Cami Clark

Ni Claude sabía esto, la figura de Cami Clark irrumpe en el debate sobre Anthropic

Cami Clark, esposa de Dario Amodei, emerge como una influyente asesora informal del fundador de Anthropic. Antes intentó levantar una empresa de pornografía dirigida a mujeres y pidió financiación a Jeffrey Epstein, que no llegó a invertir.
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Ni siquiera Claude parecía tener clara la respuesta. La vida privada de Dario Amodei, consejero delegado y cofundador de Anthropic, ha permanecido durante años fuera del foco hasta que una investigación de The Wall Street Journal ha colocado un nombre en el centro del poder informal que rodea al gigante de la inteligencia artificial: Cami Clark, su esposa desde 2022. El periódico la describe como una especie de caja de resonancia y asesora estratégica del ejecutivo, pese a que no ocupa ningún puesto formal dentro de Anthropic.

Su biografía añade ingredientes difíciles de imaginar juntos: una empresa de pornografía orientada al público femenino, correos buscando financiación de Jeffrey Epstein y conexiones con algunos de los mayores inversores de Silicon Valley.

Una figura prácticamente invisible

Clark, nacida en Reno en 1979, llevaba años moviéndose por los círculos tecnológicos estadounidenses sin apenas exposición pública. El Journal sostiene incluso que se hicieron esfuerzos para retirar referencias sobre ella de internet. La discreción era tal que pruebas realizadas con Claude no permitían al chatbot identificar correctamente que Amodei estaba casado.

El dato tiene algo de paradoja: la compañía que construye uno de los sistemas de IA más avanzados del planeta contaba aparentemente con muy poca información pública sobre una persona próxima a su máximo ejecutivo.

Clark no trabaja oficialmente en Anthropic, pero fuentes próximas a la empresa citadas por el Journal aseguran que aconseja a Amodei y mantiene interlocución con inversores.

El negocio del «porno de lujo»

Mucho antes de Claude, Clark emprendió en una industria completamente distinta. Cofundó Eddice, un proyecto audiovisual dirigido principalmente a mujeres y descrito por ella misma como una compañía de «pornografía de lujo gratuita». El concepto buscaba trasladar al contenido adulto un posicionamiento más sofisticado y alejado de los códigos tradicionales del sector.

El negocio no terminó convirtiéndose en el gran proyecto empresarial que perseguían sus fundadoras. Sin embargo, su búsqueda de capital dejó un rastro documental que más de una década después vuelve a colocar a Clark bajo los focos.

Y uno de los nombres de ese rastro es especialmente incómodo.

Los correos con Jeffrey Epstein

Clark fue presentada en 2011 a Jeffrey Epstein a través del agente literario John Brockman. Los correos posteriormente incorporados a los archivos de Epstein muestran que intercambiaron mensajes sobre los proyectos de Clark y que, en 2012, la empresaria le planteó expresamente la posibilidad de financiar la expansión audiovisual de su compañía.

El contexto resulta relevante: Epstein ya había sido condenado en 2008 por delitos relacionados con prostitución y estaba registrado como delincuente sexual.

Pero existe también una precisión fundamental. No hay indicios en los archivos publicados de que Epstein llegara a invertir en la empresa de Clark, ni las informaciones consultadas acusan a Clark de participar en los delitos del financiero.

De Epstein a Eric Schmidt

La trayectoria empresarial de Clark continuó posteriormente con proyectos vinculados a datos y salud femenina. Sin embargo, su conexión más determinante para la historia de Anthropic sería otra: Eric Schmidt, antiguo consejero delegado de Google.

Clark mantuvo anteriormente una relación con Schmidt y, según el Journal, desempeñó después un papel en el acercamiento entre el empresario y Amodei. Schmidt terminó participando en la primera gran ronda de financiación de Anthropic.

La propia Anthropic confirma que su Serie A de 124 millones de dólares, cerrada en mayo de 2021, contó con Schmidt entre los inversores, junto a Jaan Tallinn, Dustin Moskovitz y otros financiadores tecnológicos.

Aquí aparece el verdadero peso empresarial de Clark: las conexiones.

Poder sin cargo oficial

Cuando Amodei viajó este año a Nueva Delhi para una reunión de líderes mundiales de inteligencia artificial, eligió a Clark como acompañante. También ha aparecido junto a él en Davos y en encuentros con inversores como la conferencia de Sun Valley.

Su influencia, según las fuentes consultadas por el Journal, opera lejos del organigrama: contactos, asesoramiento, relaciones con inversores y apoyo estratégico al CEO.

No existe necesariamente nada anómalo en que un empresario escuche a su pareja. La cuestión adquiere otra dimensión cuando se trata del máximo responsable de una de las compañías privadas más valiosas y políticamente influyentes del mundo tecnológico.

Los 2 billones que cambian todo

El momento de las revelaciones explica buena parte de su impacto. Anthropic avanza hacia una posible salida a Bolsa y algunos accionistas manejan valoraciones próximas a los 2 billones de dólares, aunque se trata todavía de expectativas de inversores y no de una valoración definitiva fijada por el mercado.

Anthropic nació en 2021 presentándose como una alternativa especialmente centrada en la seguridad y gobernanza de la inteligencia artificial. Su crecimiento ha convertido a Amodei en uno de los empresarios con mayor capacidad para influir sobre el futuro tecnológico.

Por eso el interés sobre Clark va mucho más allá de su pasado. La pregunta económica es quién influye realmente en quienes controlan las compañías que aspiran a valer billones. En Silicon Valley, el organigrama oficial cuenta una parte de la historia. Las relaciones personales, los inversores y las redes de confianza pueden contar el resto.

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