El selectivo se aleja de máximos por el miedo a una guerra comercial total entre EEUU y la UE

El órdago arancelario de Trump tumba un 1,3% al IBEX 35

La Bolsa española ha arrancado la semana con un brusco frenazo. El IBEX 35, que el viernes marcó un récord histórico en torno a los 17.711 puntos, llegaba a perder este lunes cerca de un 1,3%, hasta los 17.523 puntos, borrando en una sola sesión buena parte del avance acumulado en quince días. El detonante: el nuevo órdago del presidente estadounidense, Donald Trump, que ha amenazado con imponer desde el 1 de febrero un arancel del 10%, ampliable al 25% en junio, a ocho países europeos por oponerse a la compra de Groenlandia por parte de EEUU.

El órdago arancelario de Trump tumba un 1,3% al IBEX 35
El órdago arancelario de Trump tumba un 1,3% al IBEX 35

El golpe ha sido especialmente duro para la banca, con caídas superiores al 2% en valores como Santander y Unicaja, y descensos generalizados en Caixabank, Sabadell y Bankinter. Paralelamente, el índice paneuropeo FTSE Eurofirst 300 cedía en torno a un 1%, en un contexto dominado por la escalada de tensiones geopolíticas y por el creciente cuestionamiento de la independencia de la Reserva Federal estadounidense.

Todo ello llega mientras la Unión Europea prepara un posible paquete de represalias comerciales por 93.000 millones de euros sobre importaciones de EEUU, que podría activarse de forma automática a primeros de febrero si Washington sigue adelante con sus planes arancelarios. Los inversores, de momento, han optado por reducir riesgo en renta variable y refugiarse en oro, franco suizo y deuda soberana de máxima calidad.

La consecuencia inmediata es clara: el IBEX se aleja de sus máximos históricos justo cuando empezaba a recuperar el pulso frente a otros índices europeos, y lo hace en un entorno global que combina crisis en Groenlandia, represión sangrienta de las protestas en Irán y una intervención militar de EEUU en Venezuela que ha terminado con la captura de Nicolás Maduro.

Índice IBEX 35

Un giro brusco tras marcar máximos históricos

El movimiento de este lunes rompe de forma abrupta una racha de diez sesiones de lateralidad en la parte alta del gráfico del IBEX, que llevaba dos semanas consolidando alrededor de su nuevo máximo histórico. El viernes el selectivo español llegó a tocar los 17.711 puntos, un nivel impensable hace apenas un año, aún con el recuerdo fresco de la pandemia, la crisis energética y la subida más agresiva de tipos en décadas.

Ese aparente “techo” se ha revelado frágil. La caída cercana al 1,3% intradía cumple todos los requisitos de una toma de beneficios lógica después de un rally intenso, pero el contexto que la acompaña es lo que preocupa a los analistas: este recorte no llega por malas cifras macro ni por profit warnings, sino por un shock político que reabre el fantasma de una guerra comercial transatlántica.

En el resto de Europa, las referencias no ayudan. El Eurofirst 300 y el EuroStoxx 50 se mueven con descensos similares, con especial castigo en automoción e industria pesada, los sectores más sensibles a cualquier barrera arancelaria. En España, el impacto se concentra en la banca y los grandes exportadores, mientras las utilities defensivas como Iberdrola aguantan mejor el tirón gracias a su perfil regulado y a la búsqueda de refugio por parte de los inversores.

Lo más relevante, según reconocen varias mesas de negociación, es el cambio de narrativa: del debate sobre beneficios empresariales y tipos de interés se ha pasado, en cuestión de horas, a discutir riesgo geopolítico y ruptura de reglas de juego. Y eso, históricamente, ha sido mucho más difícil de descontar en modelos de valoración.

El chantaje arancelario sobre Groenlandia

El origen inmediato del episodio está en la crisis de Groenlandia, un conflicto que combina estrategia militar, recursos naturales y política interna estadounidense. Trump ha elevado el pulso al anunciar que impondrá un arancel del 10% a partir del 1 de febrero a todas las importaciones de Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia, Alemania, Francia, Países Bajos y Reino Unido, con una escalada al 25% el 1 de junio si no se alcanza lo que él denomina un “acuerdo completo y total” para la compra de Groenlandia.

Las amenazas llegan después de que varios aliados europeos desplegaran tropas en la isla dentro del marco de Operation Arctic Endurance, un ejercicio militar liderado por Dinamarca y avalado por la OTAN, que Washington interpreta como un intento de blindar la soberanía danesa frente a las ambiciones estadounidenses.

La respuesta europea ha sido contundente en el plano político: los principales líderes han calificado la maniobra de Trump de “chantaje” y han advertido del riesgo de entrar en una “espiral descendente” en las relaciones transatlánticas. Pero, mientras la diplomacia busca tiempo, los mercados no esperan. Cada tuit, filtración o declaración desde Washington o Bruselas se traduce en oscilaciones inmediatas en índices, divisas y materias primas.

Analistas de Bankinter resumían la situación en su canal de Telegram con una frase que circulaba este lunes entre operadores: “La variable geoestratégica pasa a ser el principal factor para el mercado. Sobre todo sabiendo que la imprevisibilidad forma parte de la estrategia de Trump, cualquiera que sea el tema”. Esta idea se refuerza con otra de sus reflexiones: “Groenlandia va para largo, pero calentándose en el corto plazo con la imposición selectiva de un arancel adicional del 10% a los estados europeos que llevaron tropas a la isla... forma parte de la estrategia de Trump para conseguir una convivencia normalizada con la incertidumbre, de manera que el desenlace final no sorprenda, incluso aunque sea traumático”.

La banca española, en primera línea del castigo

Si el IBEX cae, la banca se desploma. Santander llega a perder en la sesión en torno a un 2,5%, Unicaja cerca de un 2%, mientras Caixabank y Sabadell rondan descensos del 1,8%, y Bankinter se deja alrededor del 1,4%. El mercado vuelve a utilizar al sector financiero como termómetro del riesgo sistémico: cada vez que aumenta la probabilidad de una recesión o una guerra comercial, las primeras en sufrir son las entidades más expuestas al ciclo y al comercio global.

En el caso español, el golpe tiene varias capas. Por un lado, la sensibilidad a Europa: una parte relevante del negocio de estos bancos sigue vinculada a financiación de empresas exportadoras y a clientes con fuerte exposición al mercado comunitario. Por otro, la vertiente internacional: grupos como Santander y BBVA tienen posiciones significativas en Latinoamérica, donde el shock añadido de la intervención estadounidense en Venezuela aumenta la percepción de inestabilidad jurídica y política en la región.

Además, las tensiones entre Trump y la Reserva Federal introducen un elemento adicional de riesgo para los bancos globales: un conflicto abierto con el banco central que derive en volatilidad en tipos de interés, en el dólar y en los mercados de deuda puede golpear de lleno los márgenes financieros y las carteras de bonos de las grandes entidades europeas. No es casual que el castigo a la banca española coincida con caídas similares en la banca italiana, francesa y alemana, todos actores con fuerte presencia en EEUU o con financiación en dólares.

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