terrorista) que fue hasta 2024.

 

5. Fractura transatlántica: Italia y España rechazan el uso de bases de la OTAN para operaciones ofensivas; Macron juega su última carta geopolítica

Hechos:

La fractura entre EE. UU. y sus aliados europeos mediterráneos se hizo pública con toda su crudeza en los últimos días. Ahora es Alemania por boca de su ministro de Defensa, Boris Pistorius, en declaraciones desde Australia, describió la guerra como «una catástrofe para las economías mundiales» y denunció que no ha habido consultas previas, ni estrategia, ni plan para el día después. Italia y España se opusieron formalmente al uso de bases militares estadounidenses en sus territorios para operaciones ofensivas contra Irán. El presidente francés Emmanuel Macron —en plena gira por Asia, con visitas a Japón y Corea del Sur— pactó con el presidente coreano Lee Jae-myung trabajar conjuntamente para la reapertura del Estrecho. A nivel interno francés, las encuestas del barómetro Verian de abril muestran que Macron sufre una caída de 15 puntos entre sus propios simpatizantes; Édouard Philippe se consolida como favorito del bloque centrista de cara a 2027, con Marine Le Pen pendiente del veredicto judicial del 7 de julio. Trump, mientras tanto, se mofó de la vida privada de Macron durante una cena privada —«Macron, cuya esposa le trata muy mal»— provocando la respuesta del Elíseo: «ni elegante ni a la altura».

Implicaciones:

La negativa italiana y española al uso de bases es una señal inequívoca de que la Alianza Atlántica —ya sometida a máxima tensión por la política arancelaria de Trump y su ambigüedad sobre el Artículo 5— está soportando una presión que puede dejar secuelas estructurales permanentes. La historia no perdona: en 2003, la división transatlántica sobre Irak tardó años en cicatrizar. Esta vez, el contexto de rearmamento europeo, la guerra en Ucrania y el desafío chino harán que la confianza sea aún más difícil de reconstruir. Macron, en su último año pleno como presidente, trata desesperadamente de proyectar relevancia geopolítica —la coordinación con Seúl sobre el Estrecho es de impacto muy limitado— mientras en casa su propio partido le mira de reojo esperando que abandone el escenario para que arranque la carrera sucesoria. La ironía es que Trump —al insultar a un aliado en privado y hacerlo público— hace el trabajo de Le Pen por Le Pen.

Perspectivas y escenarios:

Europa no tiene hoy mecanismos para actuar de forma autónoma en el conflicto. No tiene flota proyectable en el Golfo Pérsico, no tiene inteligencia suficiente sobre el terreno y no tiene unidad política. La declaración franco-coreana sobre el Estrecho es simbólica. Lo que sí puede hacer Europa —y no lo está haciendo con suficiente urgencia— es garantizar el suministro energético alternativo, activar el mecanismo de ajuste en frontera por carbono para proteger su industria y construir la arquitectura de defensa autónoma que lleva décadas postergando. La guerra de Irán, por paradójico que parezca, podría ser el catalizador definitivo de la autonomía estratégica europea. O podría simplemente añadirse a la lista de oportunidades desperdiciadas.

 

6. El régimen fragmentado: la paradoja del descabezamiento y la pregunta sin respuesta sobre “el día después”

Hechos:

Según fuentes de inteligencia citadas por CBS News, el régimen de la oligarquía yihadista iraní está tan fragmentado tras 37 días de bombardeos que el propio Ministerio de Asuntos Exteriores «probablemente no sabe» quién adopta las decisiones en Teherán. El sucesor designado de Jamenei, Mojtaba Jamenei, carece de autoridad suficiente para imponer una línea coherente sobre las facciones militares, los Guardianes de la Revolución y el Parlamento. El asesor de política exterior Ali Akbar Velayati —herido en un ataque israelí el 1 de abril junto con el experto en negociaciones Kamal Kharazi, cuya esposa murió en el mismo ataque— había amenazado con el cierre del estrecho de Bab al-Mandab como represalia adicional. El IRGC opera con autonomía creciente. 

