Temporada de resultados: las fechas clave del Ibex y qué mirar en cada informe
La nueva temporada de resultados del Ibex 35 vuelve a comprimir en pocas semanas la explicación de todo un año. Más de una treintena de compañías irán desgranando sus cuentas del ejercicio 2025 en un calendario que se extiende desde la banca hasta las utilities y las grandes industriales. El escenario no podría ser más sensible: el índice ha marcado máximos históricos por encima de los 18.200 puntos y acumula subidas cercanas al 4,5% en el año, impulsado sobre todo por los bancos. En este contexto, cada presentación puede reforzar el rally… o frenarlo en seco. Lo que mueve la cotización no es solo el beneficio neto, sino un puñado de métricas que el mercado descuenta al milímetro según el sector. Esta es la agenda de las próximas semanas y las tres variables clave a vigilar en banca, energía e industriales para no perderse entre toneladas de PDFs.
Calendario: qué valores del Ibex pasan por el confesionario
La temporada de resultados del ejercicio 2025 en el Ibex 35 se desarrolla en más de cinco semanas de anuncios encadenados. El pistoletazo de salida lo ha dado de nuevo la banca: Bankinter fue la primera en presentar, seguida por CaixaBank a final de enero y, ya en los primeros días de febrero, por Unicaja, Santander, BBVA y Sabadell, concentrando en apenas una semana buena parte del beneficio financiero del índice.
Tras el bloque bancario, el relevo llega a las aseguradoras y a las energéticas. Mapfre abre el turno de los seguros, mientras que Enagás, Naturgy y Repsol marcan el inicio de la fase de utilities y energía integrada. En cuestión de diez días, el mercado recibe cifras de empresas que, juntas, representan cerca del 60% de la capitalización del Ibex, un muro de información que obliga a seleccionar dónde mirar.
La última semana de febrero y los primeros compases de marzo concentran a las grandes de infraestructuras y servicios: Endesa y Telefónica presentan el mismo día; al siguiente llegan Iberdrola, Aena, Ferrovial, Rovi o ACS, y en una sola sesión pasan por el confesionario nombres como Indra, Acciona, Acciona Energía, Fluidra, Solaria, Redeia, Colonial o Grifols, antes de que Inditex eche el cierre de la temporada con sus cuentas el 11 de marzo.
Banca: margen de intereses, coste del riesgo y capital
La banca sigue siendo el gran termómetro del Ibex. En un índice donde los bancos pueden llegar a representar en torno a un 30% del peso, lo que ocurra en Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter o Unicaja condiciona el tono de todo el mercado. Tres métricas mandan sobre la cotización:
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Margen de intereses (NII).
Es el corazón de la cuenta. El mercado compara el crecimiento del margen de intereses frente al consenso –por ejemplo, si se esperaba un +6% y el banco entrega un +3%, la reacción suele ser negativa aunque el beneficio neto “cumpla”–. Aquí pesan las guías sobre tipos, competencia en depósitos y sensibilidad del balance a futuras bajadas del BCE. -
Coste del riesgo y morosidad.
La atención está en los puntos básicos de coste del riesgo y en la tasa de morosidad. Un coste del riesgo contenido –por debajo de, digamos, 40-50 puntos básicos en bancos domésticos– envía el mensaje de que no hay deterioro oculto en las carteras de crédito. Cualquier repunte de provisiones o de la morosidad de familias y pymes suele castigarse de inmediato, porque el mercado interpreta que el ciclo de tipos empieza a hacer daño. -
Capital y reparto al accionista (CET1 y pay-out).
El CET1 “fully loaded” y la política de dividendo y recompras son el tercer pilar. Un exceso de capital por encima de los objetivos del banco (por ejemplo, más de +100 pb sobre el rango guía) se premia si se traduce en mayores pay-outs o programas de recompra; si, por el contrario, se absorbe vía crecimiento o adquisiciones, el recibimiento es más tibio.
