El IBEX 35 resiste y marca 17.637 puntos pese a Venezuela

El selectivo español se desmarca de Europa y aguanta el ruido geopolítico mientras el mercado rota de tecnológicas a defensa
IBEX 35
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El IBEX 35 cerró este jueves con un rebote discreto del 0,23%, hasta los 17.637 puntos, y volvió a demostrar una sorprendente capacidad de resistencia en plena tormenta geopolítica por Venezuela. Mientras la volatilidad aumentaba en los principales índices internacionales y los inversores reposicionaban carteras tras los últimos datos macro de Estados Unidos, la bolsa española optó por consolidar niveles y mantenerse en la parte alta del rango. El contraste con el resto de Europa fue evidente: DAX y FTSE terminaron con ligeros descensos, el CAC apenas sumó un 0,1% y el EuroStoxx 50 recortó un 0,3%. Al otro lado del Atlántico, el Nasdaq caía un 0,7% por toma de beneficios en tecnológicas, mientras el Dow Jones escapaba de las pérdidas con un avance del 0,5%. Pese al ruido político y al incremento del gasto militar anunciado por Donald Trump, el diagnóstico de la sesión es nítido: el mercado español no entra en pánico y sigue mirando más a los resultados empresariales que a los titulares.

Un rebote discreto en pleno ruido político

La subida del 0,23% del IBEX 35 puede parecer modesta sobre el papel, pero llega tras varios días de máximos históricos y en un entorno de elevada tensión política. Las noticias sobre la intervención de Estados Unidos en Venezuela, el control del petróleo y el incremento de la presencia militar habrían sido, en otros momentos, la excusa perfecta para una corrección más severa. Sin embargo, el mercado español ha optado por una lectura más fría: el ruido es intenso, pero el impacto directo sobre los beneficios de muchas cotizadas sigue siendo limitado a corto plazo.

El índice se movió durante la sesión en un rango relativamente estrecho, con los inversores combinando toma de beneficios selectiva tras el rally de final de año y nuevas entradas en sectores considerados refugio dentro de la propia bolsa española. El cierre en 17.637 puntos confirma que, por ahora, los soportes inmediatos aguantan y que el dinero institucional no ha dado todavía la señal de retirada masiva.

Este comportamiento encaja con un patrón que se viene repitiendo desde comienzos de 2026: cada episodio de tensión geopolítica provoca ventas rápidas, pero también compras oportunistas en valores ligados a defensa, energía y banca, los grandes pilares del IBEX en este nuevo ciclo.

Ibex 2026-01-08 at 18.47.27
Ibex 2026-01-08 at 18.47.27

Europa se toma una pausa, Wall Street corrige

Mientras el selectivo español cerraba en positivo, las bolsas europeas firmaban una sesión de transición. El DAX alemán y el FTSE británico registraron leves descensos, reflejo de un mayor cansancio comprador tras las fuertes subidas acumuladas desde noviembre. El CAC 40 francés apenas avanzó un 0,1%, síntoma de un mercado que prefiere esperar a nuevos catalizadores antes de seguir escalando.

En Estados Unidos, la fotografía fue más nítida: rotación y recogida de beneficios. El Nasdaq, muy cargado de nombres tecnológicos que han liderado el rally vinculado a la inteligencia artificial, cedió alrededor de un 0,7%, mientras el Dow Jones avanzaba un 0,5%, apoyado en valores industriales, financieros y de defensa. El mensaje que manda Wall Street es claro: el dinero no desaparece, simplemente se está moviendo de un lado del tablero a otro.

Para el inversor español, esta combinación tiene una lectura evidente. Por un lado, reduce el riesgo de una corrección desordenada global; por otro, refuerza la apuesta por un IBEX con un sesgo más tradicional —bancos, energéticas, infraestructuras— y menos expuesto a los múltiplos exigentes de las grandes tecnológicas.

Venezuela, Groenlandia y el giro militar de Trump

El otro gran vector de la sesión fue la geopolítica. El mercado “digirió sin sobresaltos” las tensiones en Venezuela y el inesperado interés de Donald Trump por Groenlandia, pero sí reaccionó a uno de los anuncios más agresivos de su mandato: un incremento del gasto en defensa hasta 1,5 billones de dólares en 2027, un 50% más de lo previsto inicialmente.

En palabras del propio presidente, “tras largas y difíciles negociaciones con senadores, congresistas, secretarios y otros representantes políticos, he decidido que, por el bien de nuestro país, especialmente en estos tiempos tan turbulentos y peligrosos, nuestro presupuesto militar para 2027 no debería ser de un billón de dólares, sino de 1,5 billones de dólares”. La cita resume el tono de la nueva fase: más gasto militar, más contratos para el sector defensa y, por extensión, más protagonismo bursátil para las compañías ligadas a la seguridad y a la industria armamentística.