Los EE. UU. han revocado los permisos de residencia de la hija y la bisnieta del sanguinario general Soleimani, el comandante en jefe de la guardia revolucionaria liquidado el 3 de enero de 2020 por los drones Reaper de los EE.UU. en Iraq. El carnicero Soleimani estaba en BAghdad organizando a sus esbirros las milicias terroristas chiíes proiraníes de Irak. Planificando atentados contra los EE.UU. y demás países occidentales. Esto es lo que la izquierda mundial y algunos demócratas estadounidenses llaman “una amenza no-inminente”, menudos linces… La amenaza del abyecto régimen de la oligarquía yihadista no solo es inminente, no, es y ha sido siempre permanente. Lo que resulta chocante que dos familiares tan próximos de uno de los mayores asesinos en serie de los últimos 40 años tuviesen permisos de residencia en EE. UU. Al final fueron detenidas en Los Ángeles. Por su parte, la fiscalía iraní (uno de los más activos y brutales aparatos de represión de este monstruoso régimen) ordenó confiscar bienes de sus ciudadanos en el extranjero. El régimen empieza a mostrar todos los síntomas de una implosión en cámara lenta. Esperemos que se confirme.

Implicaciones:

Aquí reside la más peligrosa de las paradojas de esta guerra —la paradoja del descabezamiento—: al decapitar la cadena de mando iraní, EE. UU. e Israel han logrado degradar la capacidad de represalia convencional, pero también han hecho imposible negociar con una contraparte que tenga autoridad para cumplir lo que firme. Un régimen que implosiona es potencialmente más peligroso que uno estable pero hostil, porque los actores que se independizan del centro —facciones del IRGC, milicias proxies en Irak, los hutíes yemeníes, Hizbulá en el Líbano— pueden escalar por cuenta propia sin que nadie pueda detenerlos. La pregunta que ningún funcionario de la Casa Blanca ha respondido públicamente —¿qué ocurre el día después si el régimen colapsa? — sigue sin respuesta. No hay plan. El general alemán Pistorius tiene razón en eso, aunque no en todo.

Perspectivas y escenarios:

Los think tanks más prestigiosos —RUSI, IISS, CSIS, IFRI— coinciden en que la ausencia de un plan para el día después es el mayor fallo estratégico de la Operación Epic Fury. Irán postjomeinista, con o sin los Guardianes de la Revolución, será un Estado con capacidades nucleares latentes, deuda bélica brutal y rencor histórico. Gestionarlo exigirá décadas de diplomacia paciente, recursos económicos masivos y una arquitectura de seguridad regional completamente nueva. Nada de eso está sobre la mesa hoy. Solo el ultimátum del martes a las ocho de la noche.

 

III. RACK DE MEDIOS

NYT / Washington Post / CBS News / Reuters / AP:

Los grandes medios anglosajones coinciden en lo esencial: Trump aplazó el ultimátum citando conversaciones «productivas», los mercados subieron, Irán negó las negociaciones pero admitió haber «recibido puntos» vía mediadores. El NYT subraya la tensión entre las declaraciones públicas iraníes y la diplomacia reservada. El Washington Post hace hincapié en la amenaza a infraestructuras civiles y la advertencia de expertos en derecho internacional sobre posibles crímenes de guerra. CBS News destacó el rescate del aviador. Reuters y AP siguen el hilo energético y el impacto en los mercados globales.

Axios:

Confirmó la propuesta de alto el fuego de 45 días y las escasas probabilidades de éxito. Identificó a Vance y Ghalibaf como principales interlocutores con el mariscal de campo Munir como canal. Señaló que Irán rechaza cualquier solución temporal.

The Economist / Bloomberg / CNBC / Financial Times:

Análisis económico centrado en el impacto del cierre del Estrecho. Bloomberg advirtió sobre la posibilidad de precios de 170-200 $/barril si el bloqueo persiste. The Economist se centra en la sucesión de Macron como indicador de la deriva del centro-liberal europeo. El FT analiza el riesgo de stagflación en Europa. CNBC trazó los movimientos intradía correlacionados con cada declaración de Trump o Irán.

Al Jazeera / Al Arabiya / Asharq Al Awsat:

Al Jazeera adopta el enfoque del derecho internacional: Trump incita a crímenes de guerra al amenazar infraestructuras civiles. Al Arabiya reflejó la posición hawkish de los Emiratos Árabes Unidos —el embajador emiratí llamó al alto el fuego «insuficiente» y pidió la eliminación del programa nuclear, misiles y proxies—. Asharq Al Awsat analiza la exención iraní para Irak como señal de que Teherán diferencia a sus aliados de sus adversarios.

