Tragedia en Tayrona: Una española pierde la vida en naufragio por presunta negligencia

Noelia Maximino Beltrán, de 31 años, falleció tras volcar una lancha turística en Colombia. Su familia sostiene que viajaban cuatro o cinco personas por encima de la capacidad permitida y que no había equipos de seguridad para todos.
Imagen del Parque Nacional Natural Tayrona, zona del naufragio donde una española perdió la vida, tomada desde una embarcación cercana.<br>                        <br>                        <br>                        <br>
Tragedia en Tayrona: Una española pierde la vida en naufragio por presunta negligencia

Una excursión por uno de los enclaves turísticos más conocidos del Caribe colombiano terminó el martes 11 de agosto en tragedia. Noelia Maximino Beltrán, española de 31 años y natural de Castellón, murió después de que la embarcación recreativa en la que viajaba naufragara en aguas próximas a Cabo San Juan del Guía, dentro del Parque Nacional Natural Tayrona.

La investigación acaba de comenzar, pero existe ya un elemento especialmente delicado. La familia sostiene que la lancha llevaba cuatro o cinco pasajeros más de los permitidos y que no había chalecos salvavidas suficientes. Las autoridades colombianas, por ahora, no han dado esas circunstancias por probadas y tratan de determinar exactamente qué ocurrió.

Más de 20 personas en el agua

La Dirección General Marítima de Colombia, a través de la Capitanía de Puerto de Santa Marta, confirmó que el naufragio dejó alrededor de 20 personas en el agua. Tras recibir el aviso se activaron los protocolos de emergencia junto con la Armada colombiana y los servicios de Guardacostas.

Sin embargo, cuando los equipos oficiales llegaron al lugar, varios pescadores de la zona ya habían conseguido auxiliar a los ocupantes y trasladarlos hacia centros médicos cercanos. Maximino Beltrán fue la única víctima mortal confirmada.

La fotografía que puede ser clave

Una de las pruebas que ahora despierta mayor interés es una fotografía tomada antes de la navegación. Según las informaciones publicadas sobre la investigación, en la imagen aparecen más de 30 personas a bordo, una cifra que deberá contrastarse con la capacidad oficialmente autorizada para esa embarcación.

La mera existencia de la fotografía no demuestra por sí misma que hubiera sobrecupo. Sí aporta, no obstante, un elemento objetivo que puede permitir a los investigadores reconstruir quién viajaba, en qué condiciones y con qué dispositivos de seguridad.

La familia denuncia negligencia

Sergio, primo de la fallecida y portavoz familiar, ha ido mucho más lejos. Según su versión, había cuatro o cinco personas por encima de la capacidad de la lancha y, como consecuencia, no existían chalecos suficientes para todos los pasajeros.

La familia asegura además que Noelia no llevaba chaleco cuando ocurrió el accidente y considera que existió una negligencia por parte de los responsables de la embarcación. Estas acusaciones forman parte del testimonio familiar y todavía deben ser acreditadas por la investigación oficial.

Los allegados no descartan emprender acciones legales una vez esclarecidos los hechos.

Lo que tendrán que aclarar las autoridades

La investigación abierta por la autoridad marítima colombiana deberá despejar varias incógnitas decisivas: cuántas personas viajaban realmente, cuál era la capacidad máxima permitida, si todos disponían de chaleco, qué autorizaciones tenía la embarcación y cómo estaba el mar cuando se produjo el siniestro.

Esos datos permitirán diferenciar entre un accidente causado por condiciones imprevisibles y un posible incumplimiento de obligaciones básicas de seguridad.

Dimar ha anunciado que investigará las causas y adoptará las medidas correspondientes conforme a la normativa vigente.

Tayrona pone el foco en la seguridad

Parques Nacionales Naturales de Colombia reaccionó con un mensaje particularmente significativo. El organismo reclamó que la seguridad sea prioritaria en las actividades turísticas y recordó expresamente cuatro obligaciones: uso permanente del chaleco, respeto a la capacidad autorizada, cumplimiento de las condiciones de navegación y seguimiento de las indicaciones oficiales.

La elección de esos cuatro elementos coincide precisamente con varias de las cuestiones que ahora se encuentran bajo investigación.

El accidente vuelve así a colocar bajo escrutinio el transporte marítimo de turistas en uno de los destinos naturales más visitados de Colombia.

Exteriores ayuda a la familia

El Ministerio español de Asuntos Exteriores ha confirmado el fallecimiento y mantiene contacto tanto con los familiares como con las autoridades colombianas. El Consulado está proporcionando asistencia y siguiendo la evolución del caso.

La familia también ha solicitado celeridad en la repatriación del cuerpo antes de decidir sus siguientes pasos judiciales.

Queda ahora una cuestión central. Si finalmente se demuestra que existía sobrecupo o que faltaban chalecos salvavidas, la tragedia dejaría de plantearse únicamente como un accidente marítimo para abrir un debate mucho más incómodo: cómo pudo zarpar una embarcación turística sin cumplir las medidas destinadas precisamente a evitar una muerte.

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