Lo más relevante no es solo la foto de 2025, sino el mensaje sobre 2026: qué pasa con el margen cuando caigan los tipos, cuánto se normaliza el coste del riesgo y qué ritmo de retorno de capital puede sostenerse. El contraste con otros ciclos es claro: hoy las cotizaciones reaccionan más al guidance de márgenes y capital que al beneficio puntual del año.
Energía y utilities: EBITDA regulado, deuda y capex
En el bloque de energía y utilities –Iberdrola, Endesa, Naturgy, Enagás, Redeia, Repsol, Acciona Energía, Solaria…– el mercado mira menos al titular del beneficio neto y mucho más a la calidad del EBITDA y al perfil de deuda. Tres indicadores marcan la diferencia:
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EBITDA y mix regulado / mercado.
No pesa igual un crecimiento del +8% en EBITDA si viene de actividades reguladas que si depende de precios volátiles de la energía. Los analistas descomponen cada cifra entre negocios estables (redes, transporte, distribución) y exposición a mercados mayoristas o trading. Un aumento del peso regulado suele verse como un factor de menor riesgo, mientras que sorpresas en generación o trading se interpretan como menos sostenibles. -
Deuda neta / EBITDA y coste financiero.
Las utilities son negocios intensivos en capital y muy endeudados. Un ratio deuda neta/EBITDA por encima de 4x en un contexto de tipos altos puede ser una bandera roja. El mercado exige ver descensos graduales del apalancamiento y, sobre todo, evidencias de que el coste medio de la deuda está controlado. Una subida de apenas 50 puntos básicos en ese coste puede comerse varios puntos de crecimiento del beneficio. -
Capex y política de dividendo.
El tercer punto clave es la combinación entre plan de inversiones (capex) y dividendo. Proyectos en renovables, redes o hidrógeno verde requieren miles de millones de inversión a varios años; el mercado premia cuando la compañía demuestra disciplina (rentabilidades superiores al 8-10%) y claridad en la financiación, sin disparar la deuda ni sacrificar una rentabilidad por dividendo competitiva.
Industriales e infraestructuras: cartera, márgenes y caja
En el bloque industrial e infraestructuras del Ibex –Aena, Ferrovial, ACS, Acciona, Sacyr, Amadeus, IAG, Cellnex, Indra, Merlin, Colonial, Fluidra, Rovi…– el foco cambia de tercio. El crecimiento depende del ciclo económico, del turismo, de la contratación pública y de la inversión corporativa. Aquí las tres métricas clave son:
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Cartera de pedidos y “book-to-bill”.
En constructoras y concesionarias, la cartera de proyectos y la relación pedidos/ventas (book-to-bill) marcan la visibilidad de ingresos. Un ratio por encima de 1,1x–1,2x da tranquilidad: el negocio tiene combustible para sostener el crecimiento. Cualquier señal de agotamiento de la cartera o de pérdida de grandes licitaciones se traduce rápidamente en descuento de múltiplos. -
Margen operativo (EBIT / EBITDA).
El mercado escruta al milímetro los márgenes. En compañías como Amadeus, IAG o Indra, décimas de punto pueden justificar movimientos de ±5% en la sesión si se interpretan como un cambio estructural en productividad o precios. El caso de Indra es ilustrativo: tras presentar un aumento del beneficio neto del 57%, con margen EBIT del 9,5% en 2025 y del 10,8% en el cuarto trimestre, el mercado premió la mejora de rentabilidad con subidas superiores al 18% intradía y una revalorización del 184% en 2025. -
Generación de caja libre y apalancamiento.
En empresas intensivas en capex o M&A, el beneficio contable importa menos que la caja libre (free cash flow). Un flujo de caja recurrentemente por debajo del resultado operativo, o un apalancamiento que no baja pese a los desinversiones anunciadas, suele leerse como señal de alerta.
Este hecho revela una constante de la temporada de resultados: cuando el mercado percibe que un plan estratégico se traduce en más rentabilidad y caja, las reacciones pueden ser explosivas, pero la paciencia se agota rápido si las promesas no aterrizan en el estado de flujos.
