Repsol presenta mañana su plan estratégico hasta 2028 con el foco en el upstream, Venezuela y el petróleo por encima de 100 dólares
La energética española afronta su cita con inversores y analistas con Venezuela como gran oportunidad estratégica, el crudo disparado por encima de los 100 dólares y un dividendo al alza del 7,8%.
Repsol celebra este 10 de marzo su Capital Markets Day en Madrid, una cita estratégica en la que el consejero delegado Josu Jon Imaz presentará la actualización del plan de negocio del grupo hasta 2028. La compañía llega a este encuentro con analistas en un momento especialmente complejo en el escenario global, pero también potencialmente favorable para su negocio.
El contexto energético ha cambiado de forma drástica en los últimos meses. Por un lado, Venezuela ha experimentado un giro político radical, que abre nuevas oportunidades para las petroleras internacionales. Por otro lado, el precio del crudo ha superado los 100 dólares por barril, impulsado por la escalada militar en Oriente Medio.
A este escenario se suman unos resultados de 2025 que reflejan una compañía más sólida, eficiente y resiliente, lo que sitúa a Repsol ante uno de los momentos estratégicos más relevantes de los últimos años.
La presentación del plan será seguida por los medios de comunicación a través de streaming, mientras que los analistas asistirán de forma presencial al evento. La hoja de ruta que presentará la compañía girará en torno a tres grandes pilares estratégicos: el crecimiento del negocio upstream, una retribución creciente al accionista y una revisión más prudente de los objetivos en energías renovables.
Resultados sólidos como punto de partida
Repsol cerró el ejercicio 2025 con un beneficio neto de 1.899 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 8% respecto al año anterior.
El resultado neto ajustado, que mide la evolución del negocio ordinario, descendió un 15% hasta los 2.568 millones de euros, en gran parte debido a la volatilidad del mercado energético y a un precio medio del Brent de 69,1 dólares por barril durante el año.
A pesar de este contexto de precios moderados, la compañía ha aprovechado el ciclo para reducir costes, optimizar su cartera de activos y reforzar su balance.
La dirección también ha confirmado que el dividendo en efectivo para 2026 será de 1,051 euros brutos por acción, lo que representa un incremento del 7,8% respecto al ejercicio anterior.
Además, Repsol ha puesto en marcha un programa de recompra de acciones de hasta 350 millones de euros, elevando la retribución total al accionista para 2026 por encima de los 1.900 millones de euros.
Venezuela: la gran oportunidad estratégica
Uno de los grandes cambios en el escenario energético global ha sido la transformación del contexto político en Venezuela.
La caída de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, tras una operación militar liderada por Estados Unidos, ha abierto una nueva etapa en el sector energético del país.
En pocas semanas, Washington ha aprobado dos licencias clave que cambian radicalmente el marco operativo para las petroleras internacionales.
La Licencia 49 permite negociar y firmar nuevos contratos de inversión en Venezuela, mientras que la Licencia 50 habilita directamente las operaciones de Repsol en el sector petrolero y gasístico del país.
La compañía espera incrementar la producción bruta de crudo en Venezuela en más de un 50% en los próximos doce meses, con el objetivo de triplicarla en un horizonte de tres años en colaboración con PDVSA y las nuevas autoridades venezolanas.
El plan inicial contempla estabilizar el suministro de gas para el sistema eléctrico del país y reactivar los cargamentos de petróleo por vía marítima.
El propio Josu Jon Imaz ha mostrado el optimismo del grupo respecto a esta nueva etapa:
"Si Venezuela recupera niveles normales de producción y el desarrollo económico evoluciona en la dirección correcta, estoy seguro de que vamos a encontrar marcos y soluciones para hablar del pasado".
Ese “pasado” tiene una dimensión económica importante: Venezuela mantiene una deuda con Repsol de 4.550 millones de euros, una cifra que la compañía ha revelado públicamente por primera vez.
No obstante, la exposición patrimonial directa de la compañía en el país se ha reducido a 276 millones de euros, lo que supone un descenso del 45% respecto al año anterior.
Oriente Medio dispara el precio del petróleo
La segunda gran variable que marcará el nuevo plan estratégico es la escalada del conflicto en Oriente Medio.
Una serie de ataques y contraataques entre Irán y fuerzas occidentales ha provocado interrupciones en el tráfico marítimo del Estrecho de Ormuz, uno de los puntos clave del comercio energético mundial.
Por este paso marítimo circula aproximadamente el 20% del petróleo que se consume en el planeta, lo que ha provocado una reacción inmediata en los mercados energéticos.
Como consecuencia, el precio del Brent ha superado los 100 dólares por barril, un nivel que no se veía desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Los futuros del WTI llegaron incluso a rozar los 108 dólares por barril.
Para Repsol, este escenario tiene un impacto ambivalente.
Por un lado, el aumento del precio del crudo mejora de forma significativa la generación de caja del negocio upstream. Por otro lado, la volatilidad geopolítica dificulta la elaboración de previsiones financieras a medio plazo.
El upstream se consolida como motor de crecimiento
En este contexto, el negocio de exploración y producción (upstream) se perfila como el principal motor de crecimiento del grupo en los próximos años.
Repsol prevé que su producción alcance entre 560.000 y 570.000 barriles equivalentes de petróleo al día en 2026, frente a los 548.000 barriles diarios registrados en 2025.
Entre los proyectos clave destaca el desarrollo del campo Pikka en Alaska, cuya primera fase de producción comenzará en marzo de 2026.
Renovables: ajuste de expectativas
El tercer eje del plan estratégico será la revisión de la estrategia en energías renovables.
Repsol ya ha comenzado a rebajar algunas de sus expectativas iniciales, especialmente en el desarrollo de hidrógeno verde, debido al enfriamiento del mercado y a las dificultades de financiación.
La compañía no abandona su estrategia de descarbonización, pero apuesta por un enfoque más gradual y realista, priorizando los proyectos con mayor rentabilidad y visibilidad de ingresos.
Una encrucijada estratégica
El Capital Markets Day de este martes se produce en un momento clave para el futuro de Repsol.
La compañía afronta una oportunidad histórica en Venezuela, un entorno de precios del petróleo extremadamente favorable y una estrategia que refuerza el peso del negocio upstream como motor de generación de caja.
La gran cuestión para los inversores será si la compañía será capaz de transformar este contexto geopolítico y energético en valor sostenible para el accionista en un entorno global que sigue marcado por una elevada incertidumbre.
Este proyecto podría alcanzar una capacidad de producción de hasta 80.000 barriles brutos diarios en la segunda mitad del año.
A ello se suman otros proyectos estratégicos como Cypre en Trinidad y Tobago o el desarrollo del campo León-Castilla en Estados Unidos.
Los analistas también estarán atentos a cualquier novedad sobre un posible evento de liquidez del negocio upstream, que podría materializarse en una salida a bolsa en Estados Unidos o en una operación corporativa alternativa.