La OTAN vende una “revolución” defensiva, pero el problema sigue siendo político
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Vivimos, sin exageración retórica, uno de los momentos más delicados que ha conocido el orden internacional desde el final de la Guerra Fría — y me atrevo a sostener que, en algunos aspectos, el más delicado de todos. La jornada que hoy analizamos condensa esa fragilidad con una nitidez casi didáctica: se inaugura en Ankara una cumbre de la OTAN que debería ser trascendental, en un momento trascendental, pero que — lo advierto ya — se saldará con resultados perfectamente intrascendentes; el régimen oligárquico-yihadista de Teherán, decapitado en su cúspide y sin un árbitro capaz de garantizar nada, vuelve a incendiar el estrecho de Ormuz; estalla un coche bomba junto al hotel del presidente Macron en Damasco; y una oligarquía terrorista entierra a su líder asesinado entre gritos de venganza mientras exhibe desafío en lugar de duelo. |
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La tan cacareada — que no anhelada, pues ni siquiera estamos cerca de anhelarla de verdad — autonomía estratégica de Europa es, hoy por hoy, una quimera. No tenemos ni la voluntad política colectiva, ni los dirigentes dotados de la visión y las capacidades imprescindibles, ni los medios comprometidos con nuestra defensa, ni tan siquiera la consciencia elemental de la gravedad de los riesgos que nos acechan. Sobre ese telón de fondo se proyecta un leitmotiv que vengo describiendo desde hace semanas y que hoy alcanza su expresión más cruda: la orfandad de mando. La misma orfandad que reina en Teherán — donde el más despiadado de los generales domina por la fuerza sin poder arbitrar — reverbera, salvando todas las distancias morales, en la silla vacía que Europa, y muy señaladamente España, ocupan en la mesa donde se decide su propio destino. |
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II. NOTICIAS MÁS IMPORTANTES DE LAS ÚLTIMAS 24 HORAS |
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1. Arranca en Ankara una cumbre de la OTAN condenada a la intrascendencia bajo la égida del ego de Erdogan |
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Hechos |
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Los jefes de Estado y de Gobierno de los 32 aliados se reúnen hoy y mañana, 7 y 8 de julio, en el megalómano complejo presidencial de Ankara — esa oda al ego de Recep Tayyip Erdogan — para una cumbre que Mark Rutte, secretario general de la Alianza, ha querido vestir de «revolución industrial de defensa». En un acto bautizado, sin rubor, como el «gran desvelamiento» (the big reveal), los europeos anunciarán decenas de miles de millones de dólares en nuevos contratos armamentísticos — buena parte de ellos, paradójicamente, adjudicados a empresas estadounidenses —, la sustitución de la flota de aviones de vigilancia AWACS, con medio siglo a sus espaldas, por el GlobalEye sueco de Saab, y una batería de programas de drones, misiles e interceptores financiados en parte con el fondo europeo de préstamos para defensa, dotado con hasta 170.000 millones de dólares. La declaración final reafirma el compromiso «inquebrantable» con el artículo 5, califica a Rusia de «amenaza a largo plazo» y compromete unos 70.000 millones de euros en asistencia militar a Ucrania para 2026. Todo ello a la sombra del bombardeo ruso que la víspera del cónclave descargó sobre Kiev decenas de misiles y centenares de drones, con once muertos como mínimo. |
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El trasfondo es conocido: Donald Trump, que ha llegado a tildar a la OTAN de «tigre de papel» (paper tiger), exige que los aliados aceleren hasta el 5% del PIB pactado en La Haya — un 3,5% en defensa nuclear del gasto y un 1,5% en seguridad ampliada — mientras Washington promueve su doctrina de la «OTAN 3.0»: que Europa asuma su defensa convencional para que Estados Unidos se vuelque en el Indo-Pacífico frente a China. Habrá reuniones bilaterales de Trump con Zelenski, con el sirio Ahmed Al Shaara y con el propio Erdogan, sobre cuya eventual readmisión al programa del caza F-35 planea la oposición expresa de Israel. |
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Implicaciones |
