Una rusa se cuela en un supermercado del Donbás para ver el desabastecimiento: "Hay Coca-Cola"

El supermercado del Donbas
El supermercado del Donbas

Durante los últimos años se ha hablado mucho del supuesto desabastecimiento en Rusia y, especialmente, en los territorios bajo control ruso tras la invasión de Ucrania. La imagen más repetida es la de una economía golpeada por las sanciones, con dificultades logísticas, menos acceso a productos occidentales y una población sometida a restricciones.

Sin embargo, la influencer rusa Liu Sivaya ha compartido unas imágenes grabadas en el Donbás que muestran una realidad bastante distinta en, al menos, uno de los grandes supermercados de la zona.

En el vídeo, Sivaya recorre un establecimiento de enormes dimensiones, casi más parecido a un centro comercial que a un supermercado convencional. Mientras camina por los pasillos, se ven secciones completas de congelados, productos para niños, chucherías, dulces, vinos y numerosos artículos de alimentación.

La propia Liu Sivaya resume la escena con una idea clara: sería mucho más fácil decir lo que no hay que enumerar todo lo que sí hay.

Un supermercado lleno en plena zona marcada por la guerra

Las imágenes muestran un comercio amplio, iluminado y aparentemente bien abastecido. No se ven estanterías vacías ni una oferta reducida a productos básicos. Al contrario, el vídeo enseña una variedad considerable de alimentos, bebidas y productos de consumo.

@_liusivaya ASÍ ES UN SUPERMERCADO EN DONBAS ¿HAY DESABASTECIMIENTO? | Liu Sivaya ¿Realmente hay desabastecimiento en Donbas? ¿Se vive una crisis humanitaria como aseguran los medios occidentales? Hoy te llevo conmigo desde dentro de un supermercado local para mostrarte, sin filtros y sin propaganda, cómo es la realidad cotidiana de una región que lleva años bajo el fuego del conflicto. #Donbas #supermercado #Ucrania #reportaje #guerra #LiuSivaya #vidaendonbas #conflictoUcraniano #situacionreal #noticias #geopolitica #Rusia ♬ sonido original - Liu Sivaya Clips

El contenido se presenta como una respuesta directa a quienes sostienen que en el Donbás no hay productos suficientes o que la población vive en una situación de escasez permanente. Según lo que muestra Liu Sivaya, al menos en ese supermercado concreto, la oferta comercial es amplia.

Eso sí, conviene matizar. Un vídeo en un gran supermercado no permite concluir que toda la región esté igual de abastecida. No es lo mismo un gran establecimiento urbano que una zona rural, una localidad cercana al frente o una familia con pocos recursos económicos.

Pero las imágenes sí sirven para cuestionar la idea más extrema de un desabastecimiento total. En ese punto concreto del Donbás, hay comercio, hay productos y hay una imagen de normalidad cotidiana que contrasta con parte del relato que circula sobre la zona.

Coca-Cola y productos occidentales pese a las sanciones

Uno de los detalles más llamativos del vídeo es la presencia de productos que, en teoría, deberían ser difíciles de encontrar por las sanciones o por la salida de empresas occidentales del mercado ruso.

Entre ellos aparece Coca-Cola, una marca que suspendió oficialmente su actividad en Rusia tras el inicio de la guerra, pero cuyos productos han seguido apareciendo en distintos puntos del país y en zonas bajo influencia rusa a través de vías alternativas.

Esto se explica por las llamadas importaciones paralelas. Aunque una empresa occidental deje de operar directamente en Rusia, sus productos pueden seguir llegando mediante terceros países, reexportaciones o canales comerciales no oficiales.

Por eso, ver una Coca-Cola en un supermercado del Donbás no significa que el mercado funcione igual que antes de la guerra. Pero sí demuestra que las sanciones no han conseguido borrar por completo determinadas marcas occidentales del consumo diario.

La economía rusa se adapta, no se vacía

El vídeo de Liu Sivaya refleja una idea importante: las sanciones han cambiado el mercado ruso, pero no necesariamente lo han dejado vacío.

