Misil Oreshnik: un claro aviso a Estados Unidos y la OTAN según experto en geopolítica
Análisis profundo sobre cómo el lanzamiento del misil ruso Oreshnik cerca de Polonia simboliza un cambio en el equilibrio mundial, en medio de una administración Trump marcada por la presión militar y fracturas internas en EE.UU., y la respuesta estratégica de los BRICS para proteger su soberanía.
La tensión internacional vuelve a subir de nivel. El lanzamiento del misil hipersónico Oreshnik cerca de Polonia no se lee como una prueba más: se interpreta como un mensaje directo a Estados Unidos y a la OTAN.
Así lo sostiene Aníbal González, experto en geopolítica. Para él, estos movimientos no van por separado. Encajan en una cadena de señales que apuntan a un nuevo orden mundial en la era Trump 2026.
El aviso es claro y el momento también. Europa mira de reojo, Washington mide fuerzas y el tablero parece cambiar a toda velocidad. Atención a lo que viene, porque cada gesto cuenta.
La apuesta de Trump: realismo selectivo y presión militar
La Casa Blanca deja atrás la diplomacia clásica. El foco pasa a un realismo selectivo: presión militar visible y movimientos medidos. En esa línea se encuadran el aumento del despliegue naval en el Caribe y las capturas de buques rusos, con un caso que destaca: el hundimiento del Marinera.
“No es coincidencia”, plantea González. Según su lectura, estas maniobras construyen un embudo de tensión global que empuja el escenario hacia el borde de un choque abierto.
La señal no se dirige sólo a Rusia. También marca el tono hacia aliados de la OTAN y hacia el propio bloque europeo: Washington estaría dispuesto a elevar el nivel de confrontación y a sostenerlo.
El misil hipersónico Oreshnik y su mensaje
En ese marco, el lanzamiento del Oreshnik gana peso. Su velocidad y su capacidad de evasión lo convierten en un símbolo de fuerza militar rusa. Que se haya aproximado a la frontera con Polonia no se interpreta como accidente ni error: se ve como un gesto calculado.
¿Qué significa para Europa y para Estados Unidos? Para González, es “la representación física” de un tablero global distinto, donde las reglas de siempre dejan de servir y la balanza estratégica se reacomoda.
Fracturas internas y choque social: la sombra en EE. UU.
La presión no se limita al exterior. Dentro de Estados Unidos, el clima también se complica. González habla de una “guerra civil larvada”, alimentada por una retórica racial cada vez más dura y por actuaciones policiales polémicas, como la interpelación mortal en Minneapolis.
Estas grietas, según el experto, debilitan la estabilidad y erosionan la cohesión necesaria para sostener una política exterior agresiva con continuidad. A esto se suma una política migratoria autoritaria y planes de anexión, con el caso de Groenlandia como ejemplo que añade tensión.
Efecto en el orden mundial
Con ese desgaste interno, la hegemonía estadounidense se percibe menos firme. En ese contexto, no sorprende que los países BRICS consideren reforzar su cooperación militar para proteger recursos naturales y defender desafíos soberanos.
La idea de los BRICS de actuar como una especie de “mini OTAN” no aparece como capricho. Se presenta como respuesta a un escenario en el que, siempre según González, Washington operaría con una política sistemática de saqueo y control.