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Que el secretario general nos quiera vender un cuento de hadas sobre las nuevas e imparables capacidades de la Alianza — la jubilación de unos AWACS geriátricos travestida de salto tecnológico — suena al chiste triste de un cómico en paro. Y conviene decirlo con todas las letras: el problema no es solo el 5%. Varios socios europeos están ya muy cerca o por encima de Estados Unidos, que gasta apenas un 3,4% de su PIB en defensa y que fue — dato demoledor — el único país de la OTAN cuyo esfuerzo, medido como porcentaje del PIB, era menor en 2024 que en 2014. Polonia (4,1%), Estonia (3,4%), Letonia (3,2%) o Grecia (3,1%) desmienten el relato del europeo gorrón. Washington debería, sencillamente, cumplir lo que exige a los demás. La cumbre, en suma, exhibe la asimetría entre una potencia que ordena y una Europa que obedece sin rumbo propio. |
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Perspectivas y escenarios |
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Este analista estima que el desenlace será, en el mejor de los casos, un progreso incremental sin ruptura — lo justo para que Trump se apunte una «vuelta de la victoria» y para que los europeos respiren aliviados por no haber sido humillados en público. Nada que se parezca a una arquitectura estratégica autónoma. El riesgo de fondo persiste: una Alianza sostenida por la aritmética del gasto y no por una voluntad política compartida es un edificio imponente levantado sobre cimientos de arena. |
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2. La Guardia Revolucionaria vuelve a atacar en Ormuz: el gasero catarí Al Rekayyat, castigado por eludir el “peaje” del régimen |
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Hechos |
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En la noche del lunes, la Guardia Revolucionaria (Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica — CGRI) disparó al menos dos misiles contra buques mercantes que transitaban el estrecho de Ormuz, según fuentes estadounidenses citadas por The Wall Street Journal y Axios. Uno de los alcanzados fue el Al Rekayyat, gasero de gas natural licuado propiedad de Nakilat (Qatar Gas Transport Company), impactado en su costado de babor con incendio en la sala de máquinas y sin víctimas. No es un detalle menor que la víctima sea un buque catarí: Qatar es, precisamente, el arquitecto del alto el fuego. El CGRI había advertido por radio marítima que sus «misiles y drones están listos para disparar» contra quienes usaran la ruta próxima a Omán en lugar de los corredores que Teherán se arroga el derecho de designar. El barril de Brent repuntó hacia los 73 dólares; Reino Unido y Francia anuncian una misión para asegurar el estrecho. |
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Implicaciones |
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El episodio confirma dos tesis que vengo sosteniendo. La primera: que el régimen planea cobrar — pasados los sesenta días de franquicia — un canon por «servicios de navegación», esto es, una extorsión mafiosa con barniz burocrático. La segunda, más profunda, es lo que he dado en llamar la paradoja del descabezamiento: la eliminación de la cúspide de Teherán no ha despejado el camino hacia la moderación, sino que ha agravado el problema de gobernanza. El régimen dispone hoy de una figura dominante — el general Ahmed Vahidi —, pero carece de un garante fiable de cualquier concesión. Quien se impone es el más despiadado, no el más autorizado; y un halcón dominante sin la legitimidad ni la voluntad de cumplir no puede sino generar esta intermitencia caótica en Ormuz. No es un accidente: es la firma misma de la nueva estructura de poder. |
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Perspectivas y escenarios |
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Estamos ante un ejemplo de manual de lo que denomino guerras de temperatura variable: conflictos de baja resolución pero altísima capacidad de destrucción que nadie puede ganar ni permitirse perder. El triunvirato de generales-terroristas del CGRI necesita la tensión permanente para justificar su dominio y seguir sometiendo a su propio pueblo. Mientras la fractura sistémica contenida siga siendo el estado natural del régimen, Ormuz oscilará entre la apertura interesada y el zarpazo intimidatorio, y la prima de riesgo del crudo subirá y bajará al ritmo de esa respiración entrecortada. |