Haaretz / Jerusalem Post / Times of Israel:

Netanyahu confirmó que Israel continuará los ataques. El Jerusalem Post advirtió que Israel tiene influencia muy limitada sobre las negociaciones que Washington pueda cerrar con Irán. El Times of Israel narró el avance israelí en el sur del Líbano y las bajas de Hizbulá.

Le Monde / Le Figaro / France Info:

Cobertura dual: el conflicto en Irán y sus implicaciones energéticas para Europa, y la sucesión de Macron. El barómetro Figaro-Verian muestra la caída de popularidad del presidente y el ascenso de Édouard Philippe. Le Monde cuestiona la posición francesa ante el uso de bases de la OTAN. France Info detalló el encontronazo verbal entre Trump y Macron.

FAZ / Die Welt / Die Zeit:

Los medios alemanes son los más críticos con la estrategia occidental. Pistorius —citado ampliamente— articuló la queja que todos en Berlín sienten: no hubo consultas, no hay estrategia, no hay exit strategy (estrategia de salida). Die Zeit analiza el riesgo de recesión técnica en Alemania ante el encarecimiento energético.

RUSI / IISS / CSIS / IFRI / EIU:

Los think tanks de referencia coinciden en tres puntos: (a) la paradoja del descabezamiento crea un vacío de poder en Teherán más peligroso que el régimen intacto; (b) la ventana diplomática es real pero se cierra aceleradamente; (c) la ausencia de plan para el día después es el mayor fallo estratégico de la operación. El IISS señala que las capacidades nucleares iraníes han sido severamente degradadas pero no eliminadas. El CSIS advierte que el suministro mundial de minerales críticos sufre una disrupción «casi total» por el cierre del Estrecho.

Medios paquistaníes / Daily Jang / Pakistan Times:

Islamabad celebra su papel como mediador indispensable. El mariscal Munir es presentado como el arquitecto de la única vía diplomática viable. Pakistan Times insiste en que Islamabad seguirá adelante pese a los «obstáculos» reconocidos por el Ministerio de Exteriores.

Yomiuri Shimbun / Straits Times / South China Morning Post:

Asia observa con alarma creciente: Japón y Corea del Sur son los más expuestos al cierre del Estrecho. El South China Morning Post revela que Pekín ha asegurado pasos selectivos para buques chinos, lo que le permite mantener el suministro mientras el resto del mundo sufre. El Straits Times analiza el impacto en las cadenas de suministro de semiconductores ante la escasez de gases raros procedentes del Golfo.

 

IV. SEMÁFORO DE RIESGOS

🔴 RIESGO CRÍTICO

Escalada militar directa EE.UU.–Irán sobre infraestructura civil (plantas eléctricas / puentes). Ultimátum Trump del 6 de abril, 20:00h ET.

🟠 RIESGO ALTO

Crisis energética global: el Estrecho de Ormuz permanece efectivamente cerrado. El Brent supera los 110 $/barril. Riesgo de recesión por stagflación si el bloqueo persiste.

🟠 RIESGO ALTO

Fractura transatlántica: Italia y España denuncian el uso de bases de la OTAN para operaciones ofensivas. Erosión de la cohesión aliada.

🟡 RIESGO MEDIO

Escalada en el frente libanés: Israel avanza en el sur del Líbano, Hizbulá responde con cohetes sobre Haifa y el norte. Riesgo de desbordamiento humanitario.

🟡 RIESGO MEDIO

Fragilidad diplomática: las negociaciones indirectas EE.UU.–Irán a través de Pakistán rozaron el punto muerto; la propuesta de alto el fuego de 45 días es la última ventana antes de una escalada mayor.

🟢 RIESGO BAJO/VIGILANCIA

Frente francés: la sucesión de Macron y la campaña hacia 2027 reavivan las pugnas internas del bloque centrista; el RN y la izquierda ganan terreno.

 

 

V. COMENTARIO EDITORIAL

Hay días en la historia que no admiten ambigüedades. El 7 de abril de 2026 es uno de ellos. A las ocho de la noche, hora del Este, el mundo sabrá si Donald Trump tenía razón cuando decía que la presión máxima funciona, o si la oligarquía yihadista de Teherán —bestial, corrupta y sin escrúpulos en la represión de su propio pueblo con el bienestar de su propio pueblo— ha logrado una vez más convertir su debilidad en palanca. Ninguna de las dos respuestas es cómoda.

