Choque político y mediático en EEUU

Trump desea el cierre del New York Times y desata otra guerra contra la prensa

Donald Trump ha vuelto a elevar el tono contra los grandes medios de comunicación estadounidenses. En un mensaje publicado este martes en Truth Social, el presidente de Estados Unidos cargó duramente contra The New York Times, al que acusó de ser un medio “corrupto” y “patético”, y llegó a afirmar que espera ver cómo su caída de lectores lo obliga a “cerrar sus puertas”. El ataque se produce tras una información del diario sobre el conflicto entre la Casa Blanca y la Universidad de Harvard, en plena escalada política y cultural contra el mundo académico y mediático.

EPA/FRANCIS CHUNG / POOL
EPA/FRANCIS CHUNG / POOL

Un nuevo ataque frontal contra la prensa tradicional

El mensaje de Trump no deja lugar a interpretaciones. El presidente acusó al New York Times de difundir “fake news” y de actuar como un instrumento político de la izquierda, criticando que el periódico no haya corregido lo que considera un artículo “falso” sobre la supuesta retirada de su exigencia de imponer una multa multimillonaria a Harvard. En su publicación, Trump fue más allá del reproche habitual y expresó abiertamente su deseo de que la caída de la circulación del diario acabe provocando su desaparición.

Publicacion de Donald Trump en Truth Social
Publicacion de Donald Trump en Truth Social

Este nuevo episodio se inscribe en una relación históricamente conflictiva entre Trump y los grandes medios, especialmente aquellos considerados referentes del establishment liberal estadounidense. Desde su primera etapa en la Casa Blanca, el mandatario ha construido buena parte de su discurso político en confrontación directa con la prensa tradicional, a la que presenta como enemiga del pueblo y responsable de desinformar a la ciudadanía.

El caso Harvard como detonante político

El enfrentamiento con el New York Times llega en un momento especialmente sensible por la ofensiva del Gobierno contra la Universidad de Harvard. Trump ha intensificado la presión sobre la institución académica, acusándola de tolerar antisemitismo en su campus y de representar un riesgo para la seguridad nacional. Entre las medidas planteadas figuran la prohibición de estudiantes extranjeros y la imposición de una multa que podría alcanzar los 1.000 millones de dólares.

Según Trump, el periódico tergiversó su posición al sugerir que había rebajado sus exigencias económicas contra la universidad. El presidente insiste en que la corrupción y el antisemitismo en Harvard son hechos probados y acusa al medio de minimizar o distorsionar la gravedad de la situación. Este choque revela hasta qué punto el conflicto con las élites académicas se ha convertido en un eje central de su agenda política.

Trump plantea la prohibición de estudiantes extranjeros en Harvard y la imposición de una multa que podría alcanzar los 1.000 millones de dólares.
Trump plantea la prohibición de estudiantes extranjeros en Harvard y la imposición de una multa que podría alcanzar los 1.000 millones de dólares.

Una estrategia de confrontación calculada

Analistas políticos interpretan las declaraciones de Trump como parte de una estrategia deliberada de polarización, orientada a reforzar su base electoral. Atacar a medios como el New York Times no solo moviliza a sus seguidores más fieles, sino que también refuerza la narrativa de un presidente enfrentado a las estructuras tradicionales de poder.

El lenguaje utilizado —calificando al diario de “corrupto” y deseando su cierre— marca un nuevo escalón en la escalada retórica. Aunque Trump ya ha amenazado en otras ocasiones a medios y periodistas, rara vez había expresado de forma tan explícita su deseo de que una cabecera histórica desaparezca. Para sus críticos, este tipo de mensajes debilitan la libertad de prensa y normalizan la hostilidad institucional hacia los medios.

Impacto en el clima político y mediático

Las palabras del presidente han generado reacciones inmediatas en círculos periodísticos y políticos. Defensores de la libertad de expresión advierten de que este tipo de ataques desde la Casa Blanca pueden incrementar la presión y la desconfianza hacia el periodismo, en un contexto ya marcado por la polarización informativa y la caída de la credibilidad de los medios tradicionales.

Por otro lado, simpatizantes de Trump celebran el mensaje como un ajuste de cuentas con lo que consideran una prensa elitista y desconectada de la realidad social. Para ellos, el declive de la circulación de los grandes diarios sería la prueba de que el público está abandonando los medios convencionales en favor de plataformas alternativas y redes sociales afines al discurso del presidente.

El trasfondo cultural y electoral

El choque con el New York Times no puede desligarse del contexto electoral y cultural que atraviesa Estados Unidos. La batalla contra universidades, medios y grandes corporaciones culturales forma parte de un relato más amplio de guerra cultural, en el que Trump se presenta como defensor del ciudadano medio frente a instituciones que considera ideologizadas.

Este enfrentamiento también sirve para desviar la atención de otros frentes políticos y reforzar la agenda interna del Gobierno, especialmente en un momento en que temas como la economía, la inmigración y la política exterior generan tensiones constantes. La confrontación con la prensa se convierte así en un recurso recurrente para marcar el debate público.

Aunque la hostilidad entre líderes políticos y medios no es nueva en Estados Unidos, el tono y la frecuencia de los ataques de Trump siguen siendo excepcionales. Desear públicamente el cierre de uno de los periódicos más influyentes del mundo supone un gesto simbólico de enorme carga política, que profundiza la división entre el poder ejecutivo y el cuarto poder.

De momento, el New York Times no ha respondido oficialmente a las declaraciones, pero el episodio vuelve a poner sobre la mesa el deterioro del diálogo entre la presidencia y los medios, en un país donde la libertad de prensa ha sido históricamente uno de los pilares democráticos.

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