TRIBBU: app que te paga por compartir coche gracias a un Bono Energético subvencionado con fondos europeos
Compartir coche puede generar dinero sin cobrar directamente a los pasajeros. La aplicación TRIBBU ha utilizado un incentivo de cuatro céntimos por kilómetro y ocupante, una fórmula especialmente atractiva para desplazamientos diarios al trabajo, la universidad o centros educativos.
Sin embargo, existe una precisión esencial. El denominado Bono Energético no procede directamente de una subvención europea entregada a la aplicación. Su financiación se articula mediante el Sistema de Certificados de Ahorro Energético español, creado para que las empresas energéticas cumplan sus obligaciones legales de eficiencia. Europa fija los objetivos; el dinero circula a través de un mercado regulado en España.
La aplicación que monetiza los asientos vacíos
TRIBBU conecta a conductores y pasajeros que realizan rutas similares. Frente a otros modelos, más orientado a viajes interurbanos largos y al reparto de gastos, TRIBBU ha concentrado buena parte de su actividad en trayectos recurrentes hacia empresas, universidades o polígonos industriales.
El incentivo documentado alcanza 0,04 euros por kilómetro y pasajero. De este modo, un recorrido de 10 kilómetros con cuatro acompañantes puede generar 1,60 euros para el conductor. En un trayecto de 23 kilómetros, la misma ocupación elevaría la compensación hasta 3,68 euros.
Hay informaciones en la red donde se llegó a presentar una fórmula como una ayuda capaz de generar hasta 1.000 euros anuales para los usuarios más activos.
De dónde sale realmente el dinero
El pago no debe confundirse con una transferencia de fondos Next Generation ni con una ayuda comunitaria concedida directamente a TRIBBU. El mecanismo nace del Sistema Nacional de Obligaciones de Eficiencia Energética, desarrollado mediante el Real Decreto 36/2023.
Las empresas comercializadoras de electricidad y gas, los operadores mayoristas de productos petrolíferos y los distribuidores de gases licuados están obligados a acreditar cada año determinados ahorros energéticos. Pueden hacerlo aportando dinero al Fondo Nacional de Eficiencia Energética o adquiriendo Certificados de Ahorro Energético en el mercado.
Son, por tanto, las compañías energéticas obligadas las que sostienen económicamente el sistema, aunque el marco responda a objetivos europeos.
Qué compra una energética
Un Certificado de Ahorro Energético, conocido como CAE, acredita un ahorro anual de un kilovatio hora de energía final. Cuando varios viajeros ocupan un único automóvil en lugar de utilizar coches separados, el sistema calcula el combustible teóricamente evitado.
Ese ahorro puede verificarse, agregarse y venderse a una empresa energética. La aplicación actúa como plataforma tecnológica: registra los recorridos, identifica a los ocupantes y reúne miles de pequeños trayectos hasta crear un volumen de ahorro suficientemente grande para comercializarlo.
El Ministerio para la Transición Ecológica reconoce que los usuarios finales pueden recibir una contraprestación por ceder esos ahorros para su posterior certificación.
Por qué exige DNI y geolocalización
El pago requiere demostrar que el viaje existió y que varias personas compartieron realmente el vehículo. De ahí que estas aplicaciones soliciten datos como el DNI, la matrícula, la posición del teléfono y la confirmación del inicio y el final del recorrido.
No se trata únicamente de una medida de seguridad. La información permite calcular el ahorro energético, evitar que una misma ruta se contabilice varias veces y superar la verificación exigida antes de emitir los certificados.
Aplica un procedimiento semejante en su propio Bono Energético. La compañía exige que conductor y pasajero coincidan geográficamente al comenzar y terminar el viaje. Desde su implantación, las reservas asociadas al incentivo aumentaron alrededor de un 15%.
La letra pequeña del incentivo
El vídeo analizado señala límites de cinco viajes diarios, desplazamientos dentro de una misma provincia, un saldo mínimo de 10 euros para solicitar la transferencia y un plazo aproximado de tres a cinco días para cobrar.
También menciona una promoción de cinco euros después de completar los primeros trayectos mediante un código de invitación. Estas condiciones forman parte de la política comercial de la plataforma, no de la regulación estatal de los CAE, y pueden modificarse según la provincia, la campaña o el acuerdo alcanzado con universidades y empresas. El sistema público reconoce el ahorro, pero la aplicación decide cómo repartir su valor económico entre usuarios, costes de verificación y margen empresarial.
Un mercado, no una ayuda convencional
El modelo presenta una diferencia decisiva respecto a las subvenciones tradicionales. No existe necesariamente una convocatoria, un presupuesto cerrado ni una ayuda idéntica para todos los conductores. El valor depende del ahorro certificado y del precio que estén dispuestas a pagar las empresas obligadas.
España debe alcanzar un ahorro acumulado de 37.206 kilotoneladas equivalentes de petróleo entre 2021 y 2030, con un objetivo anual inicialmente fijado en 676 ktep. El mercado de CAE pretende cumplir parte de esa meta de manera más barata que las subvenciones convencionales.
TRIBBU no regala gasolina ni reparte dinero europeo sin condiciones. Convierte los kilómetros compartidos en un activo que las energéticas necesitan comprar para cumplir la ley.