Muchas empresas occidentales se marcharon o redujeron su presencia. Otras fueron sustituidas por marcas locales. Y muchos productos que antes llegaban directamente ahora lo hacen por rutas indirectas.

En la práctica, Rusia ha desarrollado una economía más cerrada, más dependiente de proveedores alternativos y más apoyada en países que no aplican las sanciones occidentales. Eso permite mantener abastecimiento en muchos sectores, aunque con cambios en precios, calidad, variedad y disponibilidad.

Por eso, la imagen de un supermercado lleno no es incompatible con una economía tensionada. Puede haber estanterías llenas y, al mismo tiempo, productos más caros, menos opciones originales, más marcas sustitutas o mayores dificultades logísticas.

Donbás: vida cotidiana y batalla del relato

El Donbás tiene una carga política evidente. Para Rusia, mostrar normalidad en estos territorios es importante. Supermercados abiertos, productos disponibles, comercios funcionando y consumo cotidiano forman parte del mensaje de integración y estabilidad.

Para Ucrania y sus aliados, en cambio, estos territorios forman parte de una ocupación militar y de una guerra que ha provocado destrucción, desplazamientos y una crisis humanitaria enorme.

En ese contexto, cualquier imagen del Donbás tiene una lectura política. Un supermercado lleno puede ser utilizado como prueba de normalidad por unos, mientras otros pueden interpretarlo como una imagen parcial o propagandística.

La clave está en no convertir un vídeo en una conclusión total. Lo que muestra Liu Sivaya es real en el marco de ese establecimiento: un gran supermercado abastecido. Lo que no puede demostrar por sí solo es que toda la región viva sin problemas económicos, sociales o logísticos.

El relato del colapso comercial queda en cuestión

Lo que sí pone en cuestión el vídeo es la idea de un colapso comercial absoluto. Si en una zona del Donbás hay un supermercado con congelados, productos infantiles, dulces, vinos, bebidas occidentales y una oferta amplia, entonces la realidad es más compleja de lo que a veces se presenta.

No parece correcto describir toda la zona como un territorio sin alimentos o sin acceso a productos básicos. Al menos en determinados puntos, existe una red comercial activa y abastecida.

Otra cosa distinta es hablar del precio, del origen de los productos o del acceso real de toda la población a esos bienes. Un supermercado lleno no significa automáticamente que todas las familias puedan comprar lo que necesitan.

Sanciones, propaganda y consumo diario

La guerra entre Rusia y Ucrania no se libra solo en el frente. También se libra en la economía, en la comunicación y en el relato.

Occidente presenta las sanciones como una herramienta para debilitar la capacidad rusa. Moscú intenta demostrar que esas sanciones no funcionan y que la vida continúa. Y en medio está la población, que compra, trabaja, se desplaza y vive en un entorno marcado por la guerra.

El vídeo de Liu Sivaya entra justo en esa batalla narrativa. Muestra una realidad concreta que puede sorprender a quienes imaginan el Donbás como una zona completamente desabastecida.

Pero también obliga a recordar que la disponibilidad de productos en un comercio no borra el contexto de conflicto, ocupación, sanciones y deterioro económico.

Una imagen que obliga a matizar

La visión más prudente es que el Donbás no puede explicarse con una sola imagen. Ni con la de un supermercado lleno ni con la de una región completamente arrasada y sin productos.

Lo que muestran las imágenes difundidas por Liu Sivaya es que en algunas zonas bajo control ruso existe una red comercial activa, con estanterías llenas y presencia incluso de productos occidentales que supuestamente deberían ser difíciles de encontrar.

Lo que no demuestran es que no haya problemas económicos, ni que las sanciones no tengan impacto, ni que toda la población viva con normalidad.

Pero sí dejan una cosa clara, el relato del desabastecimiento total no encaja con lo que se ve en ese supermercado. En plena guerra, con sanciones y con una situación política extremadamente tensa, las estanterías aparecen llenas. Y esa imagen, por sí sola, reabre el debate sobre hasta qué punto las sanciones están cambiando realmente la vida cotidiana en los territorios bajo influencia rusa.

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