El índice español se mueve plano tras la Fed y deja su rumbo en manos de los resultados de la gran tecnología estadounidense

El Ibex 35 se atasca mientras Wall Street duda de Apple

La apertura del Ibex 35 este jueves dejó una imagen nítida: un mercado que prefiere no moverse hasta tener más información. Tras una caída superior al 1% el miércoles, que alejó al selectivo de los máximos marcados el 27 de enero, el índice apenas avanzaba un 0,06%, hasta los 17.617,6 puntos, en los primeros compases de la sesión. La jornada llega marcada por una Reserva Federal continuista, un Donald Trump que vuelve a presionar abiertamente por recortes agresivos de tipos y un mercado global que aguarda las cifras de Apple, convertidas de facto en un referéndum sobre el ciclo tecnológico. Mientras tanto, las materias primas encadenan subidas “imparables”, el oro se dispara como refugio y las tensiones con Irán vuelven al primer plano. La consecuencia es clara: el Ibex navega sin brújula propia, atrapado entre un contexto externo hipervolátil y un tejido empresarial que depende en exceso de lo que decidan la Fed y Wall Street.

El Ibex 35 se atasca mientras Wall Street duda de Apple
El Ibex 35 se atasca mientras Wall Street duda de Apple

Un rally en pausa tras la Fed

La reunión de la Reserva Federal no trajo sorpresas en lo formal, pero sí matices relevantes para el mercado. La Fed decidió mantener los tipos de interés sin cambios, alineándose con el consenso, y Jerome Powell describió un escenario de “clara mejoría económica” pero con una inflación aún por encima del objetivo.

El mensaje, en principio continuista, se interpretó como un aviso: la autoridad monetaria no tiene prisa por recortar. La probabilidad de una primera bajada de tipos en abril cayó al 26% tras la rueda de prensa, lo que enfría las expectativas de un ciclo de relajación rápido y profundo.

Lo más llamativo no fue, sin embargo, el comunicado, sino el contexto político. Trump ha intensificado sus críticas públicas, reclamando recortes más agresivos y cuestionando la continuidad de Powell cuando deje la presidencia de la Fed en mayo. En el mercado se lee como una fuente adicional de ruido, que añade presión sobre un banco central que ya opera en equilibrio inestable entre inflación, crecimiento y credibilidad.

Para el Ibex 35, la consecuencia es doble: por un lado, los tipos altos prolongan el viento de cola para la banca doméstica; por otro, encarecen la financiación de empresas intensivas en deuda y añaden volatilidad a los flujos internacionales hacia la renta variable periférica. El resultado es un índice que sube muy poco cuando las noticias son buenas y cae con rapidez cuando la narrativa se tuerce.

Índice IBEX 35

El examen de Apple que inquieta a todo el mercado

En este escenario, los resultados de Apple se han convertido en el gran catalizador de corto plazo. La compañía de Cupertino presenta cifras este jueves, en plena temporada de resultados, acompañada por otros gigantes de pagos como Visa y Mastercard.

La lectura del mercado es evidente: cualquier señal de ralentización en ventas de iPhone, servicios o dispositivos ligados a inteligencia artificial puede desencadenar una corrección más amplia en el sector tecnológico. Y, por extensión, en los índices globales que dependen de estos gigantes para justificar sus valoraciones.

“El Ibex 35 ha dejado de mirarse en el espejo del EuroStoxx y lo hace en el del Nasdaq”, explican desde una gran casa de análisis. No se trata tanto del peso directo de Apple en la bolsa española, sino del efecto arrastre: si Wall Street corrige con fuerza, los bancos, las utilities y las grandes cotizadas españolas difícilmente podrán sostener por sí solas las valoraciones actuales.

La reacción emocional del mercado a los últimos resultados de Microsoft es un aviso. La tecnológica cayó alrededor de un 6,5% en negociación after hours pese a presentar cifras sólidas, castigada por las dudas sobre el retorno de sus fuertes inversiones en IA y por una valoración considerada demasiado exigente. El listón para Apple es igual o aún más alto.

La consecuencia para el Ibex es un bloqueo táctico: pocos gestores se atreven a aumentar riesgo en España antes de comprobar si Apple confirma la narrativa de “soft landing” tecnológico… o si la pincha.

Tecnología global: luces y sombras en la carrera por la IA

Mientras Apple se prepara para su gran cita, el resto del mapa tecnológico envía señales mixtas. En Asia, Samsung Electronics ha logrado triplicar su beneficio operativo, impulsada por el encarecimiento de los chips de memoria y el boom de la inteligencia artificial. Los precios en máximos de determinados componentes claves reflejan una demanda robusta de centros de datos y hardware de alto rendimiento.

En Europa, en cambio, la foto es menos brillante. SAP abrió la sesión a la baja pese a presentar resultados en línea con las previsiones, una señal de que el mercado exige no solo cumplimiento, sino sorpresas positivas para seguir pagando múltiplos elevados. Al mismo tiempo, Deutsche Bank firmó su mayor beneficio anual desde 2007, e ING batió expectativas gracias a ingresos por intereses y comisiones muy robustos.

El contraste resulta elocuente: mientras algunos gigantes tecnológicos luchan por justificar valoraciones exigentes, parte del sector financiero europeo se beneficia del entorno de tipos altos y de una recuperación gradual de la demanda de crédito.