Digámoslo sin eufemismos: los ataques sobre infraestructura civil —plantas eléctricas, puentes, hospitales de forma colateral— plantean cuestiones jurídicas gravísimas bajo el derecho internacional humanitario. No porque Irán no lo merezca —el régimen ha exportado terror durante casi cinco décadas y ha convertido a poblaciones enteras en escudos humanos— sino porque la destrucción sistemática de infraestructuras golpea primero y más brutalmente a la población iraní, esa misma que lleva años arriesgando su vida en las calles pidiendo libertad. El príncipe heredero Reza Pahlavi lo dijo con claridad: «Ataquen lo militar y dejen lo que los iraníes necesitarán para reconstruir su país». Ojalá alguien en el Pentágono lo escuche.

La paradoja del descabezamiento —concepto que este analista ha desarrollado a lo largo de estas semanas— alcanza hoy su expresión más aguda. Al liquidar a Jamenei, a los mandos del CGRI y a docenas de sanguinarios jerarcas iraníes, EE. UU. e Israel han logrado degradar la máquina de guerra iraní, pero han eliminado también buena parte de los sujetos, por repugnantes que nos puedan parecer, que tenían autoridad para negociar cerrar un acuerdo y hacerlo cumplir. Negociar con un régimen fragmentado es como intentar firmar un armisticio con una hidra: cada fracción tiene su propio veto y sus propios incentivos. El muy corrupto presidente del intrascendente y perfectamente superfluo parlamento iraní Ghalibaf (la institución que ejerce de verdad la función más o menos equivalente a la parlamentaria además de control de la ortodoxia ideológica es la Asamblea de Expertos, 88 fanáticos sin freno ni moral) parece ser  la mejor opción disponible —pragmático, con base política real, pues es de los pocos supervivientes con contactos transversales, es el interlocutor aparente del canal Vance–Munir— pero su autoridad se diluye cada día que el conflicto se prolonga.

Y Europa. Siempre Europa. Italia y España anteponen la política interna al denunciar el uso de sus bases para operaciones ofensivas —ese es su derecho soberano— pero la torpeza histórica de la clase política europea es no haber construido en décadas la capacidad de intervención autónoma que hoy permitiría a los europeos ser algo más que espectadores con facturas de gas imposibles. Macron gesticula desde Seúl firmando declaraciones conjuntas sobre el Estrecho que no mueven un solo buque de guerra. Berlín se rasga las vestiduras, pero no tiene flota proyectable. Madrid y Roma protestan, pero carecen de masa crítica. Y así, mientras Europa discute, China —que ha asegurado pasos selectivos para sus propios buques— acumula ventajas geoestratégicas de largo plazo.

La propuesta de alto el fuego de 45 días es la última ventana real. No es una solución —es un respiro. Pero en geopolítica, a veces un respiro es todo lo que necesita la diplomacia para encontrar el camino que las armas no pueden abrirse. El canal paquistaní —Munir, Vance, Ghalibaf— tiene credibilidad suficiente para sostener ese puente, si las dos partes quieren cruzarlo. La pregunta es si Trump aceptará posponer indefinidamente su ultimátum sin perder la cara, y si el régimen iraní tiene aún la coherencia institucional mínima para comprometerse con algo.

Lo que es seguro —y aquí no hay matiz posible— es que nadie tiene un plan para el día después. Ni Washington ni Tel Aviv, ni Bruselas. Si el régimen cae, si la oligarquía yihadista se desintegra bajo sus propias contradicciones —la corrupción pura y dura del CGRI, el agotamiento de los conscriptos frente a los voluntarios ideológicos, la fractura entre pragmáticos y radicales— lo que vendrá después será un vacío de poder en un país con capacidades nucleares latentes, fronteras porosas y cuentas pendientes acumuladas durante cuatro décadas. Eso no es victoria. Eso es el próximo problema. Ahora, hay que corregir los errores y hay que acabar el trabajo. Por cierto la labor extraordinaria de los A-10 Thunderbolt, aviones anticarro concebidos para destruir carros de combate rusos, está siendo determinante en la eliminación de la flota de las 1500 lanchas lanza misiles y lanzatorpedos de la guardia revolucionaria. Viva el Thunderbolt avión blindado y salvavidas que también intervino en el rescate de los pilotos del F-15 derribado, de hecho, uno de sus pilotos tuvo que eyectarse sobre el golfo.

Mañana por la noche, a las ocho (2 de la madrugada del miércoles en Europa), sabremos si la Historia nos concede algo de tiempo.

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