EEUU pone por escrito que Ceuta y Melilla están en “territorio marroquí” y España entra en alerta

Un documento de la Cámara de Representantes sitúa ambas ciudades en «territorio marroquí», propone negociar su estatus y reserva 40 millones de dólares para Rabat.
HOelw-5WsAAY1zl
HOelw-5WsAAY1zl

Estados Unidos ha introducido por escrito una formulación inédita y políticamente sensible sobre Ceuta y Melilla.
El informe que acompaña al proyecto presupuestario H.R. 8595 para 2027 define ambas ciudades como territorios «administrados por España» y situados en suelo marroquí.
El texto no tiene por sí mismo fuerza legal ni supone un reconocimiento oficial del Ejecutivo estadounidense. Sin embargo, la Cámara de Representantes aprobó el proyecto el 15 de julio por 217 votos frente a 209. La soberanía española no cambia, pero el marco político utilizado en Washington sí merece atención.

La frase que activa la alarma

La referencia aparece en la página 86 del informe elaborado por el Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes. El documento señala que las ciudades de Ceuta y Melilla, «administradas por España», están ubicadas en territorio marroquí y continúan sometidas a una antigua reivindicación de Rabat.

El párrafo añade que el Comité respalda los esfuerzos del secretario de Estado para fomentar un diálogo diplomático entre España y Marruecos sobre el «futuro estatus» de las dos ciudades. No se limita, por tanto, a describir la posición marroquí: contempla abiertamente la posibilidad de una negociación política.

Lo más grave no es únicamente la localización geográfica utilizada, sino que el texto presenta la soberanía como una cuestión susceptible de revisión.

No es una ley, pero tampoco es irrelevante

Conviene precisar el alcance. La frase no figura en el articulado vinculante de H.R. 8595, sino en la memoria explicativa presentada por el Comité de Asignaciones. El proyecto fue registrado el 30 de abril de 2026 bajo la responsabilidad de Mario Díaz-Balart y quedó asociado al informe parlamentario 119-631.

La Cámara aprobó posteriormente la medida presupuestaria, aunque todavía debe completar el recorrido legislativo antes de convertirse en ley. Además, una memoria parlamentaria no puede modificar la soberanía de un territorio ni obliga automáticamente al Departamento de Estado a asumir todas sus formulaciones.

Sin embargo, este hecho revela algo más profundo: una tesis favorable a Marruecos ha superado el ámbito de las declaraciones individuales y ha entrado en documentación oficial del Congreso estadounidense.

Los 40 millones para Marruecos

El mismo apartado mantiene una ayuda mínima de 40 millones de dólares para Marruecos. La cantidad se divide en dos partidas: 20 millones para programas de inversión en seguridad nacional y otros 20 millones mediante financiación militar exterior.

La proximidad entre la asignación económica y la referencia territorial refuerza la lectura política del documento. Washington presenta a Marruecos como un socio estratégico y recuerda que la alianza bilateral se remonta al tratado de amistad firmado en 1786.

No existe una relación jurídica directa entre esos fondos y Ceuta o Melilla. Pero el mensaje diplomático resulta inequívoco: Rabat recibe apoyo militar mientras sus reivindicaciones territoriales encuentran espacio en un informe presupuestario estadounidense.

Díaz-Balart mueve sus piezas

Mario Díaz-Balart preside el subcomité responsable de Seguridad Nacional, Departamento de Estado y programas relacionados. El Comité de Asignaciones aprobó inicialmente el proyecto por 35 votos contra 27, antes de elevarlo al pleno de la Cámara.

Su influencia resulta relevante porque el lenguaje presupuestario condiciona prioridades, financiación y orientaciones dirigidas al Ejecutivo. No equivale a una decisión de la Casa Blanca, pero puede preparar el terreno para futuras iniciativas diplomáticas.

La expresión «administradas por España» añade ambigüedad deliberada. No afirma de manera explícita que España carezca de soberanía, pero evita reconocerla con claridad y coloca a las ciudades dentro de un relato territorial favorable a Marruecos.

España rechaza cualquier duda

La respuesta del Gobierno español ha sido contenida. José Manuel Albares sostuvo que la españolidad de Ceuta y Melilla está tan fuera de duda como la de Valladolid o Santiago de Compostela. Madrid ha evitado convertir el episodio en una crisis bilateral abierta, precisamente porque la referencia no constituye una posición ejecutiva vinculante.

Esa cautela reduce la escalada inmediata, aunque también plantea un riesgo: que una fórmula inicialmente marginal termine normalizándose en futuros documentos estadounidenses.

El contraste con otras disputas resulta revelador. Washington reconoce expresamente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y ha reforzado en 2026 su asociación con Rabat en defensa, energía y seguridad regional.

La soberanía española sobre Ceuta y Melilla no depende de un informe presupuestario estadounidense. Tampoco una frase parlamentaria puede transformar por sí sola el derecho internacional o la organización territorial de España.

Pero la política exterior también se construye mediante vocabulario, precedentes y silencios. Una vez incorporada la expresión «futuro estatus» a un documento oficial, Marruecos puede utilizarla para sostener que su reclamación empieza a encontrar respaldo institucional en Washington.

No se ha producido una cesión territorial, pero sí una erosión semántica con consecuencias diplomáticas. España deberá impedir que una formulación no vinculante termine convirtiéndose en el lenguaje habitual de Estados Unidos sobre sus dos ciudades autónomas.

Comentarios