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3. Coche bomba junto al hotel de Macron en Damasco: un aviso en la Siria frágil de Al Shaara |
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Hechos |
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Dos explosiones sacudieron hoy el centro de Damasco mientras el presidente Emmanuel Macron concluía una visita de dos días a Siria. El artefacto — al parecer, un explosivo adosado a un vehículo — detonó en las inmediaciones del hotel Four Seasons, donde se alojaba el mandatario francés, y de la sede del Ministerio de Turismo. Macron, que en ese momento se dirigía al Palacio del Pueblo para reunirse con su homólogo Ahmed Al Shaara, resultó ileso y mantuvo su agenda sin alteraciones; el Elíseo confirmó que ni siquiera oyó la deflagración. Las imágenes mostraron un vehículo en llamas y restos de sangre en el asfalto, con víctimas temidas aunque sin cifra oficial. No ha habido, hasta el cierre de este informe, reivindicación alguna. Se trata de la primera visita de un jefe de Estado de Europa occidental a Damasco desde la caída de Bashar al Asad, y Macron acudió acompañado de una delegación empresarial — con los primeros ejecutivos de TotalEnergies y CMA CGM — centrada en la reconstrucción. |
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Implicaciones |
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Aunque la autoría permanece sin esclarecer, las hipótesis más verosímiles apuntan en dos direcciones que conviene no confundir: células terroristas enviadas o inspiradas por Teherán — a quien la normalización de una Siria post-Asad orientada hacia Occidente perjudica sin paliativos — o bien el DAESH, enemigo mortal de Al Shaara. En cualquiera de los dos supuestos, el mensaje es idéntico: la seguridad de la nueva Siria es un bien escaso y disputado, y quienes apuestan por su estabilización lo hacen sobre un terreno minado, en sentido literal y figurado. |
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Perspectivas y escenarios |
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La estabilización siria seguirá siendo rehén de sus saboteadores. El atentado — fallido en su objetivo presumible, pero eficaz como advertencia — no descarrilará la apertura europea, pero sí encarecerá su precio y ralentizará el flujo de inversión que la reconstrucción reclama. Habrá que vigilar de cerca si la investigación permite atribuir la autoría, porque de ella dependerá el tono de la respuesta franco-siria en las próximas semanas. |
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4. Teherán entierra a Jamenei entre gritos de venganza: desafío en lugar de duelo y un nuevo orden regional en gestación |
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Hechos |
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Irán celebra desde el 3 de julio, y hasta el entierro previsto el día 9 en Mashhad, el funeral de Estado de Ali Jamenei, asesinado el 28 de febrero en el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel que abrió la guerra. Cientos de miles de personas — el régimen habla de millones — han desfilado ante el féretro en la Gran Mosalla de Teherán, entre consignas de «venganza» y proclamas de un poeta que reclamó abiertamente la muerte de Trump y de Netanyahu. Reuters resume el sentido de la ceremonia: una exhibición de desafío y el anuncio de un nuevo orden regional. Delegaciones de un centenar de países — con Rusia, Pakistán, los talibanes y las repúblicas centroasiáticas al frente, y con Occidente clamorosamente ausente — han acudido; enviados de las organizaciones terroristas Hizbulá y Hamás se reunieron con el ministro de Exteriores, Araqchí. |
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Implicaciones |
