Giro estratégico en plena escalada con Washington

Irán ordena reactivar las negociaciones nucleares con EE.UU.

Irán ha dado un paso inesperado en uno de los momentos de mayor tensión con Occidente. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha ordenado el inicio de nuevas negociaciones nucleares con Estados Unidos, según ha informado la agencia Fars. El movimiento, que rompe meses de parálisis diplomática tras un ataque militar atribuido a Washington y Tel Aviv, apunta a un cambio calculado de estrategia en Teherán, en medio de amenazas militares, sanciones crecientes y una presión económica asfixiante.

EPA/ABEDIN TAHERKENAREH
EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

Un diálogo limitado, pero políticamente explosivo

De acuerdo con fuentes del Gobierno iraní citadas por Fars, las conversaciones estarán estrictamente limitadas al programa nuclear, una condición que Teherán ha mantenido de forma constante durante años. Irán rechaza de plano ampliar el diálogo a cuestiones como su programa de misiles, su política regional o el papel de la Guardia Revolucionaria, asuntos que Washington y sus aliados consideran inseparables del dossier nuclear.

Las conversaciones entre EE.UU. e Irán estarán estrictamente limitadas al programa nuclear
Las conversaciones entre EE.UU. e Irán estarán estrictamente limitadas al programa nuclear

Este enfoque revela una doble intención: mostrar disposición al diálogo para aliviar la presión internacional, sin ceder en los pilares estratégicos del régimen. Para Teherán, el nuclear sigue siendo el único terreno negociable, y cualquier intento de ampliarlo sería interpretado como una humillación política.

El contexto: amenazas, sanciones y riesgo de guerra

La orden de Pezeshkian llega en un contexto extremadamente delicado. En las últimas semanas, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en Oriente Medio, desplegando portaaviones, destructores y aviones de combate cerca de Irán. El propio presidente Donald Trump ha advertido públicamente de que cualquier nuevo ataque contra intereses estadounidenses recibiría una respuesta “mucho más dura”.

Paralelamente, la Unión Europea ha endurecido su postura contra Teherán, designando a la Guardia Revolucionaria como organización terrorista y aprobando nuevas sanciones. Para la economía iraní, ya muy debilitada, el cerco internacional amenaza con convertirse en asfixia total.

Ankara, posible escenario del deshielo

Según las informaciones disponibles, socios regionales están trabajando para organizar una reunión de alto nivel en Ankara, que podría convertirse en el escenario del relanzamiento diplomático. Turquía, que mantiene canales abiertos tanto con Washington como con Teherán, aspira a ejercer de mediador en una negociación cargada de desconfianza mutua.

Ankara podría convertirse en el escenario del relanzamiento diplomático
Ankara podría convertirse en el escenario del relanzamiento diplomático

La elección de Ankara no es casual: ofrece una localización políticamente menos tóxica que otras capitales europeas y permite a ambas partes vender el diálogo como un gesto pragmático, no como una concesión al adversario.

Un historial de negociaciones fallidas

Irán y Estados Unidos ya completaron cinco rondas de negociaciones nucleares, en un proceso marcado por avances técnicos y bloqueos políticos. La sexta ronda, prevista para el verano pasado, fue suspendida abruptamente tras un ataque militar contra territorio iraní, que Teherán atribuyó directamente a una coordinación entre Estados Unidos e Israel.

Desde entonces, el diálogo quedó congelado y sustituido por una escalada retórica y militar que llevó a muchos analistas a advertir de un riesgo real de conflicto directo. La decisión de reactivar las conversaciones sugiere que ambas partes buscan ahora evitar ese escenario.

Pezeshkian, entre la presión interna y el realismo

El presidente Pezeshkian se enfrenta a una compleja ecuación interna. Por un lado, los sectores más duros del régimen desconfían profundamente de Estados Unidos y ven cualquier negociación como una señal de debilidad. Por otro, la población sufre una inflación elevada, escasez de divisas y un deterioro constante del nivel de vida.

Ordenar el inicio de negociaciones nucleares permite al Gobierno presentarse como responsable y pragmático, sin romper las líneas rojas ideológicas. Al limitar el diálogo al ámbito nuclear, Pezeshkian intenta contener las críticas internas mientras gana margen de maniobra en el exterior.

Washington también mueve sus piezas

Desde el lado estadounidense, la Administración Trump ha dejado entrever su disposición a negociar un nuevo acuerdo nuclear, siempre que incluya garantías más estrictas que el pacto de 2015. Para Washington, evitar que Irán avance hacia capacidades nucleares militares sigue siendo una prioridad estratégica.

Sin embargo, la Casa Blanca también juega con la presión militar como herramienta de negociación, enviando el mensaje de que el diálogo es una opción, pero no la única. Este doble enfoque —amenaza y oferta— define el actual pulso entre ambos países.

La gran incógnita es si este movimiento marca el inicio de una desescalada real o simplemente una tregua táctica en una confrontación más amplia. Las posiciones siguen alejadas, la confianza es mínima y cualquier incidente militar podría hacer descarrilar el proceso antes de que comience.

Aun así, el simple hecho de que Teherán haya ordenado reactivar el diálogo indica que el coste de la confrontación empieza a superar al del compromiso. En un tablero regional al borde del colapso, Irán y Estados Unidos parecen dispuestos, al menos por ahora, a volver a sentarse frente a frente.

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