El BCE mantendrá los tipos y aplaza sus decisiones hasta septiembre

Laura Martínez, portavoz de iAhorro, anticipa una reunión sin cambios tras la moderación de la inflación europea y advierte de que el petróleo seguirá condicionando la política monetaria.

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Foto de Masood Aslami en Unsplash
BCE Foto de Masood Aslami en Unsplash

El Banco Central Europeo mantendrá previsiblemente sin cambios los tipos de interés en la reunión que celebra este jueves 23 de julio. Así lo sostiene Laura Martínez, portavoz de iAhorro, después de que la inflación de la eurozona se moderase en junio hasta el 2,8%, cuatro décimas menos que en mayo y su nivel más bajo desde marzo.

La analista considera que la institución presidida por Christine Lagarde optará por la prudencia tras el incremento de 25 puntos básicos aprobado el pasado 11 de junio. El mercado todavía está asimilando aquella decisión y Fráncfort dispone ahora de margen para esperar nuevos indicadores antes de volver a actuar.

Una reunión previsible

«La reunión que el Banco Central Europeo celebra este jueves 23 de julio se presenta como una de las más previsibles de los últimos meses», afirma Martínez. La portavoz de iAhorro señala que el escenario económico actual reduce la presión para adoptar un nuevo endurecimiento monetario de forma inmediata.

La moderación de los precios representa el principal argumento para mantener el precio del dinero. Sin embargo, el BCE no puede dar por controlada definitivamente la inflación. La estrategia pasa por ganar tiempo y analizar si el descenso observado en junio se consolida durante el verano o responde a factores temporales.

Prudencia tras la subida de junio

El organismo europeo todavía debe medir el impacto de la última subida de tipos sobre el crédito, el consumo y la actividad económica. Según Martínez, los mercados continúan asimilando el incremento de junio, por lo que una nueva actuación apenas seis semanas después podría generar una presión adicional sobre hogares y empresas.

«La política monetaria del BCE continúa marcada por la prudencia», sostiene la portavoz de iAhorro. La consecuencia es clara: la institución esperará previsiblemente varias semanas antes de determinar si necesita volver a elevar los tipos o mantenerlos estables durante un periodo más prolongado.

El verano frena los movimientos

El calendario también condiciona las decisiones. Martínez explica que el periodo estival suele registrar un aumento del consumo y dificulta medir con precisión el efecto de las medidas monetarias. Por este motivo, el BCE evita tradicionalmente introducir cambios importantes durante los meses centrales del verano.

«De producirse un nuevo movimiento sobre los tipos de interés, el escenario más probable es la reunión de septiembre», señala. Para entonces, la institución contará con más información sobre inflación, crecimiento, empleo y evolución del crédito.

El petróleo, principal amenaza

La estabilidad monetaria no está garantizada. El entorno internacional sigue marcado por la incertidumbre y, especialmente, por la evolución del conflicto en Irán y su posible impacto sobre el precio del petróleo.

Martínez advierte de que un repunte del barril Brent podría trasladarse nuevamente a la inflación energética. Este componente se convertiría en uno de los principales factores de vigilancia para Fráncfort, ya que un encarecimiento sostenido de la energía podría obligar al BCE a revisar su estrategia durante el último trimestre del año.

Tranquilidad para las hipotecas

La previsión de tipos estables supone un mensaje de alivio para quienes estén pensando en contratar una hipoteca o deban revisar próximamente un préstamo variable. Según la portavoz de iAhorro, el Euríbor ya había descontado buena parte de la subida aprobada en junio.

«Salvo cambios inesperados en las expectativas del mercado, no se esperan movimientos bruscos durante las próximas semanas», afirma. Esto limitaría las variaciones inmediatas en las cuotas hipotecarias, aunque la evolución posterior seguirá dependiendo de las señales que envíe el BCE.

Los bancos esperarán a septiembre

Las entidades financieras también afrontan un verano de relativa estabilidad. Martínez considera que podrán mantener una estrategia comercial sin grandes modificaciones, en un periodo caracterizado además por una menor actividad en el mercado hipotecario.

Será a partir de septiembre cuando los bancos puedan valorar con mayor claridad sus próximos movimientos. Para entonces, conocerán la decisión del BCE, la evolución de la inflación y el comportamiento del Euríbor. La fuente de este análisis es Laura Martínez, portavoz de iAhorro, cuya valoración sitúa el inicio del otoño como el momento decisivo para comprobar si la calma monetaria del verano tiene continuidad.

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