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El dato capital no es quién estuvo, sino quién faltó y quién sobró. Faltó Mojtaba Jamenei, el hijo «inexplicablemente llamado ‘supremo’» y designado sucesor, que no ha aparecido en público desde su ascenso — herido, oculto, quizá incapacitado — y que se confirma como líder marioneta y desaparecido: una figura vacía. Y sobró, con protagonismo elocuente, el general Ahmed Vahidi, comandante en jefe del CGRI, que reapareció sentado junto al ataúd tras meses en la clandestinidad. Aquí reside el corazón del asunto. El poder real descansa hoy en un triunvirato de la Guardia Revolucionaria: Vahidi como primus inter pares — de lejos la peor de las opciones, tan fanático como los demás pero infinitamente más brutal y despiadado, buscado además por Interpol por el atentado de 1994 contra la mutual judía AMIA de Buenos Aires, que dejó 85 muertos —; el exgeneral Mohamed B. Zolghadr al frente del Consejo Nacional de Seguridad y de las brigadas Al-Quds; y Rezaei como asesor militar interino. Ghalibaf responde ante Vahidi, no ante el bloqueado reformista Pezeshkian. |
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Perspectivas y escenarios |
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La coreografía funeraria persigue proyectar continuidad y control de la transición, pero delata justo lo contrario: un régimen con un dueño despiadado y sin un árbitro legítimo. Fijo el Escenario B — el de una negociación pilotada por el halcón dominante pero incapaz de garantizar el cumplimiento — en un 40% de probabilidad. Mientras Vahidi mande por el miedo y no por la autoridad, la política exterior iraní será la de la exportación del terror y la instrumentalización del conflicto como método de supervivencia interna. El desafío exhibido en el funeral no es fortaleza: es la máscara de una oligarquía yihadista que solo sabe sostenerse sobre el pulso permanente. |
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5. JetZero desafía a Airbus y Boeing desde el desierto de Mojave: la innovación aeroespacial como termómetro del poder |
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Hechos |
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En un hangar del desierto de Mojave (California), la empresa emergente (startup) JetZero construye el primer demostrador a escala real de un avión comercial de fuselaje integrado en ala — el diseño en «cuerpo de ala combinada» (blended-wing-body), con silueta de mantarraya — que, según la compañía, podría reducir hasta la mitad el consumo de combustible. El aparato, de 200 a 270 plazas, apunta al segmento «medio del mercado» que en su día ocuparon los Boeing 757 y 767. El demostrador, financiado en parte por la Fuerza Aérea estadounidense (235 millones de dólares desde 2023), lo fabrica Scaled Composites — filial de Northrop Grumman — con motores Pratt & Whitney, y debería volar a finales de 2027. United y Alaska Airlines ya han invertido; United se reserva una opción de compra de hasta cien aparatos, más otros cien. Analistas como Richard Aboulafia (AeroDynamic Advisory) lo juzgan «prematuro, pero no irracional», mientras Bjorn Fehrm (Leeham News) recuerda que el ahorro prometido está aún por demostrar. |
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Implicaciones |
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Conviene no despachar esta noticia como una mera curiosidad industrial. La capacidad de un ecosistema — capital de riesgo, contratos militares, universidades, regulador ágil — para incubar un desafío frontal al duopolio Airbus-Boeing es, en sí misma, un indicador de poder nacional. Estados Unidos convierte su músculo económico en capacidad tecnológica con una fluidez que Europa contempla con envidia mal disimulada. Y aquí la comparación resulta ineludible: mientras al otro lado del Atlántico florece la audacia empresarial con respaldo público inteligente, el Viejo Continente asiste, una y otra vez, a la parálisis de sus grandes programas industriales por la aritmética de los retornos nacionales y la desconfianza mutua. La abdicación estratégica europea no es solo militar: es también, y de forma alarmante, industrial e innovadora. |
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Perspectivas y escenarios |
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El futuro de JetZero pende casi por entero del vuelo de su demostrador: si la promesa aerodinámica se confirma, el escepticismo del sector se tornará en cartera de pedidos y el proyecto — arropado por la euforia inversora que ha desatado la salida a bolsa récord de SpaceX — podría reordenar el mapa de la aviación comercial hacia 2030. Si fracasa, quedará como un espléndido prototipo militar. En cualquier caso, la lección para Europa es la misma: se compite innovando, no lamentando.
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