La consecuencia inmediata fue una nueva sesión de compras en el sector defensa a nivel global. Aunque la bolsa española tiene un peso relativo menor de este tipo de valores, el movimiento beneficia de forma indirecta a compañías como Indra y a industriales con exposición a contratos públicos. El mercado descuenta que la crisis venezolana no se quedará en un episodio aislado, sino en un punto de partida para un ciclo más largo de tensión geopolítica.

Tecnología a la baja y relevo sectorial

En el lado opuesto del tablero se situaron las tecnológicas, víctimas de una recogida de beneficios casi quirúrgica. Tras meses de avances sostenidos —alimentados por las expectativas en torno a la inteligencia artificial y a la digitalización acelerada—, muchos gestores han optado por cerrar parte de sus posiciones ganadoras, especialmente en Estados Unidos, donde los múltiplos se habían estirado hasta niveles difícilmente sostenibles si los beneficios no acompañan.

Lo relevante es que, según los operadores, la presión vendedora no alcanzó niveles preocupantes. La corrección fue ordenada, sin señales de ventas forzadas ni pánico en derivados, y se produjo en un entorno en el que la renta fija estadounidense se relajó respecto al arranque de la sesión, lo que actuó como colchón para evitar un ajuste más brusco.

En paralelo, comienzan a asomar los primeros movimientos de carteras de cara a la temporada de resultados. Como resumía Nataliia Lipikhina, responsable de estrategia de renta variable para EMEA en JPMorgan Private Bank, “estamos viendo algo de toma de beneficios tras un par de días y creo que el riesgo geopolítico sigue siendo bastante elevado; el mercado se está posicionando ahora claramente de cara a la próxima temporada de resultados”. El mensaje de fondo es claro: no hay huida del riesgo, sino ajuste fino de exposición.

La foto del IBEX: Puig, bancos y energía

Dentro del IBEX 35, la sesión dejó ganadores y perdedores muy claros. Puig se convirtió en la estrella del día con una subida del 6,2%, impulsada por una recomendación positiva de BNP Paribas que refuerza la tesis de crecimiento de la compañía tras su salto al parqué. En un índice dominado por banca y energía, el tirón de una firma de consumo y lujo aporta diversidad y envía un mensaje relevante: todavía hay historias de crecimiento capaces de generar interés incluso en entornos de alta incertidumbre.

En el segundo escalón de subidas aparecieron Amadeus (+2,8%), apoyada en la recuperación estructural del turismo y los viajes corporativos, y los financieros Bankinter y Mapfre, ambos con avances del 1,8%. Entre los grandes, BBVA y Banco Santander lograron repuntes del 1% y del 0,8%, respectivamente, mientras Repsol sumó un 0,62%, apoyada en un escenario de precios del crudo todavía elevados y en la expectativa de que la crisis venezolana reordene el mapa de flujos energéticos.

En el lado negativo, Solaria fue el farolillo rojo con un descenso del 3,7%, seguida por ArcelorMittal y Acciona Energía, que cedieron en torno al 3%. La corrección en renovables y en algunos cíclicos pesados refleja que, en jornadas de consolidación, los inversores prefieren reducir exposición en los segmentos más volátiles del índice.

La renta fija envía un mensaje distinto

Mientras la renta variable se movía en rangos relativamente acotados, el mercado de bonos dejó señales algo más matizadas. La rentabilidad del Treasury estadounidense a diez años repuntó hasta el 4,18%, tras conocerse que los despidos anunciados por empresas de EEUU cayeron en diciembre a su nivel más bajo en 17 meses. El dato disipó parte de los temores a una desaceleración más brusca de lo esperado y, junto a un incremento muy suave de las peticiones semanales de subsidio de desempleo, dio argumentos a quienes defienden una aterrizaje suave de la economía estadounidense.

Ese giro en el mercado laboral contribuyó a calmar los ánimos en la renta fija, donde el ajuste al alza de las rentabilidades fue moderado y se interpretó más como una toma de beneficios tras las fuertes compras de inicio de año que como un cambio abrupto de narrativa. Sin embargo, la combinación de tipos todavía elevados, riesgo geopolítico creciente y resultados empresariales a la vuelta de la esquina invita a la prudencia.

En España, el Tesoro Público colocó 7.010,6 millones de euros en una subasta de deuda a medio y largo plazo, en el rango medio previsto. Lo hizo, además, elevando la rentabilidad de la referencia a cinco años, una señal de que el Estado sigue encontrando demanda, pero a un precio algo más alto. Para el inversor en bolsa, este detalle no es menor: cuanto más atractiva sea la deuda soberana, mayor será la competencia para la renta variable en términos de rentabilidad ajustada al riesgo.

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