Cómo reaccionan las cotizaciones en la semana de resultados
La imagen típica se repite cada trimestre: el Ibex abre plano, se publican las primeras cifras y, en cuestión de minutos, algunos valores se mueven en rangos de entre el 3% y el 6%. En episodios de sorpresa significativa, los movimientos se amplifican. En la reciente oleada de resultados, Indra llegó a subir más de un 18% en una sola sesión tras sus cuentas, mientras que valores como Fluidra llegaron a caer en torno al 5% el mismo día.
El patrón es conocido:
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Si la compañía supera el consenso en beneficio pero decepciona en guidance, las subidas se desinflan rápidamente.
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Si cumple cifras pero recorta previsiones o anuncia más capex de lo esperado, el mercado descuenta menos dividendo futuro y presiona la acción.
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Y si se combinan sorpresa positiva en márgenes y mejora de la política de retribución, los rebotes tienden a consolidarse.
El contraste con otras regiones resulta demoledor: en un Ibex que marca sucesivos máximos históricos, el margen de error es menor que en años de infravaloración. Valores que llegan a resultados con revalorizaciones de más del 20-30% en doce meses son especialmente vulnerables al clásico “buy the rumour, sell the fact”: cualquier cifra que no sea claramente mejor de lo esperado se convierte en excusa para tomar beneficios.
Guías para 2026, dividendos y recompras: la letra pequeña
Más allá de las cifras de 2025, la batalla se libra en las expectativas para 2026. Con el Ibex en zona de máximos y más de diez récords históricos en el año, según recogen las crónicas recientes, el mercado exige a las compañías un relato creíble sobre beneficios, inversión y retribución al accionista para los próximos ejercicios.
En prácticamente todos los sectores, los analistas se fijan en tres vectores horizontales:
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Guidance cuantitativo y supuestos macro: rangos de crecimiento de ingresos, márgenes y capex, pero también qué escenario de tipos, inflación y demanda están asumiendo. Una guía prudente pero creíble suele preferirse a promesas agresivas difíciles de cumplir.
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Política de dividendo y recompras: rentabilidades por dividendo del 5-7% se han convertido en el gran argumento de inversión en varios valores del Ibex, especialmente en bancos y utilities. El mercado penaliza duramente cualquier recorte inesperado, mientras que la combinación de dividendos crecientes y recompras sostenidas suele traducirse en expansión de múltiplos.
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Asignación de capital y disciplina: proyectos con retornos inferiores al coste de capital, operaciones corporativas poco claras o falta de transparencia en la utilización de la caja son cada vez menos tolerados por inversores institucionales, que controlan la mayor parte del free float del índice.
Estrategias para el inversor minorista en plena temporada
Para el inversor particular, la avalancha de resultados puede ser inabarcable. Sin embargo, la clave no es leer cada página, sino priorizar la información que realmente mueve precios. Una metodología sencilla pasa por tres pasos:
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Revisar el consenso antes del día D.
Las principales casas de análisis y los brokers publican estimaciones de beneficio, margen, deuda y dividendo. Lo relevante no es tanto el número absoluto, sino dónde está el listón del mercado. Una sorpresa positiva de apenas un 3-4% en beneficios puede ser suficiente si la acción venía rezagada; en cambio, un pequeño fallo en compañías muy exigentes se castiga más. -
Centrarse en las tres métricas por sector.
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En banca, mirar margen de intereses, coste del riesgo y capital/pay-out.
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En energía y utilities, seguir EBITDA regulado, deuda neta/EBITDA y capex/dividendo.
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En industriales e infraestructuras, vigilar cartera de pedidos, márgenes y generación de caja/apalancamiento.
Leer primero estas tablas suele dar una imagen bastante fiel de si el mercado va a interpretar las cuentas como “mejores”, “en línea” o “peores”.
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Gestionar expectativas y riesgo.
Conviene decidir antes del día de resultados si se está dispuesto a asumir movimientos de ±5-10% en una sesión y ajustar el tamaño de las posiciones en consecuencia. Para muchos minoristas, una opción razonable es no entrar justo antes de la publicación, sino esperar a que el mercado procese la información y aprovechar, si aparecen, sobre-reacciones que no encajen con los fundamentales.