Para el inversor español, el diagnóstico es inequívoco: la gran historia de mercado sigue siendo la IA, pero los beneficios reales, por ahora, se concentran en fabricantes de hardware y bancos que financian el nuevo ciclo inversor. El problema para el Ibex es que su exposición directa a la primera categoría es casi inexistente.

Europa financiera toma el relevo

En este contexto, la banca europea emerge como uno de los pilares de estabilidad relativa. Los buenos resultados de Deutsche Bank e ING han reforzado la percepción de que el sector ha dejado atrás la década de tipos cero y márgenes mínimos.

En España, la foto intradía era clara: Santander subía en torno a un 0,13%, BBVA se anotaba un 0,81%, CaixaBank avanzaba un 0,42%, Sabadell ganaba un 0,88%, Bankinter se revalorizaba un 0,28% y Unicaja Banco sumaba un 0,63%. Movimientos moderados, pero claramente mejores que los del resto del índice.

La explicación es sencilla: con tipos altos durante más tiempo y un ciclo económico que no descarrila, los bancos mantienen márgenes de interés neto históricamente elevados y mejoras en calidad de activo. El mercado, sin embargo, comienza a preguntarse cuánto durará este “momento dulce” y qué sucederá cuando lleguen los primeros recortes de la Fed y, más tarde, del BCE.

El contraste con otros sectores resulta demoledor. Valores como Telefónica, Inditex, Iberdrola o Cellnex amanecían en negativo, lastrando al índice pese al buen tono financiero. La consecuencia es un Ibex cada vez más dependiente del comportamiento de seis grandes bancos, lo que aumenta su vulnerabilidad a cualquier giro regulatorio, fiscal o de percepción de riesgo soberano.

Materias primas en máximos y oro disparado

Mientras la renta variable duda, las materias primas se han convertido en uno de los focos de tensión de esta fase del ciclo. Analistas de Renta 4 subrayan que continúa la “subida imparable de las materias primas (metales en máximos históricos)”, apoyada por un dólar más débil y por tensiones geopolíticas crecientes.

El movimiento más simbólico es el del oro, que sube en torno a un 3% y supera la cota de los 5.600 dólares la onza, según las últimas pantallas. Más allá del nivel concreto, el mensaje es nítido: el mercado vuelve a pagar una prima de seguridad por activos refugio ante la combinación de riesgo político, dudas macro y valoraciones muy ajustadas en renta variable.

Este repunte se extiende a otros metales industriales vinculados a la transición energética y la digitalización, mientras el crudo se mantiene en una banda volátil, pendiente tanto de la OPEP+ como de cualquier escalada en Oriente Medio.

Para España, país netamente importador de energía pero con grandes compañías eléctricas y petroleras cotizando en el Ibex, el impacto es ambiguo. Repsol, por ejemplo, subía alrededor de un 0,53%, aprovechando la mejora del “sentimiento petróleo”, mientras las utilities sufrían el temor a un entorno prolongado de tipos altos. El resultado es un mercado en el que los sectores defensivos tradicionales ya no funcionan como refugio automático.

Trump, Irán y el factor político estadounidense

El frente geopolítico añade otra capa de incertidumbre. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha advertido a Irán de posibles ataques militares si no se alcanza un acuerdo sobre su programa nuclear. El tono, más confrontativo que en etapas recientes, alimenta el repunte de materias primas y refuerza la demanda de activos refugio.

Lo paradójico es que esta tensión se combina con un intento de deshielo interno en Washington. Según informaciones del New York Times, Trump y el líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, estarían avanzando hacia un pacto sobre nuevas restricciones a los agentes federales de inmigración, con el objetivo de evitar un cierre de la Administración.

Este doble movimiento —mano dura en política exterior, negociación en política interna— mantiene al mercado en guardia. “La volatilidad política en Estados Unidos añade una prima de riesgo difícil de cuantificar, pero claramente presente en precios”, explican fuentes de una gestora internacional.

El impacto sobre el Ibex es indirecto pero relevante: una escalada con Irán puede encarecer aún más la energía; un cierre parcial del Gobierno estadounidense, en cambio, reavivaría los temores a un frenazo económico global. En ambos casos, la bolsa española se vería atrapada en un movimiento que no controla.

La foto del Ibex: bancos al alza, grandes valores rezagados

Con este telón de fondo, la foto intradía del Ibex 35 es la de un índice partido en dos. En un lado, la banca, apoyada en tipos altos, márgenes amplios y unas perspectivas de resultados todavía sólidas. En el otro, los grandes valores no financieros:

  • Telefónica caía un 0,38%

  • Inditex cedía un 0,33%

  • Iberdrola se dejaba un 0,67%

  • Cellnex retrocedía un 0,23%

Son movimientos moderados, pero reflejan una realidad incómoda: el Ibex no está consiguiendo desplegar un liderazgo sectorial claro más allá de la banca, a diferencia de otros índices europeos con peso relevante de tecnología, lujo o industria avanzada.

Este hecho revela una debilidad estructural. En un mundo donde el relato gira en torno a la inteligencia artificial, la transición energética y la reconfiguración de las cadenas de suministro, España sigue sin grandes cotizadas en esos segmentos de máximo crecimiento. El resultado es un índice muy dependiente del ciclo financiero y regulatorio, y menos expuesto a las grandes tendencias de largo plazo.